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martes, 18 de octubre de 2011

Mil millones de hambrientos no son noticia

Ayer fue el Día Mundial del Hambre, que oficialmente se denomina Día Mundial de la Alimentación. Pese a la gravedad del problema apenas se encuentran noticias en los medios de comunicación internacionales. The New York Times publicó este fin de semana un artículo de Holly Epstein Ojalvo junto a un dibujo demoledor de Matt Rota (foto) y The Independent títula: "Viven en un mundo de abundancia pero uno de cada siete se irá esta noche a la cama con hambre". En Twitter (#WorldFoodDay) solo fluyen mensajes de ONG, organizaciones humanitarias y algunos blogs.

Los datos de 2011, que ofrece la FAO, no son trending topic: cerca de mil millones de personas pasan hambre cada día. El aumento de los precios de los alimentos, debido a la crisis económica y a la especulación, condena a millones a la pobreza extrema. UNICEF recuerda que 22.000 personas mueren diariamente de hambre o de enfermedades relacionadas con él. En cuatro días los muertos podrían llenar un estadio de fútbol. En 10 días habrán muerto casi tantos como en el tsunami de 2004.

Pese a la magnitud de la catástrofe son invisibles. Médicos Sin Fronteras ha lanzado una campaña de firmas bajo un título contundente: "Hambrientos de atención".

La ONU asegura que en los países donde el hambre es mayor, peor resulta el trato a la mujer. En el blog La pobreza importa, del diario The Guardian, se informa de los efectos en la población: descontento y estrés. Según Oxfam, los precios alimentarios se duplicarán en 2030. Un tercio de los alimentos que se producen cada año en el planeta acaban en la basura, cerca de 1.300 millones de toneladas. En el mundo desarrollado se desperdicia el 40% de la comida después de la cosecha, es decir, en nuestras neveras.


• Día Mundial de la Alimentación

El planeta produce alimentos más que suficientes para todos sus habitantes y, sin embargo, cerca de mil millones de personas pasan hambre en el mundo. Así lo ha denunciado el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon en un mensaje con motivo del día Mundial de la Alimentación que se celebra este domingo. En España, varias ONG han alertado de que el 25% de niños españoles sufre malnutrición agudizada por la crisis.

En su discurso, Ban Ki Moon instó a los dirigentes de países ricos y pobres a invertir "la energía y los recursos necesarios para ganar la batalla contra el hambre" y conseguir así el primero de los Objetivos de desarrollo del Milenio.

La desnutrición se puede evitar, señaló, y como ejemplo citó la hambruna que actualmente padecen más de 13 millones de personas en el cuerno de África. A su juicio, la sequía no tiene por qué convertirse necesariamente en hambre ni debe permitirse jamás que ello ocurra, "ni por fallas del sistema ni por el tipo de privación deliberada que vemos en las zonas controladas por Al-Shabaab", resaltó.

Ban Ki Moon propuso así apoyar a los pequeños agricultores, crear redes de seguridad alimentaria y desarrollar políticas para paliar la volatilidad de los precios, entre otras medidas.

Falta de ayudas

Los países desarrollados no están cumpliendo sus promesas para apoyar el desarrollo. La mayoría no cumple todavía el Objetivo del Milenio de destinar hasta 2015 al menos el 0,7% del Producto Interior Bruto a la ayuda al desarrollo. De media, la ayuda asciende por ahora al 0,3% del PIB, según los datos más recientes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Por otro lado, la volatilidad de los precios tiene como consecuencia que en muchos países en vías de desarrollo, la población deba destinar el 70 por ciento de sus ingresos a la compra de alimentos. En un país como Alemania, donde las familias sólo destinan el 12% de su presupuesto a la alimentación, una situación similar equivaldría a que un pan costase 30 euros (41,6 dólares) y una bolsa de patatas, 50.

Y no parece que la situación vaya a mejor, pues la especulación y las cada vez más frecuentes catástrofes naturales amenazan con elevar aún más los precios de los alimentos de primera necesidad.




* Fuente: Aguas Internacionales / ElPais.com
Autor: Ramón Lobo
**Fuente: ElMundo.es







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viernes, 2 de septiembre de 2011

La violencia y el desgobierno condenan al hambre a 3,7 millones de somalíes

Es difícil hallar una pared sin agujeros de bala o una calle sin edificios destrozadosHay ciudades zombis. Mogadiscio lo es. La capital de Somalia debía ser tan bonita hace veinte años, con sus calles estrechas con olor a mar, sus casas bajas de trazo árabe y su vida callejera de tez morena, que hiere verla moribunda. La bienvenida a la ciudad ya es una patada en el estómago: una grúa aparta un enorme bloque de cemento que bloquea la entrada al aeropuerto para permitir la salida del convoy. "Es para que no se empotre un coche bomba hasta dentro y haga estallar el aeropuerto por los aires", explica un soldado escocés de la fuerza de paz africana (Amisom). Detrás del cemento, se abre Mogadiscio. O lo que queda de ella. Es difícil encontrar una pared sin agujeros de bala, una carretera sin impactos de mortero o una calle sin edificios destrozados. Luego están las armas. Un chaval de unos quince años observa la vida –que la hay, pese a todo– desde una esquina. Lleva un fusil colgado del hombro y una ristra de balas ceñidas al cinturón. Enciende un cigarrillo y sonríe, con un punto de chulería, al cruzar su mirada con el occidental. Lleva una camiseta del Barça.

El caos y el olvido en los que Somalia lleva sumida desde hace veinte años han provocado la alarma humanitaria más grave de nuestros días: casi cuatro millones de somalíes necesitan asistencia urgente. La ONU ha declarado el estado de hambruna en cinco regiones del sur, zona controlada por Al Shabaab, grupo fundamentalista hermanado con Al Qaeda. Según fuentes de organismos internacionales en la zona, pronto podría declararse la alerta máxima en otras regiones más. El problema es que no se sabe muy bien qué ocurre en el sur. "Al Shabaab no permite el acceso a oenegés o instituciones internacionales. Apenas hay control. Es muy difícil llevar comida allí", señala Susannah Nicol, portavoz del Programa Mundial de los Alimentos. La ONU admitió hace días que la ayuda llegaba al 20% de la gente que lo necesita.

En Mogadiscio la vida es difícil. Mohamed Hadi es un tipo joven con mirada de halcón. Callado, observa cómo le niegan la comida a un niño en el Jumbo Feeding Centre, centro de reparto de alimentos a medio kilómetro del aeropuerto, porque su cubo es demasiado grande. El niño llora y esquiva los empellones para volver a insistir. Cuando un empujón parece dar por vencido al chaval, Hadi da un paso adelante y le dice algo al anciano que reparte la comida. El viejo protesta pero le ofrece un cucharón de maíz hervido al pequeño.

Al preguntar a Hadi si la gente respira mejor tras el anuncio de retirada de Al Shabaab de la mayor parte de la ciudad el pasado 6 de agosto, su respuesta hiela la esperanza. "Volverán en cuestión de horas o días, cuando quieran", dice. Aunque el Gobierno Federal de Transición (GFT) vendió como una victoria el abandono de la banda radical, la ciudad está lejos de ser segura. "Hace tres días decapitaron a tres chicos jóvenes, de unos 19 años, y tiraron sus cuerpos en el mercado. Era una señal de Al Shabaab para que se sepa que aún son poderosos. La gente está asustada", explica. Desde principios de mes, la banda ha asesinado a nueve personas, a las que acusó de ser espías.

En realidad, la población no tiene donde resguardarse. El informe de Human Rights Watch No sabes a quién culpar: crímenes de guerra en Somalia 1 publicado hace dos semanas denunciaba que "Al-Shabaab ha lanzado indiscriminadamente fuego de mortero desde zonas densamente pobladas, y las fuerzas del GFT y la Amisom han respondido con frecuencia de la misma forma con contraataques indiscriminados".

El futuro tampoco reconforta. Un analista de un organismo internacional que trabaja desde hace años en Somalia señala a este diario, bajo condición de anonimato, otra amenaza a punto de estallar. "La retirada momentánea de Al Shabaab ha hecho que los clanes luchen por ese vacío de poder. Hay señores de la guerra que quieren controlar el mercado de Bakara, otros el puerto... La gente piensa que Mogadiscio ahora está a salvo. Y no lo está en absoluto", asegura.

