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viernes, 3 de junio de 2011

El precio de los alimentos se duplicarán hacia el 2030

Oxfam acaba de publicar un informe titulado 'Cultivar un futuro mejor' en el que alerta de la insostenibilidad del sistema alimentario mundial e insta a los gobiernos a que tomen medidas"Los golpes caen como martillazos: la sequía de 2005, la crisis del precio de los alimentos de 2008, la sequía de 2010. Y en tres años el cambio climático nos empujará hacia nuestra segunda crisis alimentaria", sentencia la organización de ayuda humanitaria Oxfam en el informe Cultivar un futuro mejor, donde analiza los desajustes del sistema alimentario internacional. El documento señala que los precios de los alimentos básicos se duplicarán en 2030 a menos que los gobiernos tomen medidas. Ese año, el costo medio de los productos agrícolas aumentará entre un 120% y un 180% debido al cambio climático y a la creciente escasez de recursos, según las predicciones de la ONG.

El Banco Mundial se pronunció sobre este aumento de precios en abril. Según el organismo, la subida se sitúa ya en torno al 36% con respecto al mismo periodo del año anterior y está llevando a muchas personas a la extrema pobreza. "A inicios de 2011 había 925 millones de personas hambrientas en todo el mundo. Cuando el año termine, el clima extremo y el alza en el precio de los alimentos pueden llevarnos de vuelta a la cifra de 1.000 millones, un pico que se alcanzó en 2008", advierte Oxfam en su informe.

La ONG pide a los líderes mundiales que regulen los mercados de materias primas, que aumenten las reservas de alimentos y que inviertan en pequeñas granjas, particularmente las manejadas por mujeres. "Es preciso reformar el sistema si queremos superar los desafíos del cambio climático, combatir la espiral de precios y la escasez de tierra, agua y energía", afirma la directora ejecutiva de la organización humanitaria, Barbara Stockman, citada en el comunicado.

Oxfam plantea también la necesidad de detener las políticas de promoción de biocombustibles, que han restado áreas de cultivo a la producción alimentaria y han subido el precio de algunos cereales, como el maíz, que se emplea para producir combustibles alternativos al petróleo.

Una de las soluciones que propone el informe es la creación de un fondo especial que ayude a los habitantes del planeta a protegerse del impacto negativo de este fenómeno y los prepare para cultivar los alimentos que precisen. La ONG quiere introducir esta idea entre los puntos a tratar en la cumbre sobre el cambio climático en Suráfrica el próximo diciembre y pide a los líderes mundiales que tomen cartas en el asunto más allá de esta cita: "El G20 puede desarrollar el consenso y recurrir a su poder económico y financiero para orientar la inversión y movilizar la financiación necesaria. Pero no cuenta con la membresía mundial suficiente ni con la estructura para lograr la transición por sí solo. La Cumbre Río+20 en Brasil en junio de 2012 puede ofrecer precisamente la oportunidad que se necesita", menciona el documento.


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• Cultivar un futuro mejor / Oxfam (pdf 4.04 mb)
• Cultivar un futuro mejor / Oxfam - Resumen (pdf 706.69 kb)




Fuente: ElPais.com / Oxfam advierte que los precios de los alimentos se duplicarán en 2030
Fotografía: Tres mujeres cargan la recolección después de trabajar la tierra / Portada del informe 'Cultivar un futuro mejor'.



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lunes, 14 de febrero de 2011

Adiós a la comida barata. Por Claudi Pérez

El empuje chino e indio, las malas cosechas y el pánico comprador de varios Gobiernos provocan la segunda crisis alimentaria en tres años y las algaradas en países pobresAdnan Nevic (Sarajevo, 1999) está a punto de entrar en una edad complicada. Naciones Unidas le escogió en su día como el habitante número 6.000 millones del planeta. En apenas 12 años, ese niño bosnio ha sido testigo de una especie de montaña rusa económica; una fenomenal expansión al inicio, coronada con la mayor crisis desde la Gran Depresión. A punto de cumplirse el cuarto aniversario de la crisis, cuando ya parecía que ese relato se aproximaba al final, empieza a escribirse un nuevo capítulo: explota la segunda crisis alimentaria de los tres últimos años, combinada con las primeras algaradas sociales en el Norte de África. Hay múltiples causas que explican esa coda de la Gran Recesión. Los precios dan siempre señales de que algo sucede, y los máximos que han alcanzado los precios alimentarios hablan de sequías e inundaciones, de especulación, de barreras comerciales, de subsidios en el mundo rico, de biocombustibles, de encarecimiento del petróleo; de montones de cosas importantes.

Todo eso está detrás de los espectaculares picos en la cotización de los alimentos, pero la tendencia de fondo se explica por dos causas fundamentales, de largo aliento: China, India y en general los emergentes asiáticos crecen a toda velocidad y eso, a la hora de cenar, significa que chinos e indios comen más (y mejor) que nunca. La segunda razón es la que le va a quitar protagonismo a nuestro Adnan Nevic: Naciones Unidas elegirá al habitante número 7.000 millones del planeta antes de que acabe 2011. Su efímera fama habrá durado apenas 12 años. La economía gestiona recursos escasos; a esa velocidad, cada vez más escasos.

Los precios de los alimentos llevaban varias décadas en un suave declive, hasta principios del siglo XXI. A partir de entonces empezaron a subir de forma persistente, alcanzando niveles máximos a mediados de 2008. Ya en ese momento hubo convulsiones sociales en una veintena de países, pero la Gran Recesión enmascaró esos problemas por un tiempo. Los precios cayeron rápidamente por el descenso de la demanda en todo el mundo, pero todo gran terremoto tiene su réplica: apenas dos años después los alimentos vuelven a estar muy caros y son una de las razones de las protestas que desencadenaron la crisis en Túnez y el efecto contagio en las calles de Yemen, Argelia, Jordania y Egipto.

Hay numerosas variables que explican ese fenómeno desde un punto de vista coyuntural: "Se trata de una serie de acontecimientos dispares que se han reforzado mutuamente y han alcanzado el punto crítico al mismo tiempo", resume Federico Steinberg, del Instituto Elcano. En condiciones normales, los mercados se acercarían al límite actual para luego tranquilizarse. Pero estas no son condiciones normales, y el mercado alimentario tiene características muy peculiares como para no prestar atención a lo que está sucediendo, a todo ese ramillete de causas que vienen a unirse a la tendencia de fondo: la emergencia de China e India, la imparable pujanza de la población mundial, las dificultades para dar de comer más y mejor a cada vez más gente sin que la productividad de la agricultura mejore sustancialmente desde hace tiempo. "Todo eso lleva a los expertos a considerar que la era de los alimentos baratos (y de otras materias primas) toca a su fin", resume Gonzalo Fanjul, de Intermón Oxfam.

