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jueves, 23 de febrero de 2012

2011 fue el año más violento desde la II Guerra Mundial

En 2011 hubo 20 guerras, catorce más que en 2010. El Instituto de Investigación de Conflictos de Heidelberg tuvo en cuenta las crisis en Medio Oriente y África y los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad mexicanas y los cártelesEl informe "Barómetro de conflictos 2011"1, publicado este jueves en Alemania, indicó que en 2011 se registraron 20 guerras, superando el anterior máximo histórico de 16, en 1993.

Además de las iniciadas en Oriente Medio y África a raíz del estallido de la Primavera Árabe, el instituto consideró a los enfrentamientos entre el Estado mexicano y los cárteles en el noreste del país latinoamericano.

El año pasado hubo 115 disputas (frente a las 95 de 2010), 87 crisis no violentas (frente a las 108 del año anterior), 148 crisis violentas (frente a las 139 de 2010) y 18 guerras limitadas (frente a las 22 del año anterior). La mayoría de estos conflictos tienen causas ideológicas, de poder nacional, recursos o predominio subnacional, establece el estudio.

Oriente Medio y África encabezan este ranking por regiones, con el añadido de que estas zonas tienen un "alto potencial para proseguir su escalada" violenta, enfatizó el vocero del instituto2, Christoph Trinn.

Las tres guerras nuevas en esta región son las de Yemen, Siria y Libia, enmarcadas en las evoluciones civiles, apunta el informe, que advierte sobre el prolongado enfrentamiento que se vive en Nigeria y la intensificación del conflicto en Sudán.

En América Latina, los conflictos se concentran principalmente en México, con los choques violentos entre cárteles y grupos narcos con las fuerzas de seguridad. También se incluyó a algunas regiones de Centroamérica y a Colombia por el narcotráfico y el accionar de las guerrillas y los paramilitares.

Hacer clic en la fotografía para acceder a una versión ampliada de la misma




Fuente: Infobae / EFE
Referencias: 1. "Conflict Barometer 2011" / descargar en ingles 2. Heidelberg Institute for International Conflict Research (HIIK)/ Department of Political Science at the University of Heidelberg.
Fotografía: DW.de





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martes, 29 de noviembre de 2011

Videojuegos violentos "alteran funciones cerebrales en los jóvenes"

Un estudio parece demostrar, por primera vez, que los videojuegos violentos producen alteraciones de largo plazo en las funciones cerebrales de jóvenes adultos. Las regiones afectadas son las responsables de controlar emociones y el comportamiento agresivo.
La controversia sobre si los videojuegos violentos tienen repercusiones negativas ha permanecido sobre el tapete durante muchos años, e incluso llegó hasta la Corte Suprema de Estados Unidos en 2010.

Pero, hasta esta investigación había habido escasa evidencia científica que demostrara que los videojuegos violentos tienen una influencia neurológica negativa prolongada.

"Por primer vez hemos encontrado que una muestra de jóvenes adultos elegidos al azar presentó una menor activación de ciertas regiones frontales del cerebro, tras una semana de violentos videojuegos," expresó Yang Wang, investigador asistente del Departamento de Radiología y Ciencias de la Imagen de la Escuela de Medicina de Indiana University, en Indianapolis.

Un grupo de 22 varones sanos, cuyas edades fluctuaban entre los 18 y los 29 años, fueron separados en dos grupos de once.

"Elegimos sólo varones porque son los que usan estos juegos más frecuentemente," le dijo a BBC Mundo el doctor Vincent Matthews, miembro del equipo investigador.

Los miembros del primer grupo debían jugar, en casa, un video que involucraba uso de armas durante 10 horas, en una semana. A la semana siguiente, tenían que abstenerse de jugar.

El segundo grupo, el grupo control, no utilizó ningún videojuego violento por las dos semanas que duró el experimento.

Resultados

Aquí es donde entra a tallar la ecografía con su método de imagen de resonancia magnética, IRM.

Cada uno de los 22 voluntarios se sometió a un examen de IRM al principio del estudio, a la primera semana y al término del período experimental.

Durante el examen, los participantes completaron una tarea de interferencia emocional, apretando botones de acuerdo con el color de palabras presentadas de manera visual.

Entre palabras que no denotaban violencia, se intercalaron palabras que sí denotaban acciones violentas. Agregado a esto, los participantes llevaron a cabo una tarea de conteo para inhibir las facultades cognitivas.

Los resultados demostraron que tras una semana de videojuegos violentos, los miembros del grupo que debía jugarlos presentaban menor activación en el lóbulo frontal inferior izquierdo durante la tarea emocional y menor activación en la corteza cingulada anterior, durante la tarea de conteo, comparado con sus resultados iniciales y con los resultados del grupo control, después de una semana.

Estas regiones tienen a su cargo la expresión de emociones y el control de la agresividad.

Interpretación

Para el doctor Wang, estos descubrimientos permiten establecer que los videojuegos violentos tienen un efecto de largo plazo sobre el funcionamiento del cerebro.

Tras las dos semanas del experimento, el grupo que había utilizado el videojuego violento, presentó un mejoramiento en el funcionamiento de las zonas aludidas, aunque no consiguió regresar al estadio inicial.

Esto plantea una inquietud respecto al comportamiento permanente de quienes utilizan este tipo de videojuegos.