En Somalia casi toda la población es de la misma etnia y profesa la misma religión, el islam. Pero la cohesión étnica y de fe ha sucumbido a las luchas por el poder en nombre del clan. Hay facilidades: un AK-47 se puede conseguir en el mercado por apenas 200 euros.

La violencia enquistada en la realidad somalí es el motor de la tragedia. La peor sequía en 60 años castiga a todo el Cuerno de África –hay más de 13 millones de personas en peligro–, pero en Somalia las balas tienen más peso. También la pobreza. Texas, en Estados Unidos, acaba de atravesar la peor temporada de lluvias en 44 años y los cowboys no mueren de hambre.

Sin un gobierno real desde 1991 –el Ejecutivo somalí, considerado el más corrupto del mundo por Transparency International, es poco más que un intento fallido de Occidente de crear un interlocutor con quien dialogar–, Somalia está abandonada a su suerte desde que en 1993 las milicias somalíes mataron a 18 soldados estadounidenses en las calles de Mogadiscio, que desembocó en la retirada de Estados Unidos y la ONU del país. Los atentados del 11-S y la lucha antiterrorista volvieron a poner Somalia, situada estratégicamente a tiro de piedra del golfo de Adén y Oriente Medio, en el tablero del mundo.

Zino Mahmed jamás sabrá de esa batalla. Lleva un mes desplazada en la capital y amamanta a su hijo mientras espera en la cola para que le llenen una bolsa de comida. "La vida es dura. Cuando llueva quiero volver a mi aldea. Quizás podamos plantar allí y vivir", dice. No dice vivir bien.




Fuente: LaVanguardia.com
Autor: Xavier Aldekoa | Enviado Especial a Mogadiscio
Fotografía: Somalia en 1992 / James Nachtwey
Referencia: 1. Recomendamos leer también "Somalia: Poner fin a los crímenes de guerra para ayudar a frenar la hambruna" / Human Right Watch







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martes, 26 de julio de 2011

780.000 niños morirán de hambre en Somalia si no tienen ayuda urgente

Naciones Unidas ha insistido en que estamos ante la "peor crisis alimentaria" de los últimos años. Continúa el goteo de refugiados somalís que huyen del hambre en su país hacia las vecinas Kenia y Etiopía después de caminatas de hasta dos meses.
Unicef ha incrementado hasta 780.000 el número de niños en territorio de Somalia que corren el riesgo de morir de hambre si no reciben ayuda de manera urgente.

"Estamos hablando solo de Somalia", manifestó en rueda de prensa la portavoz de Unicef en Ginebra, Marixie Mercado, quien añadió que el número total de niños en situación de "malnutrición severa" en Somalia, Kenia y Etiopía se sitúa en estos momentos en 2,3 millones.

El dato supera al dado el martes por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que cifró en 500.000 los niños que afrontan "un inminente riesgo de muerte" en Somalia.


Situación de hambruna

La ONU declaró el miércoles la situación de hambruna en dos regiones del sur de Somalia, Bakool y Bajo Shabele, una circunstancia que no se daba en este país desde 1992.

Naciones Unidas ha insistido en las últimas horas en que estamos ante la "peor crisis alimentaria" de los últimos años y ha redoblado sus esfuerzos para que la comunidad internacional aporte los recursos financieros necesarios para hacerle frente.

La organización internacional solicitó a sus miembros 1.900 millones de dólares para ayudar a Etiopía, Kenia y Somalia, pero de esa cantidad solo se ha financiado hasta la fecha menos de la mitad.

"Tenemos un agujero de 1.000 millones de dólares", dijo el jueves la subsecretaria general para Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), Valerie Amos, que advirtió de que la crisis va para largo.

La entrega de suministros

En este contexto, Unicef anunció hoy que tiene previsto poner en marcha un plan especial para incrementar de manera masiva sus operaciones humanitarias en el cuerno de África.

"Estamos preparando nuestra capacidad logística para entregar suministros sin precedentes de alimentos suplementarios por toda la región", declaró Shanelle Hall, directora de suministros de Unicef.

"Si queremos salvar vidas, tenemos que actuar ahora. Tenemos que hacer llegar cantidades enormes de medicinas, vacunas y suministros nutricionales en la región lo más rápidamente que podamos y facilitarlos a los niños que más lo necesitan", dijo Hall.

Desde comienzos del mes de julio, Unicef ha conseguido hacer llegar a la zona 1.300 toneladas métricas de suministros a algunas de las zonas del sur de Somalia más afectadas por la sequía y el conflicto armado causantes de esta catástrofe humana.

Pero el esfuerzo es claramente insuficiente, porque el pronóstico es que solo 240.000 menores se verán beneficiados por esta ayuda de Unicef, que estima que necesitará 100 millones de dólares hasta final de año para poder llevar a cabo con éxito la operación.

Refugiados que huyen del hambre

Mientras tanto, continúa el goteo de refugiados somalís que huyen del hambre en su país hacia las vecinas Kenia y Etiopía.



ACNUR indicó hoy que en Dadaab, campamento de refugiados en territorio de Kenia que ya alberga a más de 380.000 personas, "seguimos recibiendo a diario unos 1.500 nuevos refugiados".

"En total, Kenia ha recibido más de 100.000 somalís en lo que va de año. En Etiopía, la región fronteriza de Dollo Ado ve llegar a diario a cientos de personas, con más de 74.000 llegadas desde enero", explicó la portavoz de ACNUR, Melissa Fleming.

El principal desafío de ACNUR es ayudar a la gente que llega en condiciones de salud muy precarias, después de caminatas de hasta dos meses para alcanzar los campos de refugiados.

"Solo el martes se registraron 15 muertes a consecuencia de la malnutrición y de dolencias relacionadas en el campamento de Kobe, en la región de Dollo Ado", dijo Fleming.





Fuente: La Gazeta / Intereconomia.com
Fotografia: Un médico examina a Mihag Gede Farah, un niño de siete meses de edad con un peso de 7,5 libras (3,4 kg), en un hospital de campaña del Comité de Rescate Internacional, IRC, en la ciudad de Dadaab, Kenia, el martes 26 de julio 2011 / Msnbc.msn.com




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viernes, 3 de junio de 2011

El precio de los alimentos se duplicarán hacia el 2030

Oxfam acaba de publicar un informe titulado 'Cultivar un futuro mejor' en el que alerta de la insostenibilidad del sistema alimentario mundial e insta a los gobiernos a que tomen medidas"Los golpes caen como martillazos: la sequía de 2005, la crisis del precio de los alimentos de 2008, la sequía de 2010. Y en tres años el cambio climático nos empujará hacia nuestra segunda crisis alimentaria", sentencia la organización de ayuda humanitaria Oxfam en el informe Cultivar un futuro mejor, donde analiza los desajustes del sistema alimentario internacional. El documento señala que los precios de los alimentos básicos se duplicarán en 2030 a menos que los gobiernos tomen medidas. Ese año, el costo medio de los productos agrícolas aumentará entre un 120% y un 180% debido al cambio climático y a la creciente escasez de recursos, según las predicciones de la ONG.

El Banco Mundial se pronunció sobre este aumento de precios en abril. Según el organismo, la subida se sitúa ya en torno al 36% con respecto al mismo periodo del año anterior y está llevando a muchas personas a la extrema pobreza. "A inicios de 2011 había 925 millones de personas hambrientas en todo el mundo. Cuando el año termine, el clima extremo y el alza en el precio de los alimentos pueden llevarnos de vuelta a la cifra de 1.000 millones, un pico que se alcanzó en 2008", advierte Oxfam en su informe.

La ONG pide a los líderes mundiales que regulen los mercados de materias primas, que aumenten las reservas de alimentos y que inviertan en pequeñas granjas, particularmente las manejadas por mujeres. "Es preciso reformar el sistema si queremos superar los desafíos del cambio climático, combatir la espiral de precios y la escasez de tierra, agua y energía", afirma la directora ejecutiva de la organización humanitaria, Barbara Stockman, citada en el comunicado.

