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martes, 18 de octubre de 2011

Mil millones de hambrientos no son noticia

Ayer fue el Día Mundial del Hambre, que oficialmente se denomina Día Mundial de la Alimentación. Pese a la gravedad del problema apenas se encuentran noticias en los medios de comunicación internacionales. The New York Times publicó este fin de semana un artículo de Holly Epstein Ojalvo junto a un dibujo demoledor de Matt Rota (foto) y The Independent títula: "Viven en un mundo de abundancia pero uno de cada siete se irá esta noche a la cama con hambre". En Twitter (#WorldFoodDay) solo fluyen mensajes de ONG, organizaciones humanitarias y algunos blogs.

Los datos de 2011, que ofrece la FAO, no son trending topic: cerca de mil millones de personas pasan hambre cada día. El aumento de los precios de los alimentos, debido a la crisis económica y a la especulación, condena a millones a la pobreza extrema. UNICEF recuerda que 22.000 personas mueren diariamente de hambre o de enfermedades relacionadas con él. En cuatro días los muertos podrían llenar un estadio de fútbol. En 10 días habrán muerto casi tantos como en el tsunami de 2004.

Pese a la magnitud de la catástrofe son invisibles. Médicos Sin Fronteras ha lanzado una campaña de firmas bajo un título contundente: "Hambrientos de atención".

La ONU asegura que en los países donde el hambre es mayor, peor resulta el trato a la mujer. En el blog La pobreza importa, del diario The Guardian, se informa de los efectos en la población: descontento y estrés. Según Oxfam, los precios alimentarios se duplicarán en 2030. Un tercio de los alimentos que se producen cada año en el planeta acaban en la basura, cerca de 1.300 millones de toneladas. En el mundo desarrollado se desperdicia el 40% de la comida después de la cosecha, es decir, en nuestras neveras.


• Día Mundial de la Alimentación

El planeta produce alimentos más que suficientes para todos sus habitantes y, sin embargo, cerca de mil millones de personas pasan hambre en el mundo. Así lo ha denunciado el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon en un mensaje con motivo del día Mundial de la Alimentación que se celebra este domingo. En España, varias ONG han alertado de que el 25% de niños españoles sufre malnutrición agudizada por la crisis.

En su discurso, Ban Ki Moon instó a los dirigentes de países ricos y pobres a invertir "la energía y los recursos necesarios para ganar la batalla contra el hambre" y conseguir así el primero de los Objetivos de desarrollo del Milenio.

La desnutrición se puede evitar, señaló, y como ejemplo citó la hambruna que actualmente padecen más de 13 millones de personas en el cuerno de África. A su juicio, la sequía no tiene por qué convertirse necesariamente en hambre ni debe permitirse jamás que ello ocurra, "ni por fallas del sistema ni por el tipo de privación deliberada que vemos en las zonas controladas por Al-Shabaab", resaltó.

Ban Ki Moon propuso así apoyar a los pequeños agricultores, crear redes de seguridad alimentaria y desarrollar políticas para paliar la volatilidad de los precios, entre otras medidas.

Falta de ayudas

Los países desarrollados no están cumpliendo sus promesas para apoyar el desarrollo. La mayoría no cumple todavía el Objetivo del Milenio de destinar hasta 2015 al menos el 0,7% del Producto Interior Bruto a la ayuda al desarrollo. De media, la ayuda asciende por ahora al 0,3% del PIB, según los datos más recientes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Por otro lado, la volatilidad de los precios tiene como consecuencia que en muchos países en vías de desarrollo, la población deba destinar el 70 por ciento de sus ingresos a la compra de alimentos. En un país como Alemania, donde las familias sólo destinan el 12% de su presupuesto a la alimentación, una situación similar equivaldría a que un pan costase 30 euros (41,6 dólares) y una bolsa de patatas, 50.

Y no parece que la situación vaya a mejor, pues la especulación y las cada vez más frecuentes catástrofes naturales amenazan con elevar aún más los precios de los alimentos de primera necesidad.




