Mostrando entradas con la etiqueta Comunicaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comunicaciones. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de enero de 2011

El triunfo de la ciberguerra en Túnez. Por Carlos Salas

El 5 de enero, la mayor parte de la prensa mundial recogió en sus versiones digitales una ciberguerra: los activistas de Anonymous estaban boicoteando y dejando sin servicio a las webs del gobierno de Túnez. Era el ataque final que acabaría con la presidencia de Ben Alí diez días después, haciéndolo huir del país.

Hasta entonces, los conflictos del Túnez habían sido recogidos con mayor o menor fortuna en la prensa. El 17 de diciembre un joven universitario, que sobrevivía vendiendo verduras en la calle con un carrito, se inmoló públicamente en Sidi Bouzid, una ciudad de 35.000 habitantes en el centro del país.

El joven Mohamed Bouazizi fue interceptado por la policía, que le exigió el permiso correspondiente para vender verduras. Al no tenerlo, le confiscaron las materias. Unos testigos no confirmados dicen que los policías le golpearon y que le amenazaron. El chico respondió comprando una lata con gasolina y prendiéndose fuego frente a un edificio público ese mismo día. Inmediatamente fue llevado a un hospital donde permanecía en cuidados intensivos. Tenía quemaduras por todo el cuerpo. Comenzaron protestas en todo el país.

Pero el conflicto de Túnez no despertaba mucho interés en el mundo porque era uno más. Todos los conflictos son iguales. Manifestaciones en las calles, disparos de la policía, heridos o muertos, más manifestaciones en protesta por los muertos, declaraciones del gobierno, comunicados internacionales llamando al orden, más manifestaciones…

Nunca se saben cuándo o cómo van a acabar.

El conflicto de Túnez parecía igual. El 28 de diciembre, el presidente del país Ben Ali, se acercó a visitar al joven Bouazizi al hospital. La prensa recogió el hecho en fotos así como las palabras del presidente, quien deseó la pronta recuperación.

Pero ya entonces, el grupo de activistas Anonymous, que había organizado ataques organizados contra webs de varios países del mundo, estaba planeando un ataque masivo a las páginas digitales del gobierno tunecino.

Estos ataques consisten en una concentración de peticiones de cientos o miles de ordenadores del mundo al mismo tiempo, con lo cual, los ordenadores que alojan las páginas atacadas no pueden servir tantas peticiones y “se caen” o se colapsan. Es la forma de hacer la guerra mundial del siglo XXI. La ciberguerra.

Los activistas de Anonymous ya tenían el ojo puesto en Túnez desde principios de diciembre. Según un post publicado el 7 de diciembre por The Next Web Middle East, los activistas tunecinos habían creado una página web llamada Tunileaks (por decirlo así, filtraciones tunecinas), para recoger los cables y las informaciones que se estaban filtrando al mundo sobre la corrupción de Ben Ali y su familia.

¿De dónde procedía esa información que estaba dañando tanto al gobierno de Túnez? Nada menos que de Wikileaks. Desde finales de noviembre, a través de esta página web de Julian Assange se estaban filtrando los famosos cables de las embajadas de EEUU en el planeta.

Las filtraciones correspondientes a la embajada de EEUU en Túnez ponían en evidencia al presidente Ben Ali. En un cable (fechado en 2009) y publicado por El País hace poco, se decía lo siguiente: “El presidente Ben Ali está envejecido, su régimen sufre de esclerosis y no hay un claro sucesor. Muchos tunecinos están frustrados por la falta de libertad política y sienten rabia por la corrupción de la familia del presidente, por las elevadas tasas de desempleo y por las desigualdades regionales. El extremismo es una amenaza continúa. Además de estos problemas, el gobierno tunecino no acepta consejos ni críticas nacionales o internacionales. En lugar de ello, intenta imponer un control todavía mayor, echando a menudo mano de la policía. Resultado: Túnez está agitada y nuestras relaciones también”. “Túnez es un estado policial, con escasa libertad de expresión o asociación, y con serios problemas de derechos humanos”.

Enfurecido por estas filtraciones, el gobierno de Ben Ali había apretado los alicates sobre los accesos de internet especialmente a Wikileaks, y a las páginas webs de los ciberactivistas tunecinos.

De este modo, la url de Tunileaks, que había sido creada por una organización árabe cuya página web es Nawaat.org, fue bloqueada por el gobierno de Ben Alí. Al día siguiente, según GlobalVoices Online, el gobierno cerró la dirección IP 209.85.229.141, de modo que era imposible acceder a Tuneleaks desde Túnez.