Oxfam plantea también la necesidad de detener las políticas de promoción de biocombustibles, que han restado áreas de cultivo a la producción alimentaria y han subido el precio de algunos cereales, como el maíz, que se emplea para producir combustibles alternativos al petróleo.

Una de las soluciones que propone el informe es la creación de un fondo especial que ayude a los habitantes del planeta a protegerse del impacto negativo de este fenómeno y los prepare para cultivar los alimentos que precisen. La ONG quiere introducir esta idea entre los puntos a tratar en la cumbre sobre el cambio climático en Suráfrica el próximo diciembre y pide a los líderes mundiales que tomen cartas en el asunto más allá de esta cita: "El G20 puede desarrollar el consenso y recurrir a su poder económico y financiero para orientar la inversión y movilizar la financiación necesaria. Pero no cuenta con la membresía mundial suficiente ni con la estructura para lograr la transición por sí solo. La Cumbre Río+20 en Brasil en junio de 2012 puede ofrecer precisamente la oportunidad que se necesita", menciona el documento.


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• Cultivar un futuro mejor / Oxfam (pdf 4.04 mb)
• Cultivar un futuro mejor / Oxfam - Resumen (pdf 706.69 kb)




Fuente: ElPais.com / Oxfam advierte que los precios de los alimentos se duplicarán en 2030
Fotografía: Tres mujeres cargan la recolección después de trabajar la tierra / Portada del informe 'Cultivar un futuro mejor'.



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lunes, 14 de febrero de 2011

Adiós a la comida barata. Por Claudi Pérez

El empuje chino e indio, las malas cosechas y el pánico comprador de varios Gobiernos provocan la segunda crisis alimentaria en tres años y las algaradas en países pobresAdnan Nevic (Sarajevo, 1999) está a punto de entrar en una edad complicada. Naciones Unidas le escogió en su día como el habitante número 6.000 millones del planeta. En apenas 12 años, ese niño bosnio ha sido testigo de una especie de montaña rusa económica; una fenomenal expansión al inicio, coronada con la mayor crisis desde la Gran Depresión. A punto de cumplirse el cuarto aniversario de la crisis, cuando ya parecía que ese relato se aproximaba al final, empieza a escribirse un nuevo capítulo: explota la segunda crisis alimentaria de los tres últimos años, combinada con las primeras algaradas sociales en el Norte de África. Hay múltiples causas que explican esa coda de la Gran Recesión. Los precios dan siempre señales de que algo sucede, y los máximos que han alcanzado los precios alimentarios hablan de sequías e inundaciones, de especulación, de barreras comerciales, de subsidios en el mundo rico, de biocombustibles, de encarecimiento del petróleo; de montones de cosas importantes.

Todo eso está detrás de los espectaculares picos en la cotización de los alimentos, pero la tendencia de fondo se explica por dos causas fundamentales, de largo aliento: China, India y en general los emergentes asiáticos crecen a toda velocidad y eso, a la hora de cenar, significa que chinos e indios comen más (y mejor) que nunca. La segunda razón es la que le va a quitar protagonismo a nuestro Adnan Nevic: Naciones Unidas elegirá al habitante número 7.000 millones del planeta antes de que acabe 2011. Su efímera fama habrá durado apenas 12 años. La economía gestiona recursos escasos; a esa velocidad, cada vez más escasos.

Los precios de los alimentos llevaban varias décadas en un suave declive, hasta principios del siglo XXI. A partir de entonces empezaron a subir de forma persistente, alcanzando niveles máximos a mediados de 2008. Ya en ese momento hubo convulsiones sociales en una veintena de países, pero la Gran Recesión enmascaró esos problemas por un tiempo. Los precios cayeron rápidamente por el descenso de la demanda en todo el mundo, pero todo gran terremoto tiene su réplica: apenas dos años después los alimentos vuelven a estar muy caros y son una de las razones de las protestas que desencadenaron la crisis en Túnez y el efecto contagio en las calles de Yemen, Argelia, Jordania y Egipto.

Hay numerosas variables que explican ese fenómeno desde un punto de vista coyuntural: "Se trata de una serie de acontecimientos dispares que se han reforzado mutuamente y han alcanzado el punto crítico al mismo tiempo", resume Federico Steinberg, del Instituto Elcano. En condiciones normales, los mercados se acercarían al límite actual para luego tranquilizarse. Pero estas no son condiciones normales, y el mercado alimentario tiene características muy peculiares como para no prestar atención a lo que está sucediendo, a todo ese ramillete de causas que vienen a unirse a la tendencia de fondo: la emergencia de China e India, la imparable pujanza de la población mundial, las dificultades para dar de comer más y mejor a cada vez más gente sin que la productividad de la agricultura mejore sustancialmente desde hace tiempo. "Todo eso lleva a los expertos a considerar que la era de los alimentos baratos (y de otras materias primas) toca a su fin", resume Gonzalo Fanjul, de Intermón Oxfam.

En la crisis actual se repite la secuencia de 2008: una pieza en dos actos. Durante un tiempo, incrementos de precios por el tradicional juego de oferta y demanda: malas cosechas por sequías o inundaciones cada vez más frecuentes a causa del cambio climático; reducción del nivel de existencias; cultivos que dejan de dedicarse a la alimentación para producir biocombustibles, ese tipo de cosas. Y a partir de ahí un segundo acto marcado por decisiones políticas cuestionables como las restricciones a la exportación, esta vez en Rusia y Ucrania, países productores en los que ha habido malas cosechas y que quieren controlar los precios. Y ante las primeras algaradas sociales en los países más vulnerables, los Gobiernos reaccionan con algo parecido al pánico comprador: Argelia, Arabia Saudí, Bangladesh, Indonesia, Afganistán e India han anunciado que llenarán sus graneros de maíz, arroz o trigo para evitar que se repitan protestas. Paradójicamente, esa política contribuye decisivamente a las alzas de precios. "Eso es lo verdaderamente preocupante. Y ese tipo de anuncios atraen además a los especuladores", explica Vicente Pallardó, de la Universidad de Valencia.

Los costes de algunos alimentos se acercan o sobrepasan ya los picos de 2008. Hace unos días, la FAO (el organismo de Naciones Unidas encargado de la agricultura) anunció que el índice de precios que agrupa a los principales productos básicos superó todos los récords en diciembre, y batió de nuevo esas marcas en enero. El encarecimiento fue de un 30% en 2010, y el Banco Mundial prevé que los precios elevados -unidos a una gran volatilidad- se mantengan al menos hasta 2015. Los egipcios gastan casi la mitad de su renta en alimentos: en los países más pobres ese gasto se lleva hasta dos tercios de los ingresos de una familia media. En esos lugares, las alzas de precios "son una amenaza para el crecimiento y para la estabilidad social", según Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, que ha reclamado al G-20 que dé prioridad a la crisis alimentaria. Razones no faltan: hay casi mil millones de personas que sufren hambre en todo el mundo; más del 60% son mujeres. Y un tercio de la mortalidad infantil en todo el mundo se atribuye a la malnutrición.

El alud de informaciones para entender la magnitud del problema es sensacional. El precio del trigo en los mercados de Reino Unido alcanzó en enero un máximo histórico. En Argelia ha habido disturbios por la escasez de alimentos. La inflación en India se encarama hasta rozar el 20% a causa de los alimentos, lo que ha llevado a su Gobierno a amasar existencias. China busca en el extranjero grandes cantidades de trigo y maíz, y México empieza a hacer lo mismo para evitar una reedición de la crisis de las tortillas. "En general, los accidentes climáticos explicaban buena parte de los picos en los precios hace unos años. En 2008 fueron los fondos especulativos los culpables de las subidas. La buena noticia es que ahora la principal razón es que el mundo emergente ha salido de la crisis a toda velocidad y eso explica ese encarecimiento repentino, por la mayor demanda. Se trata de algo positivo: las gentes comen ahora más y mejor en esos países. Desde luego eso provoca dificultades en otros países de bajos ingresos, pero la otra cara de la moneda son los productores de alimentos: en Argentina o Brasil no puede hablarse de malas noticias", afirma Rolf Campos, profesor de la escuela de negocios IESE en Madrid. Aunque buena parte de los márgenes no se lo lleven los pequeños productores, sino las grandes multinacionales del sector agroalimentario.