"No sabemos cómo responderán aquellos que juegan más de dos semanas una vez que decidan abandonar la práctica del videojuego violento", le dijo a BBC Mundo el doctor Vincent Matthews.

"Los individuos que utilizan videojuegos violentos deben tener claro el cambio que se produce en las funciones cerebrales asociadas con esta actividad," insistió.

"Deben considerar esta información al momento de elegir qué hacer en su tiempo de ocio."


Enlace


Fuente: BBC Mundo
Autor: Redacción / BBC Mundo




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viernes, 2 de septiembre de 2011

La violencia y el desgobierno condenan al hambre a 3,7 millones de somalíes

Es difícil hallar una pared sin agujeros de bala o una calle sin edificios destrozadosHay ciudades zombis. Mogadiscio lo es. La capital de Somalia debía ser tan bonita hace veinte años, con sus calles estrechas con olor a mar, sus casas bajas de trazo árabe y su vida callejera de tez morena, que hiere verla moribunda. La bienvenida a la ciudad ya es una patada en el estómago: una grúa aparta un enorme bloque de cemento que bloquea la entrada al aeropuerto para permitir la salida del convoy. "Es para que no se empotre un coche bomba hasta dentro y haga estallar el aeropuerto por los aires", explica un soldado escocés de la fuerza de paz africana (Amisom). Detrás del cemento, se abre Mogadiscio. O lo que queda de ella. Es difícil encontrar una pared sin agujeros de bala, una carretera sin impactos de mortero o una calle sin edificios destrozados. Luego están las armas. Un chaval de unos quince años observa la vida –que la hay, pese a todo– desde una esquina. Lleva un fusil colgado del hombro y una ristra de balas ceñidas al cinturón. Enciende un cigarrillo y sonríe, con un punto de chulería, al cruzar su mirada con el occidental. Lleva una camiseta del Barça.

El caos y el olvido en los que Somalia lleva sumida desde hace veinte años han provocado la alarma humanitaria más grave de nuestros días: casi cuatro millones de somalíes necesitan asistencia urgente. La ONU ha declarado el estado de hambruna en cinco regiones del sur, zona controlada por Al Shabaab, grupo fundamentalista hermanado con Al Qaeda. Según fuentes de organismos internacionales en la zona, pronto podría declararse la alerta máxima en otras regiones más. El problema es que no se sabe muy bien qué ocurre en el sur. "Al Shabaab no permite el acceso a oenegés o instituciones internacionales. Apenas hay control. Es muy difícil llevar comida allí", señala Susannah Nicol, portavoz del Programa Mundial de los Alimentos. La ONU admitió hace días que la ayuda llegaba al 20% de la gente que lo necesita.

En Mogadiscio la vida es difícil. Mohamed Hadi es un tipo joven con mirada de halcón. Callado, observa cómo le niegan la comida a un niño en el Jumbo Feeding Centre, centro de reparto de alimentos a medio kilómetro del aeropuerto, porque su cubo es demasiado grande. El niño llora y esquiva los empellones para volver a insistir. Cuando un empujón parece dar por vencido al chaval, Hadi da un paso adelante y le dice algo al anciano que reparte la comida. El viejo protesta pero le ofrece un cucharón de maíz hervido al pequeño.

Al preguntar a Hadi si la gente respira mejor tras el anuncio de retirada de Al Shabaab de la mayor parte de la ciudad el pasado 6 de agosto, su respuesta hiela la esperanza. "Volverán en cuestión de horas o días, cuando quieran", dice. Aunque el Gobierno Federal de Transición (GFT) vendió como una victoria el abandono de la banda radical, la ciudad está lejos de ser segura. "Hace tres días decapitaron a tres chicos jóvenes, de unos 19 años, y tiraron sus cuerpos en el mercado. Era una señal de Al Shabaab para que se sepa que aún son poderosos. La gente está asustada", explica. Desde principios de mes, la banda ha asesinado a nueve personas, a las que acusó de ser espías.

En realidad, la población no tiene donde resguardarse. El informe de Human Rights Watch No sabes a quién culpar: crímenes de guerra en Somalia 1 publicado hace dos semanas denunciaba que "Al-Shabaab ha lanzado indiscriminadamente fuego de mortero desde zonas densamente pobladas, y las fuerzas del GFT y la Amisom han respondido con frecuencia de la misma forma con contraataques indiscriminados".

El futuro tampoco reconforta. Un analista de un organismo internacional que trabaja desde hace años en Somalia señala a este diario, bajo condición de anonimato, otra amenaza a punto de estallar. "La retirada momentánea de Al Shabaab ha hecho que los clanes luchen por ese vacío de poder. Hay señores de la guerra que quieren controlar el mercado de Bakara, otros el puerto... La gente piensa que Mogadiscio ahora está a salvo. Y no lo está en absoluto", asegura.

En Somalia casi toda la población es de la misma etnia y profesa la misma religión, el islam. Pero la cohesión étnica y de fe ha sucumbido a las luchas por el poder en nombre del clan. Hay facilidades: un AK-47 se puede conseguir en el mercado por apenas 200 euros.