En la crisis actual se repite la secuencia de 2008: una pieza en dos actos. Durante un tiempo, incrementos de precios por el tradicional juego de oferta y demanda: malas cosechas por sequías o inundaciones cada vez más frecuentes a causa del cambio climático; reducción del nivel de existencias; cultivos que dejan de dedicarse a la alimentación para producir biocombustibles, ese tipo de cosas. Y a partir de ahí un segundo acto marcado por decisiones políticas cuestionables como las restricciones a la exportación, esta vez en Rusia y Ucrania, países productores en los que ha habido malas cosechas y que quieren controlar los precios. Y ante las primeras algaradas sociales en los países más vulnerables, los Gobiernos reaccionan con algo parecido al pánico comprador: Argelia, Arabia Saudí, Bangladesh, Indonesia, Afganistán e India han anunciado que llenarán sus graneros de maíz, arroz o trigo para evitar que se repitan protestas. Paradójicamente, esa política contribuye decisivamente a las alzas de precios. "Eso es lo verdaderamente preocupante. Y ese tipo de anuncios atraen además a los especuladores", explica Vicente Pallardó, de la Universidad de Valencia.

Los costes de algunos alimentos se acercan o sobrepasan ya los picos de 2008. Hace unos días, la FAO (el organismo de Naciones Unidas encargado de la agricultura) anunció que el índice de precios que agrupa a los principales productos básicos superó todos los récords en diciembre, y batió de nuevo esas marcas en enero. El encarecimiento fue de un 30% en 2010, y el Banco Mundial prevé que los precios elevados -unidos a una gran volatilidad- se mantengan al menos hasta 2015. Los egipcios gastan casi la mitad de su renta en alimentos: en los países más pobres ese gasto se lleva hasta dos tercios de los ingresos de una familia media. En esos lugares, las alzas de precios "son una amenaza para el crecimiento y para la estabilidad social", según Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, que ha reclamado al G-20 que dé prioridad a la crisis alimentaria. Razones no faltan: hay casi mil millones de personas que sufren hambre en todo el mundo; más del 60% son mujeres. Y un tercio de la mortalidad infantil en todo el mundo se atribuye a la malnutrición.

El alud de informaciones para entender la magnitud del problema es sensacional. El precio del trigo en los mercados de Reino Unido alcanzó en enero un máximo histórico. En Argelia ha habido disturbios por la escasez de alimentos. La inflación en India se encarama hasta rozar el 20% a causa de los alimentos, lo que ha llevado a su Gobierno a amasar existencias. China busca en el extranjero grandes cantidades de trigo y maíz, y México empieza a hacer lo mismo para evitar una reedición de la crisis de las tortillas. "En general, los accidentes climáticos explicaban buena parte de los picos en los precios hace unos años. En 2008 fueron los fondos especulativos los culpables de las subidas. La buena noticia es que ahora la principal razón es que el mundo emergente ha salido de la crisis a toda velocidad y eso explica ese encarecimiento repentino, por la mayor demanda. Se trata de algo positivo: las gentes comen ahora más y mejor en esos países. Desde luego eso provoca dificultades en otros países de bajos ingresos, pero la otra cara de la moneda son los productores de alimentos: en Argentina o Brasil no puede hablarse de malas noticias", afirma Rolf Campos, profesor de la escuela de negocios IESE en Madrid. Aunque buena parte de los márgenes no se lo lleven los pequeños productores, sino las grandes multinacionales del sector agroalimentario.

"Los altos precios probablemente persistan durante meses. La agricultura no es como otras industrias: transcurre tiempo para que las inversiones permitan que la oferta crezca", explica Abdolreza Abbassian, economista de la FAO, que en las últimas semanas ha puesto el acento en las dificultades que añade la volatilidad extrema de las cotizaciones. No va a ser fácil reducir esos vaivenes. Hace unos días, en Davos, el presidente francés Nicolas Sarkozy se preguntaba si es de recibo que un solo especulador pueda adquirir de una tacada un 15% de la producción mundial de cacao en una operación "sin pagar un solo céntimo" para después revenderla. "¿Eso es lo que hace el mercado? ¿Eso es lo normal?", decía.

"La seguridad alimentaria ha entrado en la agenda del G-20 y eso es positivo", afirma Máximo Torero, del think tank estadounidense IFPRI, que apunta posibles soluciones: "Hay que crear una unidad de inteligencia alimentaria para conseguir más transparencia sobre las reservas y evitar situaciones de pánico, con un mecanismo de alerta para no llegar a situaciones límite, y hay que regular el mercado de futuros para limitar la especulación". "Hay que hacer todo eso y sin embargo los tres últimos años demuestran que el desgobierno es completo en el mercado alimentario: ni siquiera con la banca se hacen menos cosas", añade Fanjul.

La lucha contra ese problema nunca ha sido fácil. A mediados del siglo pasado, el hambre asolaba India tras una grave sequía: un tipo llamado Norman Borlaug consiguió nuevas variedades de semillas de trigo y obró el milagro, la productividad mejoró y millones de personas dejaron de pasar hambre. Borlaug ganó el Nobel en 1970 y lo que hizo se conoce como revolución verde (aunque el uso de plaguicidas ha contaminado los acuíferos de las regiones en las que se aplicó su idea, según algunas fuentes). "Necesitamos una segunda revolución verde, y rápido", reivindica Pallardó, "porque la productividad agrícola se ha estancado y en cambio la población alcanzará los 9.000 millones en 2050". Para entonces, probablemente el mundo habrá olvidado a Adnan Nevic, el ciudadano 6.000 millones. Aunque nunca se sabe. Un tal Thomas Malthus, un apacible clérigo y matemático que vivió a caballo del siglo XVIIII y el XIX, dejó escrito hace más de 200 años lo que se conoce como maldición malthusiana: "La capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la de la tierra para producir alimento para la humanidad". El capitalismo industrial tendió un puente por encima del abismo demográfico malthusiano: ese peligro se ha evitado durante dos siglos y Malthus ha sido perfectamente olvidado durante años. En el tiempo que usted emplea en leer este artículo nacerán unas 900 bocas que alimentar: es posible que los genetistas y la tecnología consigan esa segunda revolución verde, pero de momento Malthus está siendo reivindicado. El economista John Keynes, también semiolvidado durante años, atribuía a Malthus "una profunda intuición económica". Y conviene fiarse de Keynes.



Fuente: ElPais.com
Autor: Claudi Pérez es periodista en la sección de economía del diario El País.
Fotografía: AFP



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martes, 29 de junio de 2010

Cumbres del G-8 y G-20 confirman la crisis de liderazgo mundial

El resultado constata la pérdida de sentido de la reunión de las ocho primeras potencias mundiales y concluye sin acuerdos de trascendencia

Esta quería ser una cumbre realista. Hartos de tantos compromisos incumplidos, los líderes mundiales pretendían que la reunión del G-8 alcanzara solo acuerdos verificables. El resultado ha sido un pobre plan para la ayuda a la maternidad en África, una tenue condena a Irán y Corea del Norte y, sobre todo, la constatación de que el propio G-8 ha perdido sentido, que la coordinación de esfuerzos internacionales es casi imposible y que el mundo carece de un liderazgo fuerte en un momento histórico política y económicamente muy delicado.