"Los altos precios probablemente persistan durante meses. La agricultura no es como otras industrias: transcurre tiempo para que las inversiones permitan que la oferta crezca", explica Abdolreza Abbassian, economista de la FAO, que en las últimas semanas ha puesto el acento en las dificultades que añade la volatilidad extrema de las cotizaciones. No va a ser fácil reducir esos vaivenes. Hace unos días, en Davos, el presidente francés Nicolas Sarkozy se preguntaba si es de recibo que un solo especulador pueda adquirir de una tacada un 15% de la producción mundial de cacao en una operación "sin pagar un solo céntimo" para después revenderla. "¿Eso es lo que hace el mercado? ¿Eso es lo normal?", decía.

"La seguridad alimentaria ha entrado en la agenda del G-20 y eso es positivo", afirma Máximo Torero, del think tank estadounidense IFPRI, que apunta posibles soluciones: "Hay que crear una unidad de inteligencia alimentaria para conseguir más transparencia sobre las reservas y evitar situaciones de pánico, con un mecanismo de alerta para no llegar a situaciones límite, y hay que regular el mercado de futuros para limitar la especulación". "Hay que hacer todo eso y sin embargo los tres últimos años demuestran que el desgobierno es completo en el mercado alimentario: ni siquiera con la banca se hacen menos cosas", añade Fanjul.

La lucha contra ese problema nunca ha sido fácil. A mediados del siglo pasado, el hambre asolaba India tras una grave sequía: un tipo llamado Norman Borlaug consiguió nuevas variedades de semillas de trigo y obró el milagro, la productividad mejoró y millones de personas dejaron de pasar hambre. Borlaug ganó el Nobel en 1970 y lo que hizo se conoce como revolución verde (aunque el uso de plaguicidas ha contaminado los acuíferos de las regiones en las que se aplicó su idea, según algunas fuentes). "Necesitamos una segunda revolución verde, y rápido", reivindica Pallardó, "porque la productividad agrícola se ha estancado y en cambio la población alcanzará los 9.000 millones en 2050". Para entonces, probablemente el mundo habrá olvidado a Adnan Nevic, el ciudadano 6.000 millones. Aunque nunca se sabe. Un tal Thomas Malthus, un apacible clérigo y matemático que vivió a caballo del siglo XVIIII y el XIX, dejó escrito hace más de 200 años lo que se conoce como maldición malthusiana: "La capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la de la tierra para producir alimento para la humanidad". El capitalismo industrial tendió un puente por encima del abismo demográfico malthusiano: ese peligro se ha evitado durante dos siglos y Malthus ha sido perfectamente olvidado durante años. En el tiempo que usted emplea en leer este artículo nacerán unas 900 bocas que alimentar: es posible que los genetistas y la tecnología consigan esa segunda revolución verde, pero de momento Malthus está siendo reivindicado. El economista John Keynes, también semiolvidado durante años, atribuía a Malthus "una profunda intuición económica". Y conviene fiarse de Keynes.



Fuente: ElPais.com
Autor: Claudi Pérez es periodista en la sección de economía del diario El País.
Fotografía: AFP



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martes, 17 de noviembre de 2009

El hambre matará hoy a 17 mil niños

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que al año son seis millones de niños los que fallecen por esta causa; el jerarca agregó que la tragedia no sucede porque no exista suficiente comida en el planeta

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, lamentó este lunes que el "ayuno" sea una realidad cotidiana para muchas personas en el planeta, durante su discurso de apertura de la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria que se celebra en Roma.

En la primera jornada de la cumbre, que se celebra hasta el miércoles en la sede de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Ban explicó que él mismo se sumó a la propuesta del director general de la FAO, Jacques Diouf, de hacer un ayuno solidario en señal de protesta contra el hambre.

"Yo ayuné ayer y no ha sido fácil, pero para muchas personas ayunar es una realidad cotidiana", comentó el secretario general de la ONU, quien basó su discurso de apertura en la relación entre el cambio climático y el hambre en el mundo.

"La crisis alimentaria actual es una campana de alarma para el futuro porque antes de 2050 nuestro planeta puede ser la casa de 9.100 millones de personas", dijo Ban. "También el clima está cambiando y para 2050 tendremos que producir un 70 por ciento más de comida, teniendo en cuenta que las circunstancias climáticas cambian", añadió.

En este sentido, de la Cumbre sobre Seguridad Alimentaria, en la que hoy intervendrá también el papa Benedicto XVI, saldrá el compromiso de los países participantes de reducir a la mitad la proporción y el número de personas afectadas por el hambre y la malnutrición para 2015, que en la actualidad son más de 1.000 millones.

Sólo hoy, según el secretario general de Naciones Unidas, 17.000 niños morirán de hambre, lo que supone seis millones de niños al año, un problema que no llega -dijo- porque no exista suficiente comida en el planeta. "La comida es un derecho fundamental. La comida y su seguridad son fundamentos en una vida sana. En este sentido, los últimos años hemos vivido una reacción en cadena que ha amenazado la vida de muchas personas", comentó el responsable de la ONU.

Ban, quien cree que aunque se hayan hecho progresos el problema del hambre sigue existiendo, definió como "enorme" el coste humano de una actual crisis alimentaria que, recordó, ha provocado "conflictos en unos treinta países". El secretario general de Naciones Unidas apostó por un cambio en la agricultura para conseguir ulteriores mejoras en la situación del hambre en el mundo, cuyo estado será abordado por la Asamblea General de la ONU el próximo año.

Más financiación de ayuda al desarrollo (que la FAO cifra en unos 44.000 millones de dólares) y dar la posibilidad a los hambrientos de conseguir la alimentación por ellos mismos son algunas de las propuestas que el responsable de la ONU lanzó durante su discurso de apertura.


Fuente: Observa.com.uy
Fotografia: detalle de original / AFP

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domingo, 8 de noviembre de 2009

¿Somos demasiados?

Sumaremos 7.000 millones de habitantes en 2012 y 9.000 en 2050 - El problema no es la fecundidad, que ya se está frenando, sino la fatal distribución de recursos

La gravedad de la crisis alimentaria, el aumento inusitado en la población de los países menos desarrollados y los efectos del cambio climático son algunas razones para repetir la misma frase: "Somos demasiados". Y seremos más. En 2012, la población mundial alcanzará los 7.000 millones de personas. En 2050, la Tierra albergará a 9.100 millones. La gran mayoría de los nuevos habitantes vivirán en países pobres. Según cálculos de la ONU, en 2050 la población española será prácticamente igual que en 2009. Unos 42,8 millones de habitantes. Muy lejos del crecimiento previsto para países como Níger, Somalia y Uganda, cuyas poblaciones crecerán hasta en un 150% en los próximos 40 años. La población en los países desarrollados se mantendrá prácticamente igual y en algunos incluso disminuirá. En cambio, las naciones más pobres del mundo tendrán un acelerado crecimiento. De los 2.400 millones de personas más que habrá en el mundo en 2050, el 98% vivirá en países pobres. ¿Hay suficiente espacio y recursos para todos?

Las tasas de natalidad han disminuido en un 50% en los últimos 30 años, y se espera que se reduzcan aún más. Incluso en los países más pobres del mundo, la natalidad se reducirá a la mitad. Las previsiones de la ONU coinciden en que la tendencia se mantendrá. En 2050 se prevé que la fertilidad mundial sea de tan sólo 1,85 niños por mujer. Sin los métodos anticonceptivos, la población mundial crecería hasta los 11.000 millones de personas en 2050. Los controles de natalidad han sido fundamentales. Pero no son, ni de lejos, la única solución.

Desde hace más de 200 años, la advertencia ya era explícita: el inglés Thomas Malthus advertía en su célebre Ensayo sobre el principio de la población que los recursos naturales serían insuficientes para abastecer a la población mundial. La investigadora Rosamund McDougall, directora adjunta de la ONG Fondo para una Población Óptima (OPT, en inglés) advierte que "una población de más de 9.000 millones de personas tendría un impacto terrible sobre la Tierra, no sólo en la calidad de vida. La cantidad de emisión de gases de efecto invernadero haría imposible vivir en el planeta en 2050".