Los jóvenes tunecinos comenzaron a informarse a través de la página web libanesa del diario Al-Akhbar, que estaba publicando los cables de Wikileaks sobre Túnez. El gobierno de Ben Alí también la bloqueó.

“El gobierno de Túnez había levantado una inmensa cibermuralla china para que sus ciudadanos no tuvieran acceso al mundo, y para que no se conocieran sus manejos sucios”, afirma Ahmad Al-Shagra, director de The Nex Web Middle East.

Si se pudiera resumir con lenguaje de internet la torpeza de Ben Ali, habría que echar mano de un juego de palabras puesto por un internauta llamado @kurioso en Twitter: “Parece que a Ben Ali tampoco le gustan los Términos y Condiciones legales de iTunez” (por iTunes).

Fue entonces, cuando los activistas de Anonymous empezaron a darse cuenta de que Túnez debía ser su próximo objetivo. Primero, a principios de diciembre, emitieron un comunicado diciendo que “no vamos a quedarnos callados ante lo que está pasando”. Por fin, según informaba gawker.com, el 2 de enero comenzaron a reclutar a través de internet soldados para su causa, que no era otra cosa que personas que pusieran sus ordenadores en serie formando lo que algunos llaman el “cañón de iones”: apuntar a una dirección de internet y dejarla KO, con la misma eficacia que La estrella de la Muerte de la película “La Guerra de las Galaxias”. Los ordenadores entraban en una canal especial de internet (IRC o Internet Relay Chat), se inscribían en el chat #optunisia (operación Túnez/ foto) y disparaban a la vez hasta liquidar las webs oficiales. El “cañón de iones” es un programa llamado Low Orbit Ion Cannon” (LOIC) que se usa para probar la resistencia de un sistema informático.

Anonymous tenía experiencia en estos ataques pues ya había atacado las páginas web de la SGAE española, el ministerio de Cultura a causa de la ley Sinde; y luego de PayPal, Visa y Mastercard en diciembre (operación Payback o “venganza”), porque estas empresas, haciendo caso al gobierno de EEUU, habían cortado las cuentas a Wikileaks.

La inmolación del joven tunecino Bouazizi (que seguía en el hospital) prendió aún más la ira de Anonymous, que ya el 3 de enero tenía todo listo para atacar. Entonces, el 4 de enero, Bouazizi murió. Sus heridas eran muy graves.

#optunisia se puso en marcha. Miles de ordenadores anónimos en todo el mundo se organizaron en masa para disparar al mismo tiempo a las webs oficiales de Túnez y las echaron abajo. Al mismo tiempo, Anonymous colgó un video en YouTube, con el comunicado donde afirmaba que el gobierno de Túnez estaba “restringiendo la libertad de su pueblo”.

Fue entonces cuando los diarios digitales y luego la prensa de todo el mundo, dieron más importancia a lo que estaba pasando en este país norteafricano. O mejor dicho, los lectores concentraron su atención en este país porque había un nuevo protagonista: la ciberguerra.

En las portadas emergió Túnez, no sólo como un conflicto más, sino como el país que estaba siendo atacado por activistas de todo el mundo desde sus salones, sus dormitorios o sus puestos de trabajo, que querían solidarizarse con sus camaradas jóvenes en Túnez.

A su vez, la muerte del joven Bouazizi creó más rabia entre los estudiantes o licenciados en paro (el mal de nuestro tiempo), que siguieron manifestándose contra el gobierno de Ben Alí. Hubo más inmolaciones, la lista de muertos creció y la prensa mundial siguió con más interés y preocupación los acontecimientos de Túnez.

Presionado por la calle, al final el presidente Ben Alí y su familia, huyeron el 14 de enero del país, buscando refugio en Arabia Saudí. El ejército tomó las calles, se nombró un nuevo presidente y dentro de dos meses habrá elecciones en las que Ben Ali está excluido. Se la denominó la rebelión de los jazmines (por la flor que impregna con su olor a los oasis del país), pero en realidad, fue la rebelión de los ciberjazmines.

Era el final a una ciberguerra iniciada con la publicación de Wikileaks en noviembre, recogida por los internautas tunecinos en diciembre, agitada por los activistas de Anonymous en enero y en la cual se inmoló un joven universitario que trataba de sobrevivir vendiendo verduras en la calle, y que ya ha sido inmortalizado en Wikipedia.