La necesidad de verificación fue expresada por el miembro más modesto, Canadá, el promotor y principal financiador del proyecto africano, y por la obligada ambición innovadora del último en llegar a la mesa, el primer ministro británico, David Cameron. Pero verificación, en una ocasión como esta, significaría la aceptación de un fracaso y de la impotencia para resolver los problemas. Una organización cívica canadiense ha contado que, desde su fundación, hace 35 años, el G-8 (antes G-6 y G-7) ha aprobado más de 3.000 acuerdos a los que después no se ha dado seguimiento. Seguir en esa vía parece absurdo. Pero, ¿qué camino emprender? ¿Qué foro multilateral puede regir los destinos del mundo?

La decisión de convocar las reuniones del G-8 y el G-20 en las mismas fechas y el mismo lugar, además de un intento de ahorrar viajes estériles a dirigentes que tienen mejores cosas a las que ocuparse, era el reconocimiento de que el G-8, donde se reúnen las ocho primeras potencias mundiales, prefiere diluirse en el más amplio y representativo G-20, donde también participan otros potencias intermedias y las principales naciones emergentes.

Barack Obama, en su reciente definición de la estrategia de seguridad y política exterior de su Administración, aludió al G-20 como la agrupación que mejor define la composición del mundo actual y que más eficazmente puede actuar para afrontar los desafíos modernos. La convocatoria simultánea de las cumbres de Toronto responde en parte a esa nueva concepción.

Pero el cambio de formato no resuelve el problema de fondo sobre la crisis de liderazgo, simplemente reduce la responsabilidad de las grandes potencias, que, en realidad, siguen considerando más útil profundizar las relaciones bilaterales -las reuniones semestrales entre China y Estados Unidos, la reciente visita de Dimitri Médvedev a Washington- que agotarse en discusiones multilaterales sin perspectivas de progresos.

Esa realidad habla de la complejidad del mundo actual, pero también de la debilidad de los dirigentes actuales. Los gobernantes europeos están desprestigiados -caso de Silvio Berlusconi-, han agotado su energía -caso de Nicolas Sarkozy o Angela Merkel- o son demasiado alevines para capitanear la revitalización -caso de Cameron-. El nuevo premier británico ha despertado cierta curiosidad e interés, más que por su victoria, por su capacidad para instalar una coalición atractiva, pero no ha tenido aún el impacto que en su día tuvo Tony Blair. Toda Europa se encuentra sumergida en una angustiosa batalla por la reordenación de sus finanzas públicas.

Nada puede esperarse de Rusia, que construye su propio modelo de democracia controlada, ni de Japón, donde ha fracasado un atrevido intento de relevo del partido de Gobierno y que trata de sobrellevar su calvario económico particular.

Queda Obama. El presidente norteamericano es aún el polo de referencia de estas reuniones, pero la luz que irradiaba hace un año se ha apagado, su carisma no es ya capaz de iluminar el futuro o de ocultar las discrepancias. Con su popularidad disminuida por una serie de infortunios domésticos -el último y más grave, el vertido de petróleo en el Golfo de México-, Obama ha relegado la política exterior a un segundo lugar en su agenda.

Este es el primer viaje propiamente dicho de Obama al extranjero en lo que va de año. Antes solo había dedicado unas horas a la firma del tratado con Rusia y a una visita relámpago a Afganistán, en realidad un asunto doméstico. Ha cancelado dos veces sus viajes a Indonesia y Australia y se desentendió de la visita que el Gobierno español había anunciado a Madrid. No se espera que salga de Estados Unidos hasta noviembre, lo que probablemente constituirá un récord de inmovilidad para un presidente norteamericano.

Puede argumentarse que, en los tiempos actuales, existen medios para tener presencia internacional sin necesidad de hacer largos desplazamientos. Pero no se trata de un problema de medios, ni siquiera de personas. La carencia de liderazgo mundial es el reflejo, en realidad, de la falta de ideas y de autoridad.

Las grandes potencias occidentales están todavía embarcadas en la salida de una catástrofe económica para la que no han encontrado recetas realmente eficaces y útiles para todos. El desempleo se ha enquistado en la mayor parte de las economías, y lo que necesitan unos -más inversión para un crecimiento más acelerado: Estados Unidos- no es válido para otros -Europa, agobiada por la deuda-. Pese al reciente acuerdo sobre la reforma financiera en Estados Unidos, las economías occidentales no han conseguido por lo general transmitir credibilidad en su voluntad declarada de poner orden en el sistema financiero.

Los países emergentes, ante eso, se sienten liberados de su obligación de emprender sus propias y necesarias reformas. La esperanza que en su día provocó la irrupción de esas potencias regionales en el escenario internacional no ha acabado de concretarse. Brasil y Turquía se desmarcaron por su cuenta con su posición sobre Irán. India, que está enfrascada en una agudización de la carrera nuclear con Pakistán, ha impuesto su propio ritmo económico. China no busca foros multinacionales sino la hegemonía mundial.

La cumbre de Toronto es, por tanto, un pequeño paréntesis en una dinámica internacional incierta. El comunicado final de la reunión afirma, solemnemente: "Nosotros, el G8, estamos decididos a ejercer liderazgo y a cumplir con nuestras obligaciones". Pero el resto del documento no incluye ideas nuevas sobre el cambio climático o la proliferación nuclear, hay solo alusiones retóricas a la pobreza y se queda, en relación con otros asuntos de seguridad internacional, como Irán, muy por detrás de lo que ya han decidido varios países individualmente.




Fuente: ElPais.com / "La cumbre del G-8 confirma la crisis de liderazgo mundial"
Autor: Antonio Caño
Mas información:
- G-20 Toronto Summit / official webpage
- G20 Information Centre / University of Toronto
- Contenido de la declaración de la cumbre del G20 en Toronto / ElCorreo.com
- Se perfila G-20 como foro global económico y G-8 para seguridad / Milenio.com
- Cumbre de Toronto del G20, más retórica contra las reformas / Analitica.com
- Cumbre del G-8 obvia crisis económica / ElNuevoHerald.com

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domingo, 8 de noviembre de 2009

¿Somos demasiados?

Sumaremos 7.000 millones de habitantes en 2012 y 9.000 en 2050 - El problema no es la fecundidad, que ya se está frenando, sino la fatal distribución de recursos

La gravedad de la crisis alimentaria, el aumento inusitado en la población de los países menos desarrollados y los efectos del cambio climático son algunas razones para repetir la misma frase: "Somos demasiados". Y seremos más. En 2012, la población mundial alcanzará los 7.000 millones de personas. En 2050, la Tierra albergará a 9.100 millones. La gran mayoría de los nuevos habitantes vivirán en países pobres. Según cálculos de la ONU, en 2050 la población española será prácticamente igual que en 2009. Unos 42,8 millones de habitantes. Muy lejos del crecimiento previsto para países como Níger, Somalia y Uganda, cuyas poblaciones crecerán hasta en un 150% en los próximos 40 años. La población en los países desarrollados se mantendrá prácticamente igual y en algunos incluso disminuirá. En cambio, las naciones más pobres del mundo tendrán un acelerado crecimiento. De los 2.400 millones de personas más que habrá en el mundo en 2050, el 98% vivirá en países pobres. ¿Hay suficiente espacio y recursos para todos?