¿Quiénes ocuparán la Tierra entonces? La población en los 49 países más pobres del mundo se duplicará, de 840 millones hasta los 1.700 millones de personas, según apunta el informe Perspectivas sobre la población mundial, difundido en 2008 y elaborado por la División de Investigación Demográfica y Población Mundial de la ONU.

Los países desarrollados, en contraste, no sufrirán un cambio significativo en su población: de 1.230 millones de habitantes en 2009 a 1.280 millones en 2050. Incluso, Japón, Georgia, Rusia y Alemania perderán un 10% de población. El científico y escritor británico Fred Pearce opina que el problema no está en cuántos somos, sino en la manera en que repartimos los recursos. "Es evidente que el problema es el consumo excesivo de los países desarrollados y no la sobrepoblación de los más pobres", afirma.

El consumo de una persona en EE UU emite 20 toneladas de dióxido de carbono cada año; el equivalente de dos europeos, cuatro chinos, diez hindúes o 20 africanos. El 80% de la población pagaría las consecuencias económicas y ambientales del consumo de un 20%. Stephen Pacala, director del Instituto Ambiental de la Universidad de Princeton (EE UU), calcula que los 500.000 habitantes más ricos del mundo -cerca de un 0,7% de la población actual- son responsables del 50% de las emisiones de dióxido de carbono del mundo.

Y la situación no hará sino agravarse en los próximos años. "El reto es, en realidad, que los recursos se repartan de una manera más equitativa. Los efectos sobre el medio ambiente son extremadamente difíciles de revertir a través de las tasas de natalidad", advierte Pearce. "Aun si redujéramos a cero la fertilidad en el mundo, las emisiones de gases con efecto invernadero deberían rebajarse, por lo menos, un 50% para mediados de siglo", explica.

Además de los efectos del cambio climático, los países menos desarrollados se enfrentan al hambre, la causa directa o indirecta de un 58% del total de muertes del mundo según un estudio de la ONU difundido en 2004. El Instituto de Recursos Mundiales (WRI, en inglés) advirtió la semana pasada de que en 2050 habrá otros 25 millones de niños desnutridos en el mundo, que se añadirán a los 150 millones que sufren hambre en la actualidad. Los niveles de pobreza continuarán aumentando: entre 1981 y 2001, el número de personas que vivían con menos de un dólar al día en África Subsahariana se duplicó. De 164 millones hasta 316 millones; y en los próximos 40 años, dos tercios de la población mundial vivirá en países en vías de desarrollo.

El hecho es que hoy en día, mil millones de personas (un sexto de la población mundial) sufren hambre. En 2050, serán 1.700 millones, un 18% de la población prevista para entonces. Además del deterioro ambiental, los conflictos y el bajo desarrollo causan la escasez de alimentos. Los agricultores africanos emplean el equivalente a 1% del fertilizante que utiliza un agricultor en un país rico. Y mientras en los países pobres consumen una dieta basada en vegetales, los ricos consumen comida que come vegetales. Para producir un kilo de carne son necesarios, por lo menos, 10 kilos de pasto. Un estadounidense promedio consume 120 kilos de carne al año; mientras que en los países en vías de desarrollo, el promedio es de 28 kilos.

"La cooperación marcaría una diferencia significativa", según afirma Stephen Pacala. "Las hambrunas se deben, en la mayoría de las ocasiones, al pobre desarrollo de los países y a que la producción ha sido insuficiente", comenta. La falta de tecnologías que desarrollen la agricultura en los países menos desarrollados y los efectos de la crisis económica global empeora las circunstancias.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO, en inglés) advirtió en 2008 que el gasto anual en alimentos importados en los países más pobres podría suponer cuatro veces más que en 2000. "Para los consumidores más pobres, que gastan un 60% de su gasto habitual en comida, el aumento significa un golpe brutal para sus finanzas", observa el informe. La FAO también señala que para combatir el hambre, el mundo debe producir en 2050 un 70% más de alimentos que en la actualidad.

El reto no es nuevo. La llamada revolución verde consiguió duplicar la producción de alimentos entre 1960 y 1990. Y, en la actualidad, aún existe un 60% de tierra fértil en el mundo. ¿Pero qué garantiza a los países pobres un desarrollo sostenible en los próximos años? Pearce y Pacala coinciden que un buen inicio es la inversión. Un informe del Ministerio de Desarrollo Británico calculó en 2008 que para reducir el hambre en el mundo serían necesarios, por lo menos, unos 900 millones de libras (unos 987 millones de euros) para garantizar el desarrollo y las tecnologías necesarias para favorecer la agricultura en los países más pobres.

El presupuesto de la FAO sumó en 2008 unos 870 millones de dólares (unos 580 millones de euros). En 2009 ascendió ligeramente, hasta 930 millones de dólares (unos 626 millones de euros). Al comparar la cifra con los 700.000 millones de dólares (471.000 millones de euros al tipo de cambio actual) que el Gobierno de EE UU destinó para evitar la quiebra del banco de inversión Bear Stearns, las hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae y la aseguradora AIG en septiembre del año pasado. El presupuesto mundial dedicado a combatir el hambre apenas representa un 2% de esa cifra.

Los líderes reunidos en la reciente cumbre del G-20 celebrada en Pittsburgh en septiembre pasado acordaron destinar unos 2.000 millones de dólares (1.370 millones de euros) a ayudas para combatir el hambre del mundo, pero un estudio publicado por el Instituto Internacional para la Investigación de Políticas Agrarias difundido en octubre señala que es insuficiente. "Son necesarios al menos unos 7.000 millones de dólares [unos 4.710 millones de euros] al año para la investigación agropecuaria y la mejora de la infraestructura rural en los países. De continuar con una política que privilegie las ganancias, las consecuencias serán desastrosas", advierte Gerard Nelson, uno de los autores del informe.

La prioridad para resolver el hambre, un grave efecto de la mala repartición de recursos en el mundo tampoco es nueva. Preguntado en 1972 en una entrevista con Dick Cavett sobre los efectos de la sobrepoblación, John Lennon fue claro en definir el primer paso: "Tenemos suficiente comida y dinero para alimentar a todos. Hay suficiente espacio, y algunos hasta van a la Luna".


Fuente: ElPais.com
Autor: Verónica Calderón

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miércoles, 16 de septiembre de 2009

El hambre afectará a más de 1.000 millones de personas en 2009

Es la cifra más alta de la historia. La ONU asegura que con "menos del 1%" de las inyecciones que han hecho los gobiernos para salvar al sistema financiero se podría resolver.El hambre en el mundo vuelve a ganar la batalla. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas ha advertido de que el número de personas en el mundo que pasan hambre superará este año, por primera vez en la historia, los 1.000 millones.

La directora del PMA, Josette Sheeran, expresó los datos concretos y cifró la cantidad de hambrientos en 1.020 millones, y alertó de que el flujo de ayuda humanitaria se sitúa actualmente en "un mínimo histórico", su nivel más bajo en 20 años.

"Este año hay en el mundo más personas hambrientas que nunca", señaló Sheeran, quien hizo hincapié en que "muchas personas se despiertan y no cuentan ni con una taza de comida".

A juicio de la responsable del organismo humanitario de la ONU, esa situación constituye una "receta para el desastre" y resulta "crítica para la paz, seguridad y estabilidad en muchos lugares del mundo".

La vulnerabilidad de muchas personas, explicó Sheeran, se ha agravado por "dos tormentas que han coincidido y están golpeando": la crisis financiera internacional y el encarecimiento de los alimentos.

Los países ricos tienen la solución

Además, la directora del PMA hizo un "llamamiento urgente" al Grupo de los Ocho (G-8),- los siete países más industrializados y Rusia-, y el Grupo de los Veinte (G-20),- los países más ricos y emergentes-, para que atajen un problema que requiere algo más que "soluciones a largo plazo".

"Con la Asamblea General de Naciones Unidas y la cumbre del G-20 en Pittsburgh (Pensilvania, EEUU) en el horizonte, los líderes mundiales tienen una oportunidad ideal para poner el hambre en el mapa", remarcó el PMA en un comunicado.