La violencia enquistada en la realidad somalí es el motor de la tragedia. La peor sequía en 60 años castiga a todo el Cuerno de África –hay más de 13 millones de personas en peligro–, pero en Somalia las balas tienen más peso. También la pobreza. Texas, en Estados Unidos, acaba de atravesar la peor temporada de lluvias en 44 años y los cowboys no mueren de hambre.

Sin un gobierno real desde 1991 –el Ejecutivo somalí, considerado el más corrupto del mundo por Transparency International, es poco más que un intento fallido de Occidente de crear un interlocutor con quien dialogar–, Somalia está abandonada a su suerte desde que en 1993 las milicias somalíes mataron a 18 soldados estadounidenses en las calles de Mogadiscio, que desembocó en la retirada de Estados Unidos y la ONU del país. Los atentados del 11-S y la lucha antiterrorista volvieron a poner Somalia, situada estratégicamente a tiro de piedra del golfo de Adén y Oriente Medio, en el tablero del mundo.

Zino Mahmed jamás sabrá de esa batalla. Lleva un mes desplazada en la capital y amamanta a su hijo mientras espera en la cola para que le llenen una bolsa de comida. "La vida es dura. Cuando llueva quiero volver a mi aldea. Quizás podamos plantar allí y vivir", dice. No dice vivir bien.




Fuente: LaVanguardia.com
Autor: Xavier Aldekoa | Enviado Especial a Mogadiscio
Fotografía: Somalia en 1992 / James Nachtwey
Referencia: 1. Recomendamos leer también "Somalia: Poner fin a los crímenes de guerra para ayudar a frenar la hambruna" / Human Right Watch







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viernes, 12 de agosto de 2011

La batalla de argumentos para explicar los disturbios en Inglaterra

Muchas teorías han sido lanzadas al aire para tratar de explicar las causas subyacentes a la erupción de violencia y saqueos que vivió Londres y otras ciudades de Inglaterra. Desde el ocaso de los valores ciudadanos a un exceso del consumismo.BBC Mundo le presenta la visión de dos criminólogos sobre algunos de esta "batalla de argumentos".

• Dependencia del Estado del bienestar

Max Hastings, en un artículo en el diario conservador Daily Mail, se concentra en una "perversión de la ética social que eleva la libertad personal a lo absoluto y niega a las clases bajas la disciplina que podría permitir a algunos salir de la empantanada dependencia en la que viven".

Según David Wilson, profesor de Criminología de la Universidad de Birmingham y antiguo director de una prisión, hay una cultura de atribución de derechos en el Reino Unido.

"Pero no es sólo cosa de las clases populares, es sobre los políticos, sobre los banqueros y de futbolistas. No es sólo una cuestión de una clase particular, resulta permeable a todos los niveles de la sociedad", opina Wilson.

"Cuando vemos a los políticos cargando a los presupuestos públicos las televisiones de pantalla plana o siendo condenados por pasar a las instituciones gastos de forma fraudulenta, está claro que los jóvenes de todas clases están siendo liderados de forma inapropiada".

• Exclusión social

Escribiendo en el diario The Independent, Camila Batmanghelidjh, fundadora de una ONG dedicada al cuidado de niños, culpó a una sociedad en la que "percibe que el establishment no aporta nada".

"No se trata de un ataque ocasional a la dignidad, es una repetida humillación, ser constantemente desposeído en una sociedad rica", escribió Batmanghelidjh.

Existen estudios que sugieren que vivir en áreas degradadas podría ser un factor, opina Marian FitzGerald, profesora visitante de Criminología de la Universidad de Kent.

"Pero los excluidos socialmente no siempre son los que están saqueando, de hecho, suelen ser los más vulnerables. Necesitamos repensar la forma en que abordamos el asunto en lugar de usar la exclusión social como una excusa".

• Falta de un padre

Según Cristina Odone, del diario de centro-derecha Daily Telegraph, los disturbios podrían ser reconducidos a la falta de un modelo paterno.

"Al igual que la inmensa mayoría de los jóvenes delincuentes que están entre rejas, los pandilleros tienen una cosa en común: no tienen un padre en casa", escribió Odone.

"Yo eduqué a mis dos hijos sola", responde la profesora FitzGerald. "Y sí, hay problemas para que los jóvenes tengan un sentido positivo de lo que debe ser la masculinidad cuando no hay un hombre en el núcleo familiar, pero si tienes una familia estable, entonces esos muchachos todavía pueden llegar muy lejos".

• Recortes sociales

En entrevista con la BBC, el exalcalde de Londres Ken Livingstone sugirió que la culpa es de los paquetes de austeridad económica impuestos por el gobierno y los consecuentes recortes en política social.

"Si haces recortes masivos, siempre habrá un peligro potencial para que surjan este tipo de revueltas", dijo Livingstone.

Para la profesora FitzGerald es demasiado pronto para poder comprobar esa afirmación. "La implementación de los recortes al completo a los servicios sociales locales tendrán el mayor impacto en las áreas más deprimidas el próximo año".

"Sin embargo, podría ser que habiendo tanto debate sobre los recortes en el presupuesto de la policía, los saqueadores haya interiorizado el mensaje de que hay menos posibilidades de que sean capturados".

• Debilidad policial

Un titular del sensacionalista The Sun consideraba "loco" que los cañones de agua no estuvieran a disposición de la policía antidisturbios. Además, el rotativo considera que el Legislativo no debe "ponerse escrupuloso" sobre el uso de gases lacrimógenos y balas de goma.