Las tasas de natalidad han disminuido en un 50% en los últimos 30 años, y se espera que se reduzcan aún más. Incluso en los países más pobres del mundo, la natalidad se reducirá a la mitad. Las previsiones de la ONU coinciden en que la tendencia se mantendrá. En 2050 se prevé que la fertilidad mundial sea de tan sólo 1,85 niños por mujer. Sin los métodos anticonceptivos, la población mundial crecería hasta los 11.000 millones de personas en 2050. Los controles de natalidad han sido fundamentales. Pero no son, ni de lejos, la única solución.

Desde hace más de 200 años, la advertencia ya era explícita: el inglés Thomas Malthus advertía en su célebre Ensayo sobre el principio de la población que los recursos naturales serían insuficientes para abastecer a la población mundial. La investigadora Rosamund McDougall, directora adjunta de la ONG Fondo para una Población Óptima (OPT, en inglés) advierte que "una población de más de 9.000 millones de personas tendría un impacto terrible sobre la Tierra, no sólo en la calidad de vida. La cantidad de emisión de gases de efecto invernadero haría imposible vivir en el planeta en 2050".

¿Quiénes ocuparán la Tierra entonces? La población en los 49 países más pobres del mundo se duplicará, de 840 millones hasta los 1.700 millones de personas, según apunta el informe Perspectivas sobre la población mundial, difundido en 2008 y elaborado por la División de Investigación Demográfica y Población Mundial de la ONU.

Los países desarrollados, en contraste, no sufrirán un cambio significativo en su población: de 1.230 millones de habitantes en 2009 a 1.280 millones en 2050. Incluso, Japón, Georgia, Rusia y Alemania perderán un 10% de población. El científico y escritor británico Fred Pearce opina que el problema no está en cuántos somos, sino en la manera en que repartimos los recursos. "Es evidente que el problema es el consumo excesivo de los países desarrollados y no la sobrepoblación de los más pobres", afirma.

El consumo de una persona en EE UU emite 20 toneladas de dióxido de carbono cada año; el equivalente de dos europeos, cuatro chinos, diez hindúes o 20 africanos. El 80% de la población pagaría las consecuencias económicas y ambientales del consumo de un 20%. Stephen Pacala, director del Instituto Ambiental de la Universidad de Princeton (EE UU), calcula que los 500.000 habitantes más ricos del mundo -cerca de un 0,7% de la población actual- son responsables del 50% de las emisiones de dióxido de carbono del mundo.

Y la situación no hará sino agravarse en los próximos años. "El reto es, en realidad, que los recursos se repartan de una manera más equitativa. Los efectos sobre el medio ambiente son extremadamente difíciles de revertir a través de las tasas de natalidad", advierte Pearce. "Aun si redujéramos a cero la fertilidad en el mundo, las emisiones de gases con efecto invernadero deberían rebajarse, por lo menos, un 50% para mediados de siglo", explica.

Además de los efectos del cambio climático, los países menos desarrollados se enfrentan al hambre, la causa directa o indirecta de un 58% del total de muertes del mundo según un estudio de la ONU difundido en 2004. El Instituto de Recursos Mundiales (WRI, en inglés) advirtió la semana pasada de que en 2050 habrá otros 25 millones de niños desnutridos en el mundo, que se añadirán a los 150 millones que sufren hambre en la actualidad. Los niveles de pobreza continuarán aumentando: entre 1981 y 2001, el número de personas que vivían con menos de un dólar al día en África Subsahariana se duplicó. De 164 millones hasta 316 millones; y en los próximos 40 años, dos tercios de la población mundial vivirá en países en vías de desarrollo.

El hecho es que hoy en día, mil millones de personas (un sexto de la población mundial) sufren hambre. En 2050, serán 1.700 millones, un 18% de la población prevista para entonces. Además del deterioro ambiental, los conflictos y el bajo desarrollo causan la escasez de alimentos. Los agricultores africanos emplean el equivalente a 1% del fertilizante que utiliza un agricultor en un país rico. Y mientras en los países pobres consumen una dieta basada en vegetales, los ricos consumen comida que come vegetales. Para producir un kilo de carne son necesarios, por lo menos, 10 kilos de pasto. Un estadounidense promedio consume 120 kilos de carne al año; mientras que en los países en vías de desarrollo, el promedio es de 28 kilos.

"La cooperación marcaría una diferencia significativa", según afirma Stephen Pacala. "Las hambrunas se deben, en la mayoría de las ocasiones, al pobre desarrollo de los países y a que la producción ha sido insuficiente", comenta. La falta de tecnologías que desarrollen la agricultura en los países menos desarrollados y los efectos de la crisis económica global empeora las circunstancias.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO, en inglés) advirtió en 2008 que el gasto anual en alimentos importados en los países más pobres podría suponer cuatro veces más que en 2000. "Para los consumidores más pobres, que gastan un 60% de su gasto habitual en comida, el aumento significa un golpe brutal para sus finanzas", observa el informe. La FAO también señala que para combatir el hambre, el mundo debe producir en 2050 un 70% más de alimentos que en la actualidad.

El reto no es nuevo. La llamada revolución verde consiguió duplicar la producción de alimentos entre 1960 y 1990. Y, en la actualidad, aún existe un 60% de tierra fértil en el mundo. ¿Pero qué garantiza a los países pobres un desarrollo sostenible en los próximos años? Pearce y Pacala coinciden que un buen inicio es la inversión. Un informe del Ministerio de Desarrollo Británico calculó en 2008 que para reducir el hambre en el mundo serían necesarios, por lo menos, unos 900 millones de libras (unos 987 millones de euros) para garantizar el desarrollo y las tecnologías necesarias para favorecer la agricultura en los países más pobres.

El presupuesto de la FAO sumó en 2008 unos 870 millones de dólares (unos 580 millones de euros). En 2009 ascendió ligeramente, hasta 930 millones de dólares (unos 626 millones de euros). Al comparar la cifra con los 700.000 millones de dólares (471.000 millones de euros al tipo de cambio actual) que el Gobierno de EE UU destinó para evitar la quiebra del banco de inversión Bear Stearns, las hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae y la aseguradora AIG en septiembre del año pasado. El presupuesto mundial dedicado a combatir el hambre apenas representa un 2% de esa cifra.

Los líderes reunidos en la reciente cumbre del G-20 celebrada en Pittsburgh en septiembre pasado acordaron destinar unos 2.000 millones de dólares (1.370 millones de euros) a ayudas para combatir el hambre del mundo, pero un estudio publicado por el Instituto Internacional para la Investigación de Políticas Agrarias difundido en octubre señala que es insuficiente. "Son necesarios al menos unos 7.000 millones de dólares [unos 4.710 millones de euros] al año para la investigación agropecuaria y la mejora de la infraestructura rural en los países. De continuar con una política que privilegie las ganancias, las consecuencias serán desastrosas", advierte Gerard Nelson, uno de los autores del informe.