Asimismo, Sheeran avisó de que el Programa Mundial de Alimentos afronta "un grave déficit presupuestario", pues este año sólo ha recibido 2.600 millones de dólares (1.779 millones de euros) de un total de 6.700 millones de dólares (4.585 millones de euros) necesarios para dar de comer a 108 millones de personas en 74 países.

Sobre el terreno, esa falta de fondos se traduce en el recorte de programas que se están desarrollando en países como Guatemala, Kenia y Bangladesh.

La directora del PMA remarcó que, con "menos del 1%" de las inyecciones económicas que han hecho los gobiernos para salvar al sistema financiero global, se podría resolver el desastre de millones de personas que son víctimas de la hambruna".

Pese a las adversidades, Josette Sheeran considera que "se puede derrotar al hambre", aunque esa victoria sólo se alcanzará "cuando el mundo se tome el hambre en serio".

Fuente: Público.es

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viernes, 10 de julio de 2009

Cumbre G-8 ¿Ha ayudado a los pobres?

Líderes mundiales prometieron US$20.000 millones adicionales para ayudar a incentivar la agricultura en los países pobres al final de la cumbre del G-8 en la ciudad italiana de L’Aquila, unos US$5.000 más de lo que se esperaba.

Es parte de un paquete diseñado para demostrar que los países ricos están trabajando en conjunto para asegurarse de que la gente pobre no sufra en la recesión global.

“Las naciones más ricas tienen una obligación moral de ayudar”, dijo el presidente Barack Obama. “No hay razón para que África no sea autosuficiente en alimentos”.

Las agencias de ayuda indicaron que los pobres han sufrido enormemente por el aumento de los precios de los alimentos y los combustibles y por la recesión económica.

Y el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, señala que se espera que el Producto Interno Bruto de los países en desarrollo, excluyendo a India y China, caiga en 1,6% este año, y que “la mayoría de las naciones en desarrollo no están en la posición de tomar prestado y gastar para revertir la declinante espiral”

Hambre que aumenta

Naciones Unidas calcula que el número de personas desnutridas ha aumentado en los últimos dos años y podría llegar a 1.000 millones este año.

Pero el director de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, declaró que la ayuda se queda corta ante las existentes necesidades.

“Ciertamente que no es suficiente”, dijo a la agencia de noticias Reuters. “Pero comparado con dónde estábamos, es un cuantioso salto”.

La FAO señala que el porcentaje de ayuda extranjera dedicada a fomentar la agricultura ha caído de 17% a 5% desde 1980.

“Uno no desarrolla un sector recortando sus recursos”, agregó Diouf.

Detalles del acuerdo, y el calendario para la entrega de los fondos, aún están en sus fases preliminares.

Las agencias de ayuda han mostrado su escepticismo sobre la forma en que podría ser entregada la ayuda. Estas organizaciones temen que el acuerdo permita que se incluya la ayuda privada caritativa como parte del toral.

“Dado el estilo de cortina de humo con que el G-8 trata sus compromisos de ayuda, el anuncio necesita pasar varias pruebas”, declaró Tennille Bergin de la organización World Vision.

“¿Es dinero nuevo? ¿Cuánto será en préstamos a través de instituciones como el Banco Mundial? ¿Y va a ser para los países más pobres y más afectados?" Se preguntó.

Sus preocupaciones han sido incendiadas por el hecho de que los líderes del G-8 no han cumplido con sus promesas, hechas durante la cumbre de Gleneagles en Escocia en 2005, de duplicar la ayuda a África.

Promesas rotas

El grupo sin fines de lucro One, constituido por Bob Geldorf y Bono tras la cumbre, dijo que el G-8 sólo ha entregado una tercera parte de la ayuda prometida y que Italia es la que está particularmente más atrasada.

Geldorf emplazó públicamente al primer ministro italiano Silvio Berlusconi por los recortes en la ayuda italiana al preguntar, “¿dónde está su credibilidad?”

La organización afirma que el África subsahariana necesita al menos US$25.000 millones.

Sin embargo, el énfasis en distribuir la ayuda para ayudar a que los pequeños agricultores aumente su productividad significaría un cambio importante, especialmente para Estados Unidos, que aporta 25 veces más ayuda en alimentos (granos de agricultores estadounidenses) que lo que entrega en efectivo para asistir a los agricultores a cultivar más alimentos.

Muchos expertos en desarrollo creen que la ayuda en alimentos perjudica la producción local y hace más dependientes de la ayuda externa a los países pobres.

El plan es importante para el presidente Obama, quien visita a Ghana en su primer viaje a un país africano desde que asumió la presidente de EE.UU.

¿G-8 o G-20?

La cumbre del G-8 se enfocó fuertemente en África este año, y líderes africanos de Nigeria, Angola, Argelia, Senegal, Etiopía y Libia participaron en el tercer día del evento.

Y aumenta la forma en que el G-8 ve su rol como el de un promotor del diálogo con otros países de mercados emergentes, al invitar automáticamente cada año al G-5 (Brasil, India, China, México y Sudáfrica) quien ahora también participa en una serie de reuniones regulares durante el año (conocidas como el Proceso de Diálogo de Heiligendamm, por la sede de la cumbre del año pasado del G8).

Es más, líderes de los 39 países participaron en la cumbre del G-8 este año, más de los que asistieron a la del G-20 celebrada en Londres en abril.

Esa reunión fue vista como un símbolo de un giro en economía mundial apartado de los países ricos y el nuevo énfasis en cooperación es talvez el intento del G8 de mantener su relevancia.

El profesor John Kirton de la Universidad de Toronto, dijo que los dos cuerpos ahora tienen que “definir cuál será la relación entre estos dos clubes centrales de gobernación”.

Pero Kirton advierte que el fracaso de organizaciones multilaterales de la ONU como la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en jugar un rol principal en la crisis económica mundial, y la ausencia de un cuerpo formal que enfrente el cambio climático, le da más importancia al G-8 y al G-20.

De hecho, el G-8 se ha mantenido fiel a su agenda separada, que es mucho más amplia que la del G-20 que se concentra en la crisis financiera y en sus resoluciones. Su principal enfoque es en cambio climático, desarrollo y seguridad, con la postergación de cualquier actualización sobre medidas contra la crisis financiera hasta el próximo encuentro del G-20 en Pittsburg en septiembre próximo.

Sin embargo, algunos analistas indican que mientras más países se involucran en el proceso de toma de decisiones, más difícil se hace llegar a acuerdos significativos.

Robert Fauver, quien fue un funcionario clave en la preparación de los temas de trabajo de las cumbres del G-8 durante la presidencia de Bill Clinton, declaró que mientras más gente hay en el salón, más complicada es la reunión. “Si son más de 10, es difícil lograr que se hagan las cosas”, expresó.

De todas maneras, el presidente francés Nicolás Sarcozy sugirió que en el futuro el G-8 podría ser transformado en un G-15 (incluyendo a los cinco grandes mercados emergentes y a Egipto).

Si esto es aceptado por Canadá, a quien le toca organizar la próxima cumbre del G-8, podría constituirse en otra señal de la transferencia del poder económico en el mundo.

Los países que integran el G-8 son Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Japón, Italia, Francia, Canadá y Rusia.

- Conclusiones de esta cumbre según El Finaciero.com y AFP.com


Fuente: BBC mundo / ¿Ha ayudado a los pobres el G-8?
Autor: Steve Schifferes

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lunes, 29 de junio de 2009

1020 millones de personas pasan hambre

Una sexta parte de la humanidad sufre desnutrición, la mayor cifra hasta hoy

El hambre en el mundo alcanzará un récord histórico en 2009, con 1.020 millones de personas que pasan hambre a diario, según los últimos datos publicados hoy por la FAO.

El reciente incremento del hambre no es consecuencia de las malas cosechas, está causado por la crisis económica mundial, que ha provocado a su vez una disminución de los ingresos y un incremento del desempleo. De este modo se ha reducido el acceso de los pobres a los alimentos, según la Organización de la ONU.

"Una mezcla explosiva de desaceleración económica mundial y precios de los alimentos que se empeñan en permanecer altos en muchos países, ha empujado a unos 100 millones de personas más al hambre y la pobreza", aseguró el Director General de la FAO, Jacques Diouf. "Esta crisis silenciosa del hambre -que afecta a uno de cada seis seres humanos- supone un serio riesgo para la paz y la seguridad mundiales. Necesitamos crear con urgencia un amplio consenso para la erradicación rápida y completa del hambre en el mundo y para dar los pasos necesarios", añadió.