Fuente: LaInformacion.com / blog Zoomboomcrash
Autor: Carlos Salas (Colombia, 1056-) Periodista y escritor. Ex director de la revista "Capital", de "El Economista" y del diario "Metro" de España. También redactor jefe de Economía e Internacional en "El Mundo". Y actualmente director de "LaInformacion.com'.




+ Leer más...

lunes, 17 de mayo de 2010

El día de internet

Hoy se celebra el Día Mundial de Internet; esta red que ha venido a revolucionar la forma de comunicarnos, de vender, de entretenernos, de leer, de interactuar, de informar y de expresarnos será festejada con diversas actividades alrededor del mundo.
En el 2005, durante la última Cumbre de la Sociedad de la Información celebrada en Tunes, ante más de 16 mil delegados de 176 países, el entonces Secretario General de la ONU, Kofi Anan, decidió que el día 17 de mayo fuera designado como el "Día Mundial de la Sociedad de la Información", o simplemente, el "Día de Internet" (lea el discurso).

La celebración busca difundir y promover el uso de Internet en toda la sociedad para que sea más accesible, democrático e incluyente, ya que no todos tienen acceso a una conexión. (*)


¿Cómo ha cambiado Internet?

El 17 de mayo, Día Mundial de las Telecomunicaciones y Sociedad de la Información, se celebra también el Día de Internet, el día del invento que lo ha cambiado todo y para siempre, desde las relaciones sociales hasta los modelos de negocio o la industria del entretenimiento. Pero las transformaciones no se produjeron de golpe con la llegada y posterior popularización de la Red de redes. Desde los inicios comerciales de Internet hasta hoy día, nuestros hábitos han ido adaptándose a la progresiva evolución de Internet.

Conectados siempre y con todo el mundo

Las comunicaciones entre usuarios de Internet comenzaron con el revolucionario fenómeno de los chats y la mensajería instantánea. Eran sistemas sencillos, rápidos y totalmente gratuitos (precio de la conexión aparte) y ofrecían la fascinante posibilidad de comunicarse con cualquier persona en cualquier parte del mundo, incluso con desconocidos y al amparo del anonimato. No tardaron en convertirse en una eficaz herramienta para el ligoteo.

El origen de los chats está íntimamente ligado al protocolo de comunicación IRC. Los canales IRC alcanzaron una gran popularidad, pero en los últimos años han cedido su posición en favor de otras formas de interrelación social. Por otro lado, ICQ, uno de los pioneros en el negocio de la mensajería instantánea, fue el primero de su tipo que logró ser utilizado ampliamente. Creado a finales de 1990, su mayor éxito no llegó hasta 1998, cuando fue comprado por AOL. Aun así, ICQ no tuvo nada que hacer contra el Messenger de Microsoft que, en buena medida gracias a incluirse como parte de Windows, sigue siendo el servicio de mensajería instantánea más popular.

La caída de los chats se ha debido sobre todo al auge de otras formas de comunicación: las redes sociales. MySpace, Tuenti o Facebook no sólo sirven para chatear con amigos, familiares y conocidos sino que nos permiten crear eventos, compartir fotografías, seguirle la pista a tal o cual persona, comentar las publicaciones de otros internautas, encontrar a personas a las que no veíamos desde hace años. El último paso de esta evolución ha sido el microblogging, lanzado al éxito por Twitter.

La música y el nacimiento de un nuevo conflicto

La industria del entretenimiento ha sido una de las más afectadas por la llegada de Internet. El primer sector que sufrió los efectos de la Red de redes fue la música, sobre todo gracias a Napster, un popular servicio de intercambio de archivos P2P que abrió las puertas a la posibilidad de compartir música con todo el mundo. Napster también fue uno de los responsables de la mayor polémica de Internet: la libertad de la Red contra los derechos de propiedad intelectual, el modelo tradicional de la industria contra las posibilidades del "todo gratis" y la búsqueda de un sistema híbrido que beneficie a todos y no perjudique a nadie.

La polémica del P2P ha ido creciendo con el tiempo y has sido en los últimos años en los que los Gobiernos de todo el mundo han comenzado a buscar soluciones legales al problema. En España, este conflicto se ha materializado en la llamada 'Ley Sinde'. Sin embargo, hay muchos que no ven una solución en la elaboración de nuevas normativas y legislaciones sino que tantean nuevas formas de negocio como Spotify. Con la mejora de las conexiones de banda ancha, las radios online también han encontrado su hueco en la Web.