* Fuente: Aguas Internacionales / ElPais.com
Autor: Ramón Lobo
**Fuente: ElMundo.es







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viernes, 2 de septiembre de 2011

La violencia y el desgobierno condenan al hambre a 3,7 millones de somalíes

Es difícil hallar una pared sin agujeros de bala o una calle sin edificios destrozadosHay ciudades zombis. Mogadiscio lo es. La capital de Somalia debía ser tan bonita hace veinte años, con sus calles estrechas con olor a mar, sus casas bajas de trazo árabe y su vida callejera de tez morena, que hiere verla moribunda. La bienvenida a la ciudad ya es una patada en el estómago: una grúa aparta un enorme bloque de cemento que bloquea la entrada al aeropuerto para permitir la salida del convoy. "Es para que no se empotre un coche bomba hasta dentro y haga estallar el aeropuerto por los aires", explica un soldado escocés de la fuerza de paz africana (Amisom). Detrás del cemento, se abre Mogadiscio. O lo que queda de ella. Es difícil encontrar una pared sin agujeros de bala, una carretera sin impactos de mortero o una calle sin edificios destrozados. Luego están las armas. Un chaval de unos quince años observa la vida –que la hay, pese a todo– desde una esquina. Lleva un fusil colgado del hombro y una ristra de balas ceñidas al cinturón. Enciende un cigarrillo y sonríe, con un punto de chulería, al cruzar su mirada con el occidental. Lleva una camiseta del Barça.

El caos y el olvido en los que Somalia lleva sumida desde hace veinte años han provocado la alarma humanitaria más grave de nuestros días: casi cuatro millones de somalíes necesitan asistencia urgente. La ONU ha declarado el estado de hambruna en cinco regiones del sur, zona controlada por Al Shabaab, grupo fundamentalista hermanado con Al Qaeda. Según fuentes de organismos internacionales en la zona, pronto podría declararse la alerta máxima en otras regiones más. El problema es que no se sabe muy bien qué ocurre en el sur. "Al Shabaab no permite el acceso a oenegés o instituciones internacionales. Apenas hay control. Es muy difícil llevar comida allí", señala Susannah Nicol, portavoz del Programa Mundial de los Alimentos. La ONU admitió hace días que la ayuda llegaba al 20% de la gente que lo necesita.

En Mogadiscio la vida es difícil. Mohamed Hadi es un tipo joven con mirada de halcón. Callado, observa cómo le niegan la comida a un niño en el Jumbo Feeding Centre, centro de reparto de alimentos a medio kilómetro del aeropuerto, porque su cubo es demasiado grande. El niño llora y esquiva los empellones para volver a insistir. Cuando un empujón parece dar por vencido al chaval, Hadi da un paso adelante y le dice algo al anciano que reparte la comida. El viejo protesta pero le ofrece un cucharón de maíz hervido al pequeño.

Al preguntar a Hadi si la gente respira mejor tras el anuncio de retirada de Al Shabaab de la mayor parte de la ciudad el pasado 6 de agosto, su respuesta hiela la esperanza. "Volverán en cuestión de horas o días, cuando quieran", dice. Aunque el Gobierno Federal de Transición (GFT) vendió como una victoria el abandono de la banda radical, la ciudad está lejos de ser segura. "Hace tres días decapitaron a tres chicos jóvenes, de unos 19 años, y tiraron sus cuerpos en el mercado. Era una señal de Al Shabaab para que se sepa que aún son poderosos. La gente está asustada", explica. Desde principios de mes, la banda ha asesinado a nueve personas, a las que acusó de ser espías.

En realidad, la población no tiene donde resguardarse. El informe de Human Rights Watch No sabes a quién culpar: crímenes de guerra en Somalia 1 publicado hace dos semanas denunciaba que "Al-Shabaab ha lanzado indiscriminadamente fuego de mortero desde zonas densamente pobladas, y las fuerzas del GFT y la Amisom han respondido con frecuencia de la misma forma con contraataques indiscriminados".

El futuro tampoco reconforta. Un analista de un organismo internacional que trabaja desde hace años en Somalia señala a este diario, bajo condición de anonimato, otra amenaza a punto de estallar. "La retirada momentánea de Al Shabaab ha hecho que los clanes luchen por ese vacío de poder. Hay señores de la guerra que quieren controlar el mercado de Bakara, otros el puerto... La gente piensa que Mogadiscio ahora está a salvo. Y no lo está en absoluto", asegura.

En Somalia casi toda la población es de la misma etnia y profesa la misma religión, el islam. Pero la cohesión étnica y de fe ha sucumbido a las luchas por el poder en nombre del clan. Hay facilidades: un AK-47 se puede conseguir en el mercado por apenas 200 euros.

La violencia enquistada en la realidad somalí es el motor de la tragedia. La peor sequía en 60 años castiga a todo el Cuerno de África –hay más de 13 millones de personas en peligro–, pero en Somalia las balas tienen más peso. También la pobreza. Texas, en Estados Unidos, acaba de atravesar la peor temporada de lluvias en 44 años y los cowboys no mueren de hambre.