"La situación actual de inseguridad alimentaria mundial -subrayó- no nos puede dejar indiferentes".

Los países pobres, según Diouf, "necesitan las herramientas de desarrollo, económicas y políticas necesarias para impulsar su producción agrícola y su productividad. Es necesario incrementar la inversión en agricultura, ya que en la mayoría de los países pobres un sector agrícola saludable es clave para vencer al hambre y la pobreza y supone un requisito previo para el crecimiento económico".

"Muchos de los que sufren pobreza y hambre en el mundo son pequeños campesinos en los países en desarrollo. Pero tienen el potencial no solamente de cubrir sus propias necesidades, si no también de mejorar la seguridad alimentaria y catalizar un mayor crecimiento económico. Para liberar este potencial y reducir el número de víctimas del hambre en el mundo, los gobiernos -con el apoyo de la comunidad internacional-, necesitan proteger las inversiones clave en la agricultura, de forma que los pequeños campesinos tengan acceso no solo a semillas y fertilizantes, si no también a tecnologías adaptadas para ellos, infraestructuras, financiación rural y mercados", explicó Kanayo F. Nwanze, Presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

"En la mayoría de los países en desarrollo no existe apena duda de que invertir en los pequeños agricultores supone crear la red de seguridad más sostenible, en especial en tiempos de crisis económica mundial", añadió Nwanze.

"El rápido avance del hambre continúa provocando una enorme crisis humanitaria. El mundo necesita trabajar unido para garantizar que se atienden las necesidades de emergencia y se buscan soluciones a largo plazo", señaló por su parte Josette Sheeran, Directora Ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

El hambre aumenta

Al tiempo que se lograron importantes progresos para reducir el hambre crónica en la década de 1980 y la primera mitad de la de 1990, el hambre aumentó lenta pero inexorablemente durante la última década, según la FAO. El número de hambrientos se incrementó entre 1995-97 y 2004-06 en todas las regiones del mundo, excepto en Latinoamérica y el Caribe. Pero incluso en esta última región, los progresos en la reducción del hambre se han visto anulados como consecuencia del alza de los precios alimentarios y la actual crisis económica. (ver informe)

Este año, debido principalmente a los vaivenes de la crisis económica combinados con precios a menudo muy altos a nivel nacional, se espera que el número de víctimas del hambre aumente en conjunto cerca del once por ciento, según previsiones de la FAO basadas en los análisis del Departamento de Agricultura de EE.UU.

Casi toda la población desnutrida del planeta vive en países en desarrollo. En Asia y el Pacífico se calcula que unos 642 millones de personas sufren hambre crónica, 265 millones en África subsahariana, 53 millones en Latinoamérica y el Caribe, 42 millones en África del norte y Oriente medio y 15 millones en los países desarrollados.

Atrapados por la crisis

Los pobres urbanos serán probablemente los que tengan más dificultades para hacer frente a la recesión mundial, ya que el descenso de la demanda de exportaciones y la reducción de la inversión extranjera directa causarán un aumento del desempleo urbano. Pero las zonas rurales tampoco se librarán, ya que millones de residentes urbanos se verán forzados a regresar al campo, obligando en muchos casos a los pobres rurales a tener que compartir esta carga.

Algunos países en desarrollo se enfrentan también al hecho de que las remesas que los emigrantes envían a sus hogares han descendido de forma notable este año, con la consiguiente disminución de entrada de divisas y de ingresos para las familias. La disminución de las remesas y el recorte previsto en la ayuda oficial al desarrollo limitará aún más la posibilidad de que los países accedan a capital para sostener la producción y crear redes de seguridad y sistemas de protección social para los pobres.

A diferencia de crisis anteriores, los países en desarrollo tienen menos capacidad de maniobra para adaptarse al rápido deterioro del contexto económico, ya que las turbulencias afectan prácticamente a todo el mundo de forma más o menos simultánea. Las oportunidades para mecanismos reparadores, como la devaluación de la moneda o conseguir préstamos en el mercado internacional de capitales, por ejemplo, para ajustarse a los vaivenes macroeconómicos, son más limitadas en una situación de crisis mundial.

La crisis económica se produce además a continuación de la crisis alimentaria y energética de 2006-08. Mientras que los precios de alimentos han bajado de forma sustancial en los últimos meses en los mercados mundiales, a nivel doméstico en los países en desarrollo este descenso se ha producido de forma más lenta. Los precios han permanecido de media un 24 por ciento más elevados en términos reales a finales de 2008, en comparación con 2006. Para los consumidores pobres, que gastan hasta un 60 por ciento más de sus ingresos en alimentos básicos, ello supone una fuerte reducción de su poder adquisitivo efectivo. Hay que señalar además que si bien bajaron, los precios internacionales de los alimentos básicos son todavía un 24 por ciento más altos que en 2006 y un 33 por ciento más elevados que en 2005.

El informe sobre el hambre en 2009 (El estado de la inseguridad alimentaria mundial, también conocido por sus siglas en inglés, SOFI), será presentado el próximo mes de octubre.


Fuente: FAO / Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación

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lunes, 29 de diciembre de 2008

Diez noticias que pasaron inadvertidas en 2008

De la instalación en India de un escudo antimisiles a la edificación de un hotel de lujo en Tbilisi tras la guerra entre Rusia y Georgia.

La atención mediática que han acaparado las cruciales elecciones en Estados Unidos, la mayor crisis financiera desde el crack del 29 o los Juegos Olímpicos de China ha relegado a un segundo plano acontecimientos de gran trascendencia, que han pasado inadvertidos a la opinión pública. El aumento de producción de coca en Colombia o la construcción en India de un escudo antimisiles con la ayuda estadounidense no han encontrado espacio en los medios de comunicación. La edición española de Foreign Policy recoge en su último número "diez noticias importantes" que nunca lograron ocupar las primeras páginas.

El aumento de la producción de coca en Colombia

El Plan Colombia, destinado a aumentar la seguridad y a eliminar los cultivos de droga, ha fracasado. EE UU invirtió en él seis mil millones de dólares pero el 90% de la cocaína que consumen los estadounidenses procede del país suramericano. Según la Oficina de Cuentas del Gobierno de EE UU (GAO, en sus siglas en inglés), el cultivo de coca creció un 15% entre 2000 y 2006. Son aún más alarmantes las cifras de un estudio de la ONU, que sitúan el aumento de la producción en un 27% sólo en 2007. La coca, base para la producción de cocaína, continúa financiando a los grupos paramilitares y a las FARC. Sin embargo, a pesar de las fumigaciones aéreas y de las operaciones militares colombianas contra las guerrillas, el tráfico de droga no ha disminuido. La falta de alternativas para los campesinos que cultivan coca ha provocado que trasladen sus plantaciones hacia regiones más remotas.

El escudo antimisiles de India

Las tensiones suscitadas en Rusia ante la construcción del sistema de defensa antimisiles de EE UU en el este de Europa no son equiparables a la reacción provocada por la instalación de un escudo antimisiles en India, que, por el contrario, no ha entrado a debate en la opinión pública. El pasado 27 de febrero, el secretario de Defensa de EE UU, Robert Gates, anunció las negociaciones con India para construir un sistema de defensa antimisiles, que podría tener grandes consecuencias en la estabilidad regional y despertar la ira de China o Pakistán.

Un hotel de lujo en Tbilisi

Estados Unidos prometió a Georgia una ayuda de mil millones de dólares (720 millones de euros) para contribuir a la recuperación del país tras la guerra en agosto con Rusia. A pesar de que algunas ciudades georgianas resultaron devastadas por los bombardeos rusos, 176 millones de dólares (unos 126 millones de euros) del auxilio estadounidense se han empleado en préstamos a empresas, de los cuales 30 millones se han invertido en la construcción de un hotel de lujo, el Park Hyatt, en el centro de Tbilisi, una zona que no sufrió daños por los ataques rusos.