También ha habido discusión sobre el impacto de las fuertes críticas que recibió la policía en las protestas contra el G20 en Londres. Algunos comentaristas estiman que los agentes de policía temen enfrentarse a los manifestantes por miedo a acciones legales en su contra.

El devenir de los acontecimientos podría haber sido diferente si hubiera habido una reacción más inmediata y robusta de la policía, opina el profesor Wilson.

"Muchos de los saqueadores entrevistados disfrutaban el sentirse poderosos. Se vieron animados por la percepción de que la ciudad les pertenecía", señala Wilson.

"Sin embargo, no creo que tenga nada que ver con la corrección policial. Lo que ha caracterizado a la justicia británica los últimos 25 o 30 años es el gran número de jóvenes enviados a prisión en comparación con otros países de Europa".

• Racismo

La violencia empezó en Tottenham el sábado, después de que un disparo de la policía matara a Mark Duggan, de 29 años y raza negra. Christina Patterson, en The Independent, dijo que la raza era un factor que no se debería pasar por alto.

"Demasiados hombres negros han sido matados por la policía. Demasiados hombres y mujeres de raza negra han sido tratados como criminales cuando no lo son. Y esto no es la causa de los disturbios, pero es parte de la mezcla", opina Patterson.

El profesor FitzGerald recuerda que los disparos de la policía son algo bastante inusual. "Según la información oficial, en los últimos tres años ha habido siete y todos, sobre gente de raza blanca".

• Cultura rapera

Paul Routledge, del sensacionalista Daily Mirror, culpó a "la perniciosa cultura de odio que gira en torno a la música rap, que glorifica la violencia y promueve el odio a la autoridad, especialmente la policía y los padres, y exalta el materialismo basura y las drogas".

El profesor Wilson reconoce que ciertamente se trata de un fenómeno cultural.

"Una vez entrevisté a un joven que dijo que sólo porque le guste la música no significa que esté de acuerdo con las letras, lo que es cierto", comenta FitzGerald. "Pero puede ser un factor a tener en cuenta cuando los expuestos son particularmente vulnerables".

• Consumismo

"Estos son saqueos de tiendas marcados por su elección de consumo", insistió Zoe Williams en el diario progresista The Guardian. "Esto es lo que pasa cuando la gente no tiene nada y tienen en sus narices constantemente cosas que no pueden permitirse, y además no tienen razón para creer que jamás podrán permitírselo".

En estudios de criminalidad callejera, se ha mostrado como un factor, según el profesor FitzGerald.

"Pero con los recientes disturbios, no estoy seguro: en el contexto de los saqueos, se trata de tomar todo lo que pueda. Además, de teléfonos móviles y ropa, robaron muchos dulces y latas de cerveza".

• Oportunismo

"Según más y más gente pobre se involucró en los disturbios, otros se vieron tentados en hacerlo, sabiendo que un individuo poco excepcional en un mar de cientos no va a ser cazado y enfrentarse a un castigo", según Carolina Bracken del Irish Times.

Es algo increíble, opina Wilson. "El oportunismo, mezclado con la sensación de formar parte de una gran pandilla, ha resultado tentador para muchos que normalmente no harían algo así".

"Además, algo significativo es la sensación de impunidad por ser parte de algo tan grande. Eso, vinculado con el sentimiento de hacer algo transgresor y sentirse poderoso en un contexto en el que no suelen tener demasiados ámbitos de poder".




Fuente: BBC Mundo
Fotografía: AP / TheHuffingtonPost.com






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martes, 5 de julio de 2011

La Corte Suprema de EEUU aduce la libertad expresión para permitir la venta de videojuegos violentos a niños

California aprobó en 2005 una ley que prohibía su venta o alquiler a los menores de 18 años
Los Gobiernos no tienen "el poder de restringir las ideas a las cuales los niños son expuestos" aunque éstas contengan elementos de violencia. Con este argumento, basado en la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana, el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha rechazado una ley del Estado de California que prohibía la venta o alquiler de videojuegos violentos a menores de edad.

Con una votación de 7-2, la máxima corte del país ha establecido que a pesar de que "no hay duda de que los Estados poseen el poder legítimo de proteger a los menores, no poseen el poder de restringir las ideas a las cuales los niños están expuestos", ha escrito el juez Antonin Scalia, como portavoz de la mayoría, en una clara victoria de la Primera Enmienda -y de la industria del videojuego que recauda anualmente más de 18.000 millones de dólares-.

La Ley de California fue firmada en 2005 por el entonces Gobernador Arnold Schwarzenegger -político que, sin embargo, en su vida anterior de actor, había encarnado personajes tan violentos como Terminator- pero un tribunal de apelaciones de San Francisco la paralizó antes de que entrase en vigor. La normativa estaba destinada a limitar a las personas mayores de 18 años la venta de vídeos que dieran al jugador la opción de "matar, mutilar, descuartizar o asaltar sexualmente la imagen de un ser humano" de una forma ofensiva. La misma ley definía ese tipo de videojuegos como aquellos que "apelan al interés morboso de los niños y son claramente ofensivos para los estándares de la comunidad". Los centros de venta se hubieran enfrentado a multas de hasta 1.000 dólares por violar la ley, que hubiera también obligado a las compañías a marcar los productos con un aviso en un lugar destacado de que el producto estaba destinado a los mayores de 18 años.