La prioridad para resolver el hambre, un grave efecto de la mala repartición de recursos en el mundo tampoco es nueva. Preguntado en 1972 en una entrevista con Dick Cavett sobre los efectos de la sobrepoblación, John Lennon fue claro en definir el primer paso: "Tenemos suficiente comida y dinero para alimentar a todos. Hay suficiente espacio, y algunos hasta van a la Luna".


Fuente: ElPais.com
Autor: Verónica Calderón

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viernes, 25 de septiembre de 2009

G-20 se comprometió a evitar una nueva crisis mundial

El G20 estableció el viernes en Pittsburgh (noreste de Estados Unidos) las bases de un nuevo orden económico mundial que otorga más poder a los países emergentes, para evitar otra crisis como la que hace un año sumió en la recesión a las mayores economías del planeta.

Tras proclamarse “foro principal para la cooperación económica internacional”, un papel que hasta ahora correspondía al G8, el G20 -que reúne a Estados Unidos, Europa, Japón y a grandes emergentes como China, Brasil e India- se puso manos a la obra para tratar de arreglar los desaguisados provocados por la crisis y los malos manejos que la posibilitaron.

Los participantes en la cumbre se comprometieron en un comunicado final a “asegurar un crecimiento más equilibrado” y destacaron que “todos los miembros del G20 están de acuerdo en corregir las debilidades de sus respectivas economías”.

“Los miembros del G20 con excedentes significativos de sus cuentas externas se comprometieron a reforzar las fuentes internas del crecimiento”, indicó el documento.

La cumbre se vio precedida por discrepancias entre países exportadores, como Alemania y China, con países altamente endeudados como Estados Unidos, sobre la necesidad de proceder a un reequilibrio.

El G20 también se comprometió a incentivar normas más estrictas sobre los fondos propios de los bancos y a imponer “fuertes normas internacionales” a las primas de los banqueros.

Esas medidas apuntan a evitar la repetición de fenómenos que condujeron a la formación de burbujas financieras y precipitaron la crisis.

La cumbre decidió además transferir “al menos 5%” del poder de voto en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y 3% en el Banco Mundial para los países emergentes, a fin de que el nuevo reparto “refleje el peso económico relativo de sus miembros”.

Se trata de “una victoria extraordinaria”, se congratuló el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, para quien las conclusiones de la cumbre demuestran que “el mundo se está encaminando rápidamente hacia un nuevo orden económico mundial”.

Los dirigentes del G20 se pusieron por otra parte de acuerdo en evitar un retiro “prematuro” de los paquetes gubernamentales de reactivación económica, ante el riesgo de una recaída en la crisis.

La reactivación aún “no es sólida”, advirtió el presidente chino, Hu Jintao.

El papel de coordinador de los grandes expedientes mundiales recaía hasta ahora en el G8, formado por los siete países más industrializados (Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Canadá), junto a Rusia.

Con sus nuevas responsabilidades, el G20 celebrará en adelante dos cumbres anuales. Las de 2010 se llevarán a cabo en Canadá y Corea del Sur, y la primera de 2011 en Francia.

En cualquier caso, el G20 y el G8 tienen algo en común: las protestas callejeras que provocan y que dieron pie a enfrentamientos entre grupos de manifestantes y las fuerzas de seguridad, en los que fueron detenidas 66 personas.

El viernes, miles de personas desfilaron en seis puntos diferentes de la ciudad, con carteles que afirmaban que “El capitalismo no funciona” o que convocaban a “Salvar el clima”.

La crisis financiera que estalló hace dos años en Estados Unidos y que hace un año hundió a la economía mundial aceleró el proceso de irrupción de los países emergentes, indispensables para tratar de forma coordinada otros asuntos de dimensión planetaria, como la crisis alimentaria y el cambio climático.

Los países del G20 representan 90% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, 80% del comercio internacional (incluidos los intercambios al interior de la Unión Europea) y las dos terceras partes de la población del planeta.


Fuente: Noticias24.com / Agence France-Presse
Autor: Jorge Svartzman

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miércoles, 16 de septiembre de 2009

El hambre afectará a más de 1.000 millones de personas en 2009

Es la cifra más alta de la historia. La ONU asegura que con "menos del 1%" de las inyecciones que han hecho los gobiernos para salvar al sistema financiero se podría resolver.El hambre en el mundo vuelve a ganar la batalla. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas ha advertido de que el número de personas en el mundo que pasan hambre superará este año, por primera vez en la historia, los 1.000 millones.

La directora del PMA, Josette Sheeran, expresó los datos concretos y cifró la cantidad de hambrientos en 1.020 millones, y alertó de que el flujo de ayuda humanitaria se sitúa actualmente en "un mínimo histórico", su nivel más bajo en 20 años.

"Este año hay en el mundo más personas hambrientas que nunca", señaló Sheeran, quien hizo hincapié en que "muchas personas se despiertan y no cuentan ni con una taza de comida".

A juicio de la responsable del organismo humanitario de la ONU, esa situación constituye una "receta para el desastre" y resulta "crítica para la paz, seguridad y estabilidad en muchos lugares del mundo".

La vulnerabilidad de muchas personas, explicó Sheeran, se ha agravado por "dos tormentas que han coincidido y están golpeando": la crisis financiera internacional y el encarecimiento de los alimentos.

Los países ricos tienen la solución

Además, la directora del PMA hizo un "llamamiento urgente" al Grupo de los Ocho (G-8),- los siete países más industrializados y Rusia-, y el Grupo de los Veinte (G-20),- los países más ricos y emergentes-, para que atajen un problema que requiere algo más que "soluciones a largo plazo".

"Con la Asamblea General de Naciones Unidas y la cumbre del G-20 en Pittsburgh (Pensilvania, EEUU) en el horizonte, los líderes mundiales tienen una oportunidad ideal para poner el hambre en el mapa", remarcó el PMA en un comunicado.

Asimismo, Sheeran avisó de que el Programa Mundial de Alimentos afronta "un grave déficit presupuestario", pues este año sólo ha recibido 2.600 millones de dólares (1.779 millones de euros) de un total de 6.700 millones de dólares (4.585 millones de euros) necesarios para dar de comer a 108 millones de personas en 74 países.

Sobre el terreno, esa falta de fondos se traduce en el recorte de programas que se están desarrollando en países como Guatemala, Kenia y Bangladesh.

La directora del PMA remarcó que, con "menos del 1%" de las inyecciones económicas que han hecho los gobiernos para salvar al sistema financiero global, se podría resolver el desastre de millones de personas que son víctimas de la hambruna".

Pese a las adversidades, Josette Sheeran considera que "se puede derrotar al hambre", aunque esa victoria sólo se alcanzará "cuando el mundo se tome el hambre en serio".

Fuente: Público.es

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viernes, 10 de julio de 2009

Cumbre G-8 ¿Ha ayudado a los pobres?

Líderes mundiales prometieron US$20.000 millones adicionales para ayudar a incentivar la agricultura en los países pobres al final de la cumbre del G-8 en la ciudad italiana de L’Aquila, unos US$5.000 más de lo que se esperaba.