El paraíso de las imágenes y los vídeos

En sus inicios, Internet no era muy gráfica. Demasiado a menudo, la carga visual de las páginas web se limitaba a un amasijo de banners publicitarios no aptos para epilépticos. Con el tiempo, la fotografía fue encontrando su hueco. Al principio, debido a las pobres conexiones que ofrecían los viejos módems de 56k, la carga de una imagen podía convertirse en una larga tortura. Las fotos se iban mostrando poco a poco, al ritmo de un fax hiperlento, y siempre cabía la posibilidad de que nunca llegaran a cargarse.

Con la evolución de las conexiones, que dejaron atrás aquellas irritantes situaciones que producía el no poder utilizar la línea de Internet y la de teléfono de manera simultánea, las imágenes fueron dominando la Red. La creación de servicios como Flickr, Picasa o Photobucket y los más recientes fotologs, acabaron por darle a la fotografía un papel de gran relevancia en Internet.

La evolución de los vídeos fue mucho más brusca. Para la Internet de los primeros tiempos, los vídeos eran poco menos que un sueño. Fue YouTube quien, hace cinco años, dio la campanada. Los vídeos llegaron a la Red para desatar una nueva locura. Había miles, millones, cada uno podía subir sus propios vídeos, se cargaban a una velocidad más que aceptable... El éxito fue tal que Google no dudó en desembolsar una cifra millonaria para adquirir el famoso portal. A día de hoy, el HD va llegando poco a poco a los servicios de vídeo.

Al igual que sucedió con la música, el intercambio de películas a través de redes P2P ha puesto a la industria cinematográfica en una situación más que delicada. Si bien es cierto que el uso del P2P se ha reducido en el último año, sólo lo ha hecho en favor de una nueva tendencia, la del vídeo en streaming.

Todos tenemos algo que decir

Internet no es un medio como la prensa, la radio o la televisión, aquí todo el mundo tiene voz y voto. La comunicación ya no es unilateral, existe la retroalimentación rápida y sencilla. Todo el mundo puede aportar cosas, todo el mundo puede opinar, preguntar, responder, colaborar... En un principio, el escaso número de internautas pioneros utilizaba los foros para pedir y ofrecer ayuda o para comentar determinados temas de manera formal o informal. Los foros han mantenido su utilidad hasta hoy día, pero existen muchas otras formas de expresarse en Internet.

El medio de expresión individual por excelencia es el blog. Las bitácoras nos permiten contar nuestras vivencias personales, compartir conocimientos, dar rienda suelta a nuestro espíritu literario... Además, cada vez es más habitual abrir la posibilidad a los lectores de comentar las publicaciones, no sólo en blogs sino en páginas webs tanto pequeñas como de grandes medios de comunicación. En 2010 Internet es una red universal más que nunca: todos participamos, todos compartimos, todos estamos interrelacionados, todos opinamos... (**)


YouTube celebra sus cinco años y 2.000 millones de visitas a diario

Al cumplirse sus cinco años de vida, se afirma que el portal de vídeos Youtube recibe más de 2.000 millones de visitas por día.

Ese número supera incluso a la cantidad de personas que sintonizan los tres principales canales de televisión de los Estados Unidos en horario estelar, informa la BBC.

El primer vídeo subido a YouTube es de su co-fundador, Jawed Karim; se trata de un clip de 19 segundos titulado “Yo en el zoológico”, con fecha 23 de abril de 2005.

El portal ha visto el paso de vídeos que han hecho historia, como la filmación de una joven herida muriendo frente a una multitud durante unas protestas en Irán, y ha ayudado a llegar a la fama mundial a gente como la cantante británica Susan Boyle.

“YouTube le da a todo el mundo una plataforma para difundirse”, comenta Catalina P. Taylor, bloguera. “Hay muchos ejemplos en donde un ciudadano medio se ha convertido en un gran éxito en YouTube y eso es algo que habría sido imposible pensar hace cinco o seis años.”

“Somos una plataforma y le estamos dando a todo mundo la oportunidad de participar”, apuntó Chad Huxley, co-creador del sitio. “No sólo para subir y distribuir sus videos globalmente, sino también para encontrar y compartir videos". Huxley cree que, a pesar de que la estadística de los 2.000 millones de visitantes al día marca un hito, aún les queda mucho camino por recorrer. (***)



* Fuente: Milenio.com
** Fuente: 20Minutos.es
*** Fuente: abc.com.py

+ Leer más...