La votación en el Supremo ha creado una coalición poco usual entre sus miembros. La opinión mayoritaria representada por Scalia ha sido apoyada por los jueces liberales Ruth Ginsburg, Sonia Sotomayor y Anthony Kennedy, entre otros. Sin embargo, los jueces Clarence Thomas y Stephen Breyer han considerado que sus colegas leen en la Primera Enmienda algo que no existe. "Los padres fundadores establecieron el derecho a la libertad de expresión pero no el derecho a hablar a un menor sin contar con los padres o guardianes".

Scalia insiste en su argumentación que no existe tradición en EEUU de restringir el acceso a los niños a materiales violentos y apunta que cuentos tan clásicos -y que se leen a los niños a la hora de dormir- tienen sus altas dosis de violencia gore-. Hansel y Gretel acaban con su captora asándola en un horno; a las malvadas hermanastras de Cenicienta las palomas les picotean los ojos y la Bruja de Blanca Nieves es obligada a llevar zapatillas rojas y bailar hasta caer muerta (versión americana estas dos últimas).




Fuente: ElPais.com
Autor: Yolanda Monge / Washington



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jueves, 13 de enero de 2011

¿Ataque en Tucson augura un EEUU más violento? Por Frank Bajak

En países afligidos rutinariamente por la violencia política, el intento de asesinato de una congresista en el inestable estado fronterizo de Arizona fue visto ampliamente el lunes como una señal de que la política podría volverse más peligrosa en un Estados Unidos con problemas económicos y cada vez más polarizado.

Aunque reconocieron la respuesta sobria e institucional al ataque, políticos, intelectuales y columnistas -incluida gente personalmente marcada por la violencia política- tendieron a mirar más allá de la evidencia de que el acusado, un hombre de 22 años y marginado social, estaba mentalmente perturbado y actuó solo.

Expresaron alarma por lo que ven como una creciente intolerancia política en Estados Unidos, considerándola como un fertilizante para la inestabilidad con tendencia a alentar más derramamiento de sangre.

En el violento frenesí del sábado, en el que resultó gravemente herida la legisladora federal Gabrielle Giffords y murieron seis personas, "yo veo que hay una relación con todo lo que esta pasando allí y que ha puesto en evidencia lo peligroso que se está volviendo hacer política y hacer política de verdad, es decir con cambios, en Estados Unidos en general y en Arizona en particular", dijo la columnista colombiana María Jimena Duzán.

"Es como un especie de gran alarma para saber qué está pasando en esta sociedad, una sociedad donde la política está siendo desplazada cada vez más por la violencia; y esto es lo que a nosotros nos pasó, y es lo que hay que impedir", señaló Duzán, cuya hermana reportera Sylvia fue víctima en 1990 de un asesinato político. "Es lo que nos sucedió a nosotros (en Colombia). Y debe impedirse".

En Colombia, paramilitares empleados por traficantes de drogas y terratenientes acaudalados, y frecuentemente respaldados por oficiales militares, han matado a miles de personas desde la década de 1980 en una guerra sucia que no ha podido erradicar la violencia rebelde de izquierda.

Para Duzán, Arizona es un caldero de paranoia política y temor en ebullición, rebosante de armas de fuego contrabandeadas con regularidad al vecino México e infectado por una frontera plagada de violencia ejercida por los cárteles de las drogas. Duzán sólo quiere saber qué tan violenta es capaz de volverse la extrema derecha en Estados Unidos.



En Managua, el presidente Daniel Ortega condenó el lunes el atentado a Giffords y a las otras víctimas.

"Asesinato abominable. Nosotros condenamos estos crímenes", afirmó el mandatario, que lo atribuyó a las fuerzas mas retrogradas de Estados Unidos al tiempo que expresaba su solidaridad con las familias de todos los afectados. "Fueron víctimas de una barbarie", señaló.

Giffords, una demócrata cuyo distrito es fronterizo con México, es una franca impulsora de una reforma de inmigración y se ha opuesto enérgicamente a la ley de Arizona sobre la materia que permitiría a la policía exigir documentos de identificación a cualquier persona que sospeche que está ilegalmente en el país.

Sigue sin aclararse si el agresor, quien utilizó una pistola Glock calibre nueve milímetros que según la policía adquirió en noviembre en una tienda de armas, atacó a Giffords debido a las posiciones políticas de ésta.

Lorena Escudero, principal funcionaria de inmigración de Ecuador, dice que cree que las ideas políticas de Giffords la hacen vulnerable. Consideró el ataque como "producto de esta enorme polarización que existe en Estados Unidos con respecto al tema de los derechos humanos, y fundamentalmente de los derechos de los migrantes".

"Yo creo que este tema por un lado esta siendo muy seguido en America Latina porque nosotros también en America Latina tenemos este mal. Tenemos el mal de la intolerancia", dijo Sergio Dahbar, un escritor venezolano y director de una revista.

Cecilia Soto, en una columna en el diario mexicano Excélsior, calificó el ataque de Arizona como "una señal alarmante" no sólo de la complicada agenda Estados Unidos-México en una frontera que los funcionarios estadounidenses han fortificado con tropas de la Guardia Nacional, "sino también por la salud de la democracia en Estados Unidos".