Sin un gobierno real desde 1991 –el Ejecutivo somalí, considerado el más corrupto del mundo por Transparency International, es poco más que un intento fallido de Occidente de crear un interlocutor con quien dialogar–, Somalia está abandonada a su suerte desde que en 1993 las milicias somalíes mataron a 18 soldados estadounidenses en las calles de Mogadiscio, que desembocó en la retirada de Estados Unidos y la ONU del país. Los atentados del 11-S y la lucha antiterrorista volvieron a poner Somalia, situada estratégicamente a tiro de piedra del golfo de Adén y Oriente Medio, en el tablero del mundo.

Zino Mahmed jamás sabrá de esa batalla. Lleva un mes desplazada en la capital y amamanta a su hijo mientras espera en la cola para que le llenen una bolsa de comida. "La vida es dura. Cuando llueva quiero volver a mi aldea. Quizás podamos plantar allí y vivir", dice. No dice vivir bien.




Fuente: LaVanguardia.com
Autor: Xavier Aldekoa | Enviado Especial a Mogadiscio
Fotografía: Somalia en 1992 / James Nachtwey
Referencia: 1. Recomendamos leer también "Somalia: Poner fin a los crímenes de guerra para ayudar a frenar la hambruna" / Human Right Watch







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martes, 26 de julio de 2011

780.000 niños morirán de hambre en Somalia si no tienen ayuda urgente

Naciones Unidas ha insistido en que estamos ante la "peor crisis alimentaria" de los últimos años. Continúa el goteo de refugiados somalís que huyen del hambre en su país hacia las vecinas Kenia y Etiopía después de caminatas de hasta dos meses.
Unicef ha incrementado hasta 780.000 el número de niños en territorio de Somalia que corren el riesgo de morir de hambre si no reciben ayuda de manera urgente.

"Estamos hablando solo de Somalia", manifestó en rueda de prensa la portavoz de Unicef en Ginebra, Marixie Mercado, quien añadió que el número total de niños en situación de "malnutrición severa" en Somalia, Kenia y Etiopía se sitúa en estos momentos en 2,3 millones.

El dato supera al dado el martes por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que cifró en 500.000 los niños que afrontan "un inminente riesgo de muerte" en Somalia.


Situación de hambruna

La ONU declaró el miércoles la situación de hambruna en dos regiones del sur de Somalia, Bakool y Bajo Shabele, una circunstancia que no se daba en este país desde 1992.

Naciones Unidas ha insistido en las últimas horas en que estamos ante la "peor crisis alimentaria" de los últimos años y ha redoblado sus esfuerzos para que la comunidad internacional aporte los recursos financieros necesarios para hacerle frente.

La organización internacional solicitó a sus miembros 1.900 millones de dólares para ayudar a Etiopía, Kenia y Somalia, pero de esa cantidad solo se ha financiado hasta la fecha menos de la mitad.

"Tenemos un agujero de 1.000 millones de dólares", dijo el jueves la subsecretaria general para Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), Valerie Amos, que advirtió de que la crisis va para largo.

La entrega de suministros

En este contexto, Unicef anunció hoy que tiene previsto poner en marcha un plan especial para incrementar de manera masiva sus operaciones humanitarias en el cuerno de África.

"Estamos preparando nuestra capacidad logística para entregar suministros sin precedentes de alimentos suplementarios por toda la región", declaró Shanelle Hall, directora de suministros de Unicef.

"Si queremos salvar vidas, tenemos que actuar ahora. Tenemos que hacer llegar cantidades enormes de medicinas, vacunas y suministros nutricionales en la región lo más rápidamente que podamos y facilitarlos a los niños que más lo necesitan", dijo Hall.

Desde comienzos del mes de julio, Unicef ha conseguido hacer llegar a la zona 1.300 toneladas métricas de suministros a algunas de las zonas del sur de Somalia más afectadas por la sequía y el conflicto armado causantes de esta catástrofe humana.

Pero el esfuerzo es claramente insuficiente, porque el pronóstico es que solo 240.000 menores se verán beneficiados por esta ayuda de Unicef, que estima que necesitará 100 millones de dólares hasta final de año para poder llevar a cabo con éxito la operación.

Refugiados que huyen del hambre

Mientras tanto, continúa el goteo de refugiados somalís que huyen del hambre en su país hacia las vecinas Kenia y Etiopía.