Es parte de un paquete diseñado para demostrar que los países ricos están trabajando en conjunto para asegurarse de que la gente pobre no sufra en la recesión global.

“Las naciones más ricas tienen una obligación moral de ayudar”, dijo el presidente Barack Obama. “No hay razón para que África no sea autosuficiente en alimentos”.

Las agencias de ayuda indicaron que los pobres han sufrido enormemente por el aumento de los precios de los alimentos y los combustibles y por la recesión económica.

Y el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, señala que se espera que el Producto Interno Bruto de los países en desarrollo, excluyendo a India y China, caiga en 1,6% este año, y que “la mayoría de las naciones en desarrollo no están en la posición de tomar prestado y gastar para revertir la declinante espiral”

Hambre que aumenta

Naciones Unidas calcula que el número de personas desnutridas ha aumentado en los últimos dos años y podría llegar a 1.000 millones este año.

Pero el director de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, declaró que la ayuda se queda corta ante las existentes necesidades.

“Ciertamente que no es suficiente”, dijo a la agencia de noticias Reuters. “Pero comparado con dónde estábamos, es un cuantioso salto”.

La FAO señala que el porcentaje de ayuda extranjera dedicada a fomentar la agricultura ha caído de 17% a 5% desde 1980.

“Uno no desarrolla un sector recortando sus recursos”, agregó Diouf.

Detalles del acuerdo, y el calendario para la entrega de los fondos, aún están en sus fases preliminares.

Las agencias de ayuda han mostrado su escepticismo sobre la forma en que podría ser entregada la ayuda. Estas organizaciones temen que el acuerdo permita que se incluya la ayuda privada caritativa como parte del toral.

“Dado el estilo de cortina de humo con que el G-8 trata sus compromisos de ayuda, el anuncio necesita pasar varias pruebas”, declaró Tennille Bergin de la organización World Vision.

“¿Es dinero nuevo? ¿Cuánto será en préstamos a través de instituciones como el Banco Mundial? ¿Y va a ser para los países más pobres y más afectados?" Se preguntó.

Sus preocupaciones han sido incendiadas por el hecho de que los líderes del G-8 no han cumplido con sus promesas, hechas durante la cumbre de Gleneagles en Escocia en 2005, de duplicar la ayuda a África.

Promesas rotas

El grupo sin fines de lucro One, constituido por Bob Geldorf y Bono tras la cumbre, dijo que el G-8 sólo ha entregado una tercera parte de la ayuda prometida y que Italia es la que está particularmente más atrasada.

Geldorf emplazó públicamente al primer ministro italiano Silvio Berlusconi por los recortes en la ayuda italiana al preguntar, “¿dónde está su credibilidad?”

La organización afirma que el África subsahariana necesita al menos US$25.000 millones.

Sin embargo, el énfasis en distribuir la ayuda para ayudar a que los pequeños agricultores aumente su productividad significaría un cambio importante, especialmente para Estados Unidos, que aporta 25 veces más ayuda en alimentos (granos de agricultores estadounidenses) que lo que entrega en efectivo para asistir a los agricultores a cultivar más alimentos.

Muchos expertos en desarrollo creen que la ayuda en alimentos perjudica la producción local y hace más dependientes de la ayuda externa a los países pobres.

El plan es importante para el presidente Obama, quien visita a Ghana en su primer viaje a un país africano desde que asumió la presidente de EE.UU.

¿G-8 o G-20?

La cumbre del G-8 se enfocó fuertemente en África este año, y líderes africanos de Nigeria, Angola, Argelia, Senegal, Etiopía y Libia participaron en el tercer día del evento.

Y aumenta la forma en que el G-8 ve su rol como el de un promotor del diálogo con otros países de mercados emergentes, al invitar automáticamente cada año al G-5 (Brasil, India, China, México y Sudáfrica) quien ahora también participa en una serie de reuniones regulares durante el año (conocidas como el Proceso de Diálogo de Heiligendamm, por la sede de la cumbre del año pasado del G8).

Es más, líderes de los 39 países participaron en la cumbre del G-8 este año, más de los que asistieron a la del G-20 celebrada en Londres en abril.

Esa reunión fue vista como un símbolo de un giro en economía mundial apartado de los países ricos y el nuevo énfasis en cooperación es talvez el intento del G8 de mantener su relevancia.

El profesor John Kirton de la Universidad de Toronto, dijo que los dos cuerpos ahora tienen que “definir cuál será la relación entre estos dos clubes centrales de gobernación”.

Pero Kirton advierte que el fracaso de organizaciones multilaterales de la ONU como la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en jugar un rol principal en la crisis económica mundial, y la ausencia de un cuerpo formal que enfrente el cambio climático, le da más importancia al G-8 y al G-20.

De hecho, el G-8 se ha mantenido fiel a su agenda separada, que es mucho más amplia que la del G-20 que se concentra en la crisis financiera y en sus resoluciones. Su principal enfoque es en cambio climático, desarrollo y seguridad, con la postergación de cualquier actualización sobre medidas contra la crisis financiera hasta el próximo encuentro del G-20 en Pittsburg en septiembre próximo.

Sin embargo, algunos analistas indican que mientras más países se involucran en el proceso de toma de decisiones, más difícil se hace llegar a acuerdos significativos.

Robert Fauver, quien fue un funcionario clave en la preparación de los temas de trabajo de las cumbres del G-8 durante la presidencia de Bill Clinton, declaró que mientras más gente hay en el salón, más complicada es la reunión. “Si son más de 10, es difícil lograr que se hagan las cosas”, expresó.

De todas maneras, el presidente francés Nicolás Sarcozy sugirió que en el futuro el G-8 podría ser transformado en un G-15 (incluyendo a los cinco grandes mercados emergentes y a Egipto).

Si esto es aceptado por Canadá, a quien le toca organizar la próxima cumbre del G-8, podría constituirse en otra señal de la transferencia del poder económico en el mundo.

Los países que integran el G-8 son Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Japón, Italia, Francia, Canadá y Rusia.

- Conclusiones de esta cumbre según El Finaciero.com y AFP.com


Fuente: BBC mundo / ¿Ha ayudado a los pobres el G-8?
Autor: Steve Schifferes

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jueves, 2 de abril de 2009

Protagonistas y prioridades de la Cumbre del G 20

EEUU - Barack Obama recibirá en esta reunión su bautismo de fuego en cumbres multilaterales. El presidente intentará convencer a los europeos, muy renuentes, de que adopten planes de estímulo similares al estadounidense, valorado en 787.000 millones de dólares. Obama considera que fomentar la demanda es la prioridad, aunque se declara dispuesto a la reforma de los mercados.

También llega con un mensaje de defensa del comercio, aunque se enfrentará a críticas porque su país ha aprobado la cláusula proteccionista "Buy American" y ha cancelado un programa para el tránsito de camiones mexicanos.

Reino Unido - El país anfifrión. Su primer ministro británico, el laborista Gordon Brown, ha puesto un gran empeño en el éxito de la cumbre. Ha viajado a EEUU y América Latina y se ha dirigido al Parlamento Europeo para destacar la importancia de un "nuevo acuerdo global" para salir de la crisis.