Notó la ironía de que Giffords es defensora de los derechos a portar armas en un país que suministra a México rutinariamente el armamento utilizado para matar a políticos, policías y periodistas.

Duzán cree que ahora deberá reforzarse la seguridad de los legisladores estadounidenses.

Eso fue precisamente lo que ocurrió en Holanda después de dos asesinatos políticos muy publicitados: el de Pim Fortuyn, opositor a la inmigración, en el 2002, y dos años después el del director de cine Theo van Gogh a manos de un extremista islámico.

Una nación donde el ataque a Giffords atrajo poca atención de la prensa fue Pakistán. Los asesinatos políticos son comunes allí, y la violencia política se ha incrementado en los últimos cinco años con el fortalecimiento del extremismo islámico.

El baño de sangre en Arizona ocurrió menos de una semana después del asesinato de un gobernador provincial liberal paquistaní, Salman Taseer, por uno de sus guardaespaldas.

El ex presidente colombiano Andrés Pastrana, quien también fue embajador de su país ante Washington en el período 2002-2006, dijo que estaba preocupado por la intolerancia política en Estados Unidos, pero también impresionado por la condena universal al ataque a Giffords, y por la forma en que los estadounidenses están afectados por ello.




Fuente: ElNuevoHerald.com / AP The Associated Press
Autor: Frank Bajak (http://twitter.com/fbajak), Jefe de noticias andinas de Associated Press, con base en Bogóta, Colombia. Los periodistas de la AP Libardo Cardona en Colombia, Mike Corder en Holanda, Mark Stevenson en México, Ian James en Venezuela, Filadelfo Alemán en Managua y Gonzalo Solano en Ecuador contribuyeron a este reporte.
Video: BBC / El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo un llamado a una nueva era política de un tono "más civilizado" y a que los estadounidenses no se vuelvan los "unos contra los otros", durante el discurso que ofreció en la ceremonia en recuerdo de las víctimas del tiroteo del pasado sábado en Tucson.


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lunes, 20 de abril de 2009

La masacre de Columbine, 10 años después


El lunes 20 de abril de 1999, los estudiantes Eric Harris y Dylan Klebold irrumpían en el Instituto Columbine de Littleton (Colorado) armados hasta los dientes: dos escopetas recortadas, una carabina semiautomática de 9mm., y una subametralladora TEC-9.

En 49 minutos, acabaron con la vida de 12 estudiantes, un profesor y, finalmente, con la suya propia.

Columbine no es la primera masacre en una institución educativa de la que se tiene constancia. Tampoco sería la última, ni la más sangrienta --sin ir más lejos, Cho Seung Hui asesinó en 2007 a 32 personas en el Tecnológico de Virginia-- pero fue la primera masacre de la nueva era de la comunicación, la primera situación con rehenes de la época de los teléfonos móviles, y la primera que gozó de una amplia y exhaustiva cobertura minuto a minuto por los medios.

La masacre de Columbine fue el núcleo temático del documental más conocido de los últimos 50 años, 'Bowling for Columbine', de Michael Moore, y fue reproducida en el ámbito de la ficción, con mayor o menor fidelidad pero con indudable impacto, por el cineasta Gus Van Sant en 'Elephant'. Se convirtió en el lamentable estándar por el que serían medidas el resto de masacres que vendrían a continuación.

La tragedia de Littleton terminó por insertarse en el subconsciente colectivo de los norteamericanos y sirvió para que público y legisladores se enzarzaran en un debate político sobre el control de las armas en Estados Unidos, y la posesión de un arma de fuego como derecho estipulado en la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense. Pero también porque los asesinos conocían a sus víctimas, habían comido con ellas, estudiado con ellas y porque en el fondo eran todos adolescentes en una sociedad del primer mundo y ese tipo de cosas no deberían pasar allí.

"No eran empollones, ni descastados, ni frikis", apunta al magazine 'Time' el periodista Dave Cullen, autor del libro 'Columbine' (foto), que se publica esta semana en Estados Unidos. El consenso general entre los psicólogos es que el extrovertido Harris escondía una gravísima tendencia psicópata que pasó desapercibida hasta el día de la masacre. Klebold, sin embargo, era un enorme muchacho inseguro de casi 1,90 que podría ser víctima de frecuentes ataques de depresión.

"Harris era un homicida programado para matar, que tenía un diario personal llamado 'El Libro de Dios', y que escribía en una página web en la que abogaba constantemente por "dañar y matar a tantos de esos cabrones (sus compañeros) como sea posible". "Klebold es el caso más perturbador", escribe Cullen, "porque en el fondo era el más parecido a nosotros. Si hay una lección aquí, hay que aprenderla de él: podía amar y odiar como el resto de las personas. Descartó ambas opciones".

CONTRA LAS ARMAS

Columbine destapó una ola de críticas generalizadas contra la normativa estadounidense que regula la posesión de armas y, concretamente, contra su principal organización defensora: la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y su por entonces máximo representante, el actor Charlton Heston. Hace ocho años, las encuestas revelaban que más de la mitad de la población, un 54 por ciento, se mostraba a favor de la inserción de una legislación más estricta. Hoy en día, el apoyo registra un mínimo histórico del 39 por ciento, según una encuesta realizada la semana pasada por la cadena estadounidense CNN.