Rusia se lanza a la conquista de África

Los recursos energéticos de África se encuentran en el punto de mira ruso. Frente a las ya conocidas incursiones empresariales chinas en el continente, Rusia busca ganar los contratos de gas y de petróleo, hecho que, de consumarse, reduciría las alternativas de suministro europeo. Por el momento, el monopolio energético estatal ruso Gazprom se ha hecho con las concesiones de gas de Nigeria -país que, según se sospecha, cuenta con una de las mayores reservas mundiales-, financiará un gaseoducto transhariano de 4.000 kilómetros hacia Europa, trata de invertir en un gaseoducto de Libia construido bajo el mar Mediterráneo y se ha ofrecido a comprar todo el gas libio y parte de sus exportaciones de petróleo. De esta manera, Moscú controlaría todos los suministros energéticos a la Unión Europea.

Aumento de tropas en Afganistán antes de lo previsto

Las promesas del presidente electo de EE UU, Barack Obama, de incrementar el número de tropas en Afganistán ya han comenzado antes de la toma posesión. La administración Bush ha aumentado en 85.000 el número de soldados desplegados en el país centro asiático y ha emprendido la construcción de una prisión de 50 millones de dólares (unos 36 millones de euros), cerca de la base aérea de Bagram, y la ampliación del aeródromo de Kandahar, con un presupuesto de unos 100 millones de dólares (unos 72 millones de euros).

Un nuevo Darfur

El sur de Kordofan, un Estado creado en 2005 en el centro de Sudán, podría convertirse en un nuevo Darfur. El ejército del Gobierno, las fuerzas del sur de Sudán y los grupos locales se están armando de cara a las elecciones nacionales previstas para 2009. Según el Grupo Internacional de Crisis, centenares de personas han muerto por peleas por tierras y derechos de pastoreo debido a los enfrentamientos que han surgido entre los nuba, un grupo tribal de más de 50 etnias africanas, y los nómadas árabes.

Energía solar contaminante

Los últimos paneles solares fabricados contienen un gas, el NF3, que, según un estudio publicado en 2008 por la Universidad de California "tiene un posible efecto invernadero superior incluso a las mayores centrales alimentadas con carbón". La Agencia de Protección Ambiental Estadounidense ha fomentado su uso porque el sector calcula que sólo un 2% del NF3 sale a la atmósfera. Aunque las emisiones de NF3 siguen siendo insignificantes con respecto a las de CO2, científicos del Scripps Institution of Oceanography (EE UU) estiman que hay cuatro veces más NF3 del calculado por el sector energético y alertan contra las catastróficas consecuencias que la generalización de su uso podrá tener en los próximos años.

El peligroso acero de Shangai

Los rascacielos de Shangai podrían no ser lo suficientemente resistentes a terremotos y sus estructuras podrían correr el riego de corroerse a medio plazo. Según un reportaje publicado el pasado marzo por el diario Shangai Daily, la mitad del acero que compraron las constructoras de la ciudad no reunía los requisitos básicos de calidad. Una cuarta parte de las muestras no superó los exámenes de tensión, mientras que 27 de las 52 muestras analizadas eran demasiado ligeras. Algunas estaban incluso por debajo del peso del hierro, una contradicción si se tiene en cuenta que el hierro es el principal ingrediente del acero.

Juzgado un estadounidense por torturas en el extranjero

Por primera vez, desde que EE UU aprobara en 1994 el estatuto federal de tortura extraterritorial -tras ratificar el Convenio de la ONU contra la tortura-, un tribunal estadounidense ha juzgado a uno de sus ciudadanos por torturas cometidas en el extranjero. Un juez federal condenó el pasado 30 de octubre por tortura, conspiración y posesión de un arma de fuego a Charles Chuckie Taylor Junior, el hijo del antiguo presidente de Liberia, quien actualmente está pendiente de juicio en la Haya. Taylor Junior nació en Massachussets y conservó la ciudadanía estadounidense cuando se marchó a Liberia, después de que su padre tomara posesión. Como miembro de la Unidad Antiterrorista, torturó a miembros de la oposición. La condena del hijo del ex presidente de Liberia abre la puerta a procesos contra ciudadanos estadounidenses que han violado los derechos humanos fuera de sus fronteras de origen.

Una empresa de EE UU vende pistolas sónicas a China

La American Technology Corporation, una empresa con sede en California, vendió a China Dispositivos Acústicos de Largo Alcance (LRAD, en sus siglas en inglés), una especie de pistolas sónicas con las que las autoridades chinas quisieron blindarse ante la posibilidad de altercados durante los Juegos Olímpicos. La operación se realizó a pesar de las restricciones de la venta de armamento impuestas por EE UU tras la matanza de Tiananmen en 1989. El LRAD emite ondas acústicas que pueden llegar a alcanzar 150 decibelios y que, empleados contra una multitud, pueden infligir dolor, provocar pánico o pérdida de audición. Sin embargo, el potencial de estas armas puede ser mayor, mas aun cuando el vicepresidente de la compañía explicó que pueden ser utilizadas "para evitar incidentes terroristas" o contra "piratas somalíes". Por el momento, no se tiene constancia de que las fuerzas de seguridad chinas hayan empleado pistolas sónicas contra personas.

Fuente: El Pais.com
Autor: Patricia R. Blanco


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domingo, 28 de diciembre de 2008

Las 10 emergencias más graves del mundo en el 2008

La institución de caridad Médicos Sin Fronteras (MSF) dijo que durante 2008 las organizaciones de ayuda humanitaria han tenido que trabajar en muchos países donde las circunstancias han sido cada vez más peligrosas y amenazadoras.
Ingrese a Univision.com y vea una galería de fotos sobre Darfur

La ONG, fundada en Francia en 1971, difundió su lista anual de las 10 peores emergencias humanitarias y sanitarias con las que tuvo que lidiar este año en diferentes países.

Esencialmente, su lista se resume a la situación de conflictos en Somalia, Darfur (Sudán), República Democrática del Congo, Zimbabue, Pakistán, Birmania e Irak, junto con la malnutrición infantil, el SIDA y la tuberculosis en los países en desarrollo.

En Somalia, los ataques directos y las amenazas contra trabajadores sociales restringieron las operaciones humanitarias en ese país, provocando el retiro de personal internacional y reduciendo significativamente la ayuda a una población debilitada.

La organización indica que la seguridad en la región sudanesa de Darfur se deterioró considerablemente en 2008, y como resultado cientos de miles de personas siguen sin poder recibir ayuda.

Médicos Sin Fronteras también subraya la difícil situación de cientos de miles de personas desplazadas por la violencia en la República Democrática del Congo, donde viven en condiciones de hacinamiento y de insalubridad, y muchos de ellos en áreas tan inseguras que impiden el ingreso de los socorristas.

Además, la institución advierte que la epidemia del cólera en Zimbabue continuará en 2009, debido a que la temporada de lluvias está aún por empezar en ciertas partes del país.

Violencia y enfermedades

Por otro lado, la organización señala que en el noroeste de Pakistán miles de personas debieron huir de las luchas entre las fuerzas del gobierno y los militantes, y que muchas clínicas tuvieron que cerrar, por lo que Médicos Sin Fronteras está tratando de proveer asistencia sanitaria.

El reporte también observa que en Birmania 75.000 personas portadoras del virus del SIDA necesitan con urgencia medicamentos, pero que las autoridades no están haciendo nada para ayudarlas.

También, MSF admite que le ha costado establecerse en Irak porque varias figuras políticas y militares han tratado de usar a las organizaciones humanitarias para sus fines políticos.

Sin embargo, la ONG dice que la reciente disminución de la violencia en el país le ha permitido lanzar, no sin cautela, varios proyectos nuevos.

MSF tampoco se olvidó de la malnutrición infantil que azota a los países en desarrollo como consecuencia del encarecimiento de los alimentos.

Además, destaca que es necesario prestar más atención al número de personas que viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) que provoca el SIDA, ya que eso conlleva a que adquieran tuberculosis, la cual mata a alrededor de 1,7 millones de personas por año.

MSF está dedicada a llevar ayuda médica a lugares donde, por causas de guerra o extrema pobreza, los habitantes no pueden recibir asistencia humanitaria.

Fuente: BBC mundo
Autor: Rob Norris

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