La reunión también puede suponer su tabla de salvación política, pues el Reino Unido celebra elecciones en el 2010 y las encuestas sitúan a Brown muy por detrás del conservador David Cameron.

España - El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, fue invitado a la cumbre tras participar en la anterior reunión de Washington como invitado especial, ya que España no forma parte del G20.

Zapatero instará a los demás países a seguir las estrictas normas que rigen su sistema financiero y que han protegido sus bancos de la tormenta que asoló otros países.

Alemania - La canciller alemana Angela Merkel defenderá con tesón en la cumbre, junto con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, la postura europea de "no" a nuevos desembolsos de dinero público para estimular la economía y "sí" a la regulación de los mercados financieros.

Merkel asegura que los europeos ya han aplicado planes de estímulo, "pero estos no pueden reemplazar la regulación". Da prioridad también a la eliminación de los paraísos fiscales.

Francia - El conservador Nicolas Sarkozy, igual que la canciller Angela Merkel, dará prioridad a la regulación de los mercados antes que emprender nuevos planes de estímulo.

Francia ya tiene un plan de inversiones en infraestructuras y apoyo a sectores industriales clave, como el del automóvil, criticado por proteccionista y Sarkozy es el dirigente más presionado por sus ciudadanos, ya que ha tenido que enfrentarse a dos huelgas generales este año.

Italia - El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, propondrá en Londres aliar en una asociación "más estructurada y estable" los países industrializados de G8 con las grandes economías emergentes del llamado G5 (China, India, Brasil, México y Sudáfrica) así como con Egipto, como representante del mundo árabe, musulmán y africano".

Rusia - El presidente ruso, Dmitri Medvédev, aprovechará la cita de Londres para mantener su primer cara a cara con el nuevo de presidente de EEUU, Barack Obama. En la cumbre propondrá la creación de una divisa de reserva supranacional y un papel fortalecido para el FMI y otros organismos internacionales.

Según el viceministro ruso de Exteriores, Alexander Yakovenko, Rusia también abogará por una "modificación fundamental" de las instituciones multilaterales que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial.

"Rusia hará un llamamiento para una reforma fundamental de las instituciones de Bretton Woods, en particular a través de la revisión de la cuota y el sistema de votación", afirmó Yakovenko durante una intervención en la reunión inaugural de la 63 sesión de la Comisión Económica para Europa (CEPE).

China - El presidente chino, Hu Jintao, dirá en Londres que la mejor aportación que puede hacer su país, la tercera economía mundial, para salir de la crisis es lograr el crecimiento del 8% este año que ha prometido.

La propuesta china de crear una reserva de divisas internacional no será discutida en la cumbre según dijo en Pekín la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner.

Ferrero-Waldner aseguró que "se necesitarían uno o dos años para poder hablar del tema y además China no tiene nada preciso todavía".

El gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan, propuso crear una divisa de reserva multinacional como parte de la reforma en el sistema monetario internacional.

Hu, presidente desde el 2003, abogará por que los países pobres reciban más ayuda, sobre todos los de África, donde China adquiere buena parte de su petróleo y recursos.

México - Del presidente de México, Felipe Calderón, se espera una firme advertencia contra las medidas proteccionistas, después de que el Congreso de EEUU anulara un programa piloto para la circulación de camiones mexicanos por su territorio. México, muy dependiente del vecino mercado estadounidense, está al borde de la recesión.

Argentina - La presidenta argentina, Cristina Fernández, abogará por una reforma de las instituciones multilaterales de crédito, a las que critica por "su gran desorientación y la falta de respuestas".

Insiste, como los demás dirigentes latinoamericanos, en que el proteccionismo no es la solución, aunque Argentina ha impuesto licencias para la importación de 200 productos. Defiende también la supresión de los paraísos fiscales.

Brasil - El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva considera que la reunión del G20 "no puede decepcionar" y debe dar respuestas a la actual "crisis de civilización".

"Más que una grave crisis económica, estamos ante una crisis de civilización" que exige "nuevos paradigmas, nuevos modelos de consumo y nuevas formas de organización de la producción", ha dicho el presidente.

Lula da Silva aportará el pragmatismo que ha demostrado desde que llegó al poder en el 2003. Ha conjugado vastos programas gubernamentales para reducir los abismos sociales de su país con políticas económicas ortodoxas, que agradan a banqueros y empresarios.

Con su campechano carisma y su preocupación con la miseria y el hambre, Lula es hoy el presidente más popular que ha tenido Brasil pese a que la crisis mundial también ha golpeado al país, e insiste en que las soluciones a la crisis deben partir de las naciones desarrolladas, donde todo comenzó, a la vez que advierte contra el proteccionismo.

Japón - El primer ministro japonés, Taro Aso, que acude a Londres en plena crisis de popularidad, presentará ante sus socios medidas de estímulo superiores a los 104.000 millones de dólares, equivalente al 2% del Producto Interior Bruto (PIB).

India - La India acude al G20 representada por su primer ministro, Manmohan Singh, el artífice de las reformas liberalizadoras aplicadas desde la década de 1990, cuando era ministro de Finanzas.

Corea del Sur - El presidente surcoreano, el conservador Lee Myung-bak, acude a Londres avalado por su experiencia en superar la crisis asiática de 1997 y espera cerrar definitivamente durante la cumbre un acuerdo comercial con la UE, que enviará un mensaje contra el proteccionismo y a favor de la apertura de los mercados.

Comisión Europea - El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, representa en Londres a los 27 países de la Unión Europea, cuyo modelo de protección social defenderá con firmeza.

Barroso, abogará, junto con Sarkozy y Merkel, por una mayor regulación de las finanzas internacionales.

Australia - El primer ministro de Australia, Kevin Rudd, propondrá en Londres que China desempeñe un papel más relevante en el seno de un FMI con mayores competencias.

Indonesia - El presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, instará a los países industrializados y a los organismos multilaterales del G20, a que "apoyen financieramente" a las naciones en vías de desarrollo, a través de un "fondo global de apoyo al gasto".

Turquía - El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, propondrá en Londres que se establezca un fondo común, dotado con entre 500.000 millones y un billón de dólares, para impulsar la economía mundial.

Sudáfrica - El presidente Kgalema Motlathe, el único representante africano en la cumbre del G20, defenderá más inversiones para ayudar al Continente a salir de una crisis que no ha provocado.

Arabia Saudí - El rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdel Aziz, asiste a su primera cumbre del G20. Su país, el mayor productor mundial de petróleo y uno de los mayores contribuyentes del FMI, tendrá este año un fuerte déficit por la caída de los precios internacionales de crudo.

Holanda - El primer ministro holandés, Jan-Peter Balkenende, es partidario, como Francia y Alemania, de una fuerte regulación y control del sector financiero.

Su país prevé una contracción de su economía del 3,5% este año, pero la crisis no le ha pasado factura política. Holanda y España han sido invitados a la cumbre, pese a no ser miembros del G20.