El debate ya no parte de la opinión pública, sino de organizaciones específicamente creadas para impedir la proliferación de las armas de fuego. Y tienen trabajo, porque desde 2003, al menos ocho estados han aprobado o bien nuevas leyes que amplían el derecho a la posesión de armas de fuego, o bien normativas que dificultan a la Policía negar los permisos de posesión. Valga como ejemplo más agresivo el de Montana: el Congreso estadounidense consiguió a última hora eliminar un texto clave para una normativa que habría permitido a cualquier ciudadano portar un arma de fuego, con o sin permiso.

Otra tendencia que se ha instaurado durante los últimos dos años es la de la llamada Doctrina Castle (o "Ley Alégrame el Día", en honor al personaje Harry el Sucio), que es una teoría legal poco menos que pontificada por la Asociación Nacional del Rifle, y por la que se justifica relativamente el uso de fuerza letal dentro de los límites del domicilio privado.

La doctrina recomienda evitar cualquier tipo de confrontación a no ser que sea el último recurso -tras haber intentado infructuosamente abandonar la casa para evitar encontrarse con el asaltante-, pero la interpretación que hace la NRA es "primero dispara, no hace falta preguntar después", y por ello han iniciado una campaña para convertir la doctrina en estatuto legal (y lo han conseguido en Alabama, Arizona, Georgia, Idaho, Indiana, Kentucky, Mississippi, y Dakota del Sur).

Texas va un paso más allá: desde 2007, cualquiera puede disparar en defensa propia no sólo en su casa, sino también desde su coche o en su trabajo. En Kentucky cualquier sacerdote, pastor o ministro contaba con el derecho legal de acudir armado al púlpito. Un año después de Columbine, la legislación fue modificada y ahora se deja a cada parroquia aplicar libremente esta medida.

El cambio más sustancial tuvo lugar, sin embargo, en el Tribunal Supremo, que decidió relajar la que había sido la legislación contra las armas más contundente del país: la suspensión de la Ley para la Regulación de Armas de Fuego de 1975 que prohibía la posesión de armas de fuego en Washington D.C. --una ciudad que en 1995 llegó a registrar 2.661 homicidios--.

Era la segunda vez que el Tribunal Supremo sentenciaba un caso enraizado en el derecho a portar armas en 70 años. Según el parecer del Tribunal, la Segunda Enmienda garantiza los derechos del ciudadano por encima de la comunidad entera. Por ello, la legislación fue suspendida. El año pasado, en Washington D.C., se registraron "sólo" poco más de 1.400 homicidios, pero todavía es pronto para encontrar una relación de causa-efecto, porque muy pocos casos han recurrido a la sentencia del Supremo.

Esta semana, se prepara una multitudinaria manifestación en el Capitolio. Sus organizadores son los estudiantes de la universidad de Texas. El motivo es el intento de los legisladores texanos de aprobar una nueva ley que permita a los estudiantes universitarios portar armas en las universidades (algo que ya está permitido en Utah). Para el portavoz estudiantil John Woods, "la gente no se dio cuenta del problema que suponía hasta que no lo tuvieron encima". "Es una idea terrible. ¿Por qué el Gobierno iba a considerar una circunstancia como ésta?", se preguntó.

- Recomiendo también ver el vídeo realizado por Jon Sistiaga, "Papi, comprame un Kalashnikov", para entender mas sobre para el uso prácticamente irrestricto de armas de fuego en los Estados Unidos: haciendo clic aquí.

Fuente: EuropaPress.com

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viernes, 10 de abril de 2009

La guerra perdida contra la droga

Tres ex presidentes latinoamericanos reclaman una nueva estrategia para combatir el narcotráfico y sus secuelas de violencia y corrupción.

Durante décadas, la violencia en América Latina estuvo asociada a la insurrección armada y a la represión militar de la revolución. Hoy, con los antiguos guerrilleros ocupando despachos oficiales, otro fantasma ocupa el escenario: la violencia armada asociada al tráfico de drogas. Una violencia que alimenta un negocio multimillonario, que extiende la inseguridad y el miedo en grandes y pequeñas ciudades, que drena recursos ingentes a los Estados.

Y lo peor: lejos de remitir, se multiplica y amenaza la estabilidad de los Gobiernos. Tres ex presidentes latinoamericanos -Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; César Gaviria, de Colombia, y Ernesto Zedillo, de México- han certificado, en un amplio documento, la derrota de las fuerzas del orden en su guerra contra las drogas. Ello no significa que hayan levantado la bandera blanca frente al crimen organizado. Reclaman una nueva estrategia política y policial que surja de un amplio debate social al que convocan a todas las fuerzas sociales del continente. Y exponen sus datos y argumentos en el documento Drogas y democracia: hacia un nuevo paradigma, redactado por la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, que forman 17 destacadas personalidades independientes. Reclaman un nuevo enfoque, con menos énfasis en la represión y más en política sanitaria y educativa. E incluyen una recomendación -la descriminalización de la tenencia de marihuana- que por su reclamo mediático puede eclipsar una reflexión de mayor alcance.