ACNUR indicó hoy que en Dadaab, campamento de refugiados en territorio de Kenia que ya alberga a más de 380.000 personas, "seguimos recibiendo a diario unos 1.500 nuevos refugiados".

"En total, Kenia ha recibido más de 100.000 somalís en lo que va de año. En Etiopía, la región fronteriza de Dollo Ado ve llegar a diario a cientos de personas, con más de 74.000 llegadas desde enero", explicó la portavoz de ACNUR, Melissa Fleming.

El principal desafío de ACNUR es ayudar a la gente que llega en condiciones de salud muy precarias, después de caminatas de hasta dos meses para alcanzar los campos de refugiados.

"Solo el martes se registraron 15 muertes a consecuencia de la malnutrición y de dolencias relacionadas en el campamento de Kobe, en la región de Dollo Ado", dijo Fleming.





Fuente: La Gazeta / Intereconomia.com
Fotografia: Un médico examina a Mihag Gede Farah, un niño de siete meses de edad con un peso de 7,5 libras (3,4 kg), en un hospital de campaña del Comité de Rescate Internacional, IRC, en la ciudad de Dadaab, Kenia, el martes 26 de julio 2011 / Msnbc.msn.com




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viernes, 3 de junio de 2011

El precio de los alimentos se duplicarán hacia el 2030

Oxfam acaba de publicar un informe titulado 'Cultivar un futuro mejor' en el que alerta de la insostenibilidad del sistema alimentario mundial e insta a los gobiernos a que tomen medidas"Los golpes caen como martillazos: la sequía de 2005, la crisis del precio de los alimentos de 2008, la sequía de 2010. Y en tres años el cambio climático nos empujará hacia nuestra segunda crisis alimentaria", sentencia la organización de ayuda humanitaria Oxfam en el informe Cultivar un futuro mejor, donde analiza los desajustes del sistema alimentario internacional. El documento señala que los precios de los alimentos básicos se duplicarán en 2030 a menos que los gobiernos tomen medidas. Ese año, el costo medio de los productos agrícolas aumentará entre un 120% y un 180% debido al cambio climático y a la creciente escasez de recursos, según las predicciones de la ONG.

El Banco Mundial se pronunció sobre este aumento de precios en abril. Según el organismo, la subida se sitúa ya en torno al 36% con respecto al mismo periodo del año anterior y está llevando a muchas personas a la extrema pobreza. "A inicios de 2011 había 925 millones de personas hambrientas en todo el mundo. Cuando el año termine, el clima extremo y el alza en el precio de los alimentos pueden llevarnos de vuelta a la cifra de 1.000 millones, un pico que se alcanzó en 2008", advierte Oxfam en su informe.

La ONG pide a los líderes mundiales que regulen los mercados de materias primas, que aumenten las reservas de alimentos y que inviertan en pequeñas granjas, particularmente las manejadas por mujeres. "Es preciso reformar el sistema si queremos superar los desafíos del cambio climático, combatir la espiral de precios y la escasez de tierra, agua y energía", afirma la directora ejecutiva de la organización humanitaria, Barbara Stockman, citada en el comunicado.

Oxfam plantea también la necesidad de detener las políticas de promoción de biocombustibles, que han restado áreas de cultivo a la producción alimentaria y han subido el precio de algunos cereales, como el maíz, que se emplea para producir combustibles alternativos al petróleo.

Una de las soluciones que propone el informe es la creación de un fondo especial que ayude a los habitantes del planeta a protegerse del impacto negativo de este fenómeno y los prepare para cultivar los alimentos que precisen. La ONG quiere introducir esta idea entre los puntos a tratar en la cumbre sobre el cambio climático en Suráfrica el próximo diciembre y pide a los líderes mundiales que tomen cartas en el asunto más allá de esta cita: "El G20 puede desarrollar el consenso y recurrir a su poder económico y financiero para orientar la inversión y movilizar la financiación necesaria. Pero no cuenta con la membresía mundial suficiente ni con la estructura para lograr la transición por sí solo. La Cumbre Río+20 en Brasil en junio de 2012 puede ofrecer precisamente la oportunidad que se necesita", menciona el documento.


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• Cultivar un futuro mejor / Oxfam (pdf 4.04 mb)
• Cultivar un futuro mejor / Oxfam - Resumen (pdf 706.69 kb)




Fuente: ElPais.com / Oxfam advierte que los precios de los alimentos se duplicarán en 2030
Fotografía: Tres mujeres cargan la recolección después de trabajar la tierra / Portada del informe 'Cultivar un futuro mejor'.



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