Los hechos reseñados son abrumadores: después de años de lucha, América Latina sigue siendo el mayor exportador mundial de cocaína y marihuana, y ha comenzado a producir opio, heroína y drogas sintéticas. Además de exportar, los países del continente han incrementado sus niveles de consumo. El aumento del crimen organizado ha generado un crecimiento de los niveles de violencia que afecta, sobre todo a los pobres y a los jóvenes (ver cuadro adjunto); la corrupción del sistema -políticos, funcionarios, jueces y policías- criminaliza la política, desafía a los Gobiernos, y se infiltra en las instituciones democráticas. La ofensiva militar desencadenada por el presidente de México, Felipe Calderón, contra los carteles de la droga de su país es el mejor ejemplo de la gravedad del problema.

El documento de 47 páginas (www.drogasydemocracia.org) ofrece datos sobre el fracaso de la política de represión. "A pesar de que los niveles de aprehensión, tanto en los países exportadores como en los importadores, hayan presentado aumentos considerables, ellos no afectaron a la oferta final ni aún al precio del consumidor. Por el contrario, el precio de la cocaína presenta una tendencia dominante de caída, en tanto el producto aumenta su grado promedio de pureza". En el negocio de la droga, los beneficios para el crimen organizado se reparten, además, de de desigual manera. El informe citado refleja los precios efectivos por kilogramo.

El semanario británico The Economist, en su edición del pasado 7 de marzo, arrojaba cierta luz sobre cómo estan organizadas las redes de narcotráfico en el Reino Unido, el país europeo con mayor consumo de cocaina, puesto que arrebató recientemente a España. Según el semanario, que cita fuentes oficiales, la droga es remitida a unos 300 importadores que la pasan a una red de unos 30.000 distribuidores que, a su vez, cuenta con una flota de 70.000 vendedores callejeros, vulgarmente conocidos como camellos.

Los programas de lucha contra la erradicación no consiguieron reducir la producción, pero sí generaron cambios con repercusiones no previstas.

"Hasta mediados de la década de los noventa, la hoja de coca era cultivada principalmente en Perú y Bolivia, dos países que detentaban el 80% de las plantaciones mundiales de coca y que procesaban las hojas en pasta". Trasportada en avionetas hacia la selva colombiana, era transformada en laboratorios clandestinos en cocaína. La droga era enviada desde Colombia a Estados Unidos.

La erradicación de las plantaciones en Perú y Bolivia trasladó la producción a Colombia, en territorio controlado por los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que "pasaron a organizar a los productores y a intermediar las ventas de la producción", añade el informe. A su vez, la contraguerrilla de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (UAC) también pasaron a participar en el negocio del narcotráfico.

La lucha contra los carteles colombianos y el Plan Colombia -el mayor operativo militar financiado por Estados Unidos contra la droga y la guerrilla- fraccionó el poder de las bandas de Cali y Medellín, y el control del sistema de intermediación pasó a manos de los carteles mexicanos. De ahí el "aumento enorme de la criminalidad y la violencia asociadas al tráfico en México, con importantes ramificaciones en las instituciones públicas", señala el informe.

Cambio de paradigma

La estrategia centrada en la represión, en opinión de la comisión, no solo no ha resuelto el problema, sino que ha creado otros nuevos. "La relación entre homicidios, armas de fuego y comercio de drogas es central. Las drogas financian las compras de armas que sustentan las guerras entre pandillas para el control de territorios y del tráfico" afirma el informe. La propuesta de la comisión está basada en tres grandes directrices: tratar el consumo de drogas como una cuestión de salud pública, reducir el consumo mediante acciones de información y prevención y focalizar la represión sobre el crimen organizado. De una forma más concreta propone las siguientes medidas:

- Transformar a los adictos de compradores de drogas en el mercado ilegal en pacientes del sistema de salud. "El Estado debe crear las leyes instituciones y regulaciones que permitan que las personas que han caído en la adicción a las drogas dejen der ser compradores en el mercado ilegal para convertirse en pacientes del sistema de salud". - Evaluar con un enfoque de salud pública y haciendo uso de la más avanzada ciencia médica la conveniencia de discriminalizar la tenencia de marihuana para consumo personal. - Reducir el consumo a través de campañas innovadoras de información y prevención que puedan ser comprendidas y aceptadas, en particular por la juventud, que es el mayor contingente de usuarios. - Focalizar las estrategias represivas contra el crimen organizado. - Reorientar las estrategias de represión al cultivo de drogas ilícitas.

Las dimensiones del desafío son tan enormes que su solución no esta sólo en manos de los dirigentes latinoamericanos. Ni la estrategia prohibicionista de Estados Unidos -el país con la mayor población carcelaria del mundo, donde el costo anual estimado de mantenimiento de un preso es de cerca de 30.000 dólares- ni la política europea de reducción de los daños de las drogas como un asunto de salud pública son soluciones definitivas.

La solución de largo plazo pasa "por la reducción de la demanda en los principales países consumidores. No se trata de buscar países culpables para tal o cual acción u omisión, pero sí de afirmar que EE UU y la Unión Europea son corresponsables de los problemas que enfrentamos en la región, pues sus mercados son los mayores consumidores de las drogas producidas en América Latina" subraya el informe.

Fuente: ElPaís.com
Autor: Jose Miguel Larraya / Madrid

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