Fuente: FinacieroDigital.es / "Los protagonistas de la cumbre de Londres"
Autor: A.O. Goriaiïnoff / Agencias

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miércoles, 25 de marzo de 2009

Crisis mundial: temen por 90 millones de muertes y oleada de disturbios sociales

Ocurriría en los países pobres. Son estadísticas que tomó la directora del Banco Mundial para instar a los líderes del G20 a contribuir a la protección del mundo en desarrollo. Pronosticó que, si no acuden en su ayuda, podría desatarse una oleada de disturbios sociales.

Una oleada de disturbios sociales y crisis políticas podría desencadenarse en los países más pobres del mundo si los líderes del G20 no acuden en su ayuda, según la directora gerente del Banco Mundial, Ngozi Okonjo-Iweala (foto).

En declaraciones a el dominical The Observer, la ex ministra nigeriana instó a los representantes de países que se reunirá en Londres el próximo 2 de abril, a contribuir a la protección del mundo en desarrollo frente a los peores efectos de la crisis financiera.

"Tenemos que analizar el impacto de todo esto en los países en desarrollo. De no ser así, sin querer parecer alarmista, la consecuencia podrían ser alborotos sociales y crisis políticas. Es en interés de todos el impedirlo", agregó.

Según Okonjo-Isweala, cientos de miles de trabajadores están perdiendo sus empleos en los países en desarrollo, donde las redes de protección social brillan por su ausencia, por lo que es preciso aportar más recursos financieros al "fondo de vulnerabilidad" del Banco Mundial para ayudar a los gobiernos a hacer pagos directos a ese capítulo social.

Su advertencia coincide con la publicación de un informe de un centro de estudios de desarrollo del Reino Unido que traza un panorama alarmista de la situación para los países pobres.

Según el Overseas Development Institute /ODI (Instituto de Desarrollo de Ultramar), el colapso de la economía global podría causar 90 millones de muertes, elevar a casi mil millones las personas que pasan hambre en el mundo y costarles 750 millones de dólares a los países en desarrollo.

"Decenas de millones de personas van a caer otra vez por debajo de la línea de la pobreza. (La crisis) tendrá efectos irreversibles en los más pobres", advierte el director de ese instituto, Simon Maxwell.

El instituto ha pedido a los países del G20 que aparten una "parte importante" del dinero en efectivo que están gastando en sus paquetes de medidas fiscales y lo dediquen en cambio a ayudar a construir la infraestructura necesaria en los países pobres y a mitigar el hambre de sus habitantes.

Según ese instituto, el G20 no debería despertar falsas expectativas sobre la posibilidad de resucitar las negociaciones multilaterales de comercio - ronda de Doha- y debería prometer en cambio firmemente que no se recurrirá en ningún caso a represalias proteccionistas.

La semana entrante, el primer ministro británico, Gordon Brown, volará a Brasil, donde intentará conseguir el apoyo de su presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, para su agenda de estímulos fiscales coordinados, libre comercio y aumento de los presupuestos de ayuda al desarrollo.

El Gobierno británico quiere que se doblen los recursos del Fondo Monetario Internacional para facilitar su rescate de los países más duramente afectados por la crisis.*


El director gerente del FMI advierte de que la situación es extremadamente grave.

El director gerente del Fondo Monetario Internacional / FMI, Dominique Strauss-Kahn, ha advertido que la crisis financiera es muy grave, y ha solicitado políticas globales, urgentes y coordinadas.

Strauss-Khan participó en el Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y ante gobiernos, empleadores y empleados, destacó "la urgencia de la situación". "Necesitamos políticas correctas que permitan que el mundo vuelva a caminar, y las necesitamos ahora", ha advertido.

El director gerente ha recordado que la última previsión del FMI habla de una contracción de la economía mundial de entre el 0,5% y el 1%, lo que significa "una recesión global", y el primer retroceso en los últimos 50 años.
Economías más afectadas

Y aunque destaca que "los países ricos serán los más afectados", ha señalado la pésima situación en la que han quedado los emergentes y las naciones más pobres.

"Es una realidad que la financiación en los países pobres se irá, lo que llevará a millones a la pobreza, y eso puede conllevar que se amenacen las democracias, y degeneren en conflictos, puede incluso acabar en guerras", ha advertido, preocupado, Strauss-Khan.

El funcionario internacional recuerda que según los datos del Banco Mundial, unos 46 millones de personas pueden engrosar las filas de la pobreza.

A pesar de esta situación, Strauss-Kahn considera que la recuperación es posible en 2010, siempre y cuando se apliquen ciertos requisitos. Lo más importante, según el director gerente, es que se restaure el sector financiero.
Asimismo sugiere que se estimule la demanda, "porque las políticas monetarias han llegado a su límite" y señala que es esencial la recapitalización de los países emergentes y pobres.

Regulación

Con respecto al largo plazo, Struss-Khan ha dicho que hay que regular y supervisar al sector financiero: "ya no hay como evitar esa regulación".
En relación a la macroeconomía, el director gerente considera que los bancos centrales no podrán seguir "simplemente controlando la inflación", sino que deberán controlar realmente el mercado "y evitar la creación de burbujas".

Finalmente, Strauss-Khan abogó por un "gobierno de la economía mundial más eficaz y con más presencia de los emergentes, con más legitimidad".**


*Fuente: CriticaDigital.com
**Fuente: 20minutos.es
Fotografía: El director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn (dcha), junto al director general de la OIT, Juan Somavía. (Imagen: Salvatore di Nolfi / EFE)

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lunes, 23 de febrero de 2009

G-20 avanza en diseño de nuevo sistema financiero mundial

Los ocho gobiernos europeos reunidos acordaron comisionar al Fondo Monetario Internacional y al Fondo Financiero de Estabilidad, la aplicación de las recomendaciones para poner en marcha el plan de acción así como su vigilancia.

La canciller federal de Alemania, Angela Merkel, dio a conocer este domino los acuerdos alcanzados por los países europeos del Grupo de los 20 (G-20) y el grado de avance para la creación de una nueva arquitectura financiera internacional.

Merkel indicó, en un comunicado emitido aquí, que tiene prioridad la renovación del sistema de regulación de los mercados financieros internacionales.

Destacó que la reunión de Berlín da continuidad a los esfuerzos internacionales que pactó el G-20 el pasado 15 de noviembre en Washington, y dijo que será prioritario mantener la presión en la cumbre del 2 de abril en Londres para que las medidas acordadas se apliquen en forma consecuente.

Los ocho gobiernos reunidos acordaron este domingo comisionar al Fondo Monetario Internacional y al Fondo Financiero de Estabilidad, la aplicación de las recomendaciones para poner en marcha el plan de acción así como su vigilancia.

Merkel anotó en el documento que hubo asimismo acuerdo en que son irrenunciables la transparencia del sistema financiero así como la responsabilidad por parte de cada uno de los actores que participan en ellos.

Resaltó que todos los mercados financieros del mundo, todos los productos financieros y los actores de los mercados, independientemente del lugar de su sede, deberán someterse a la vigilancia y regulación, y que eso rige tanto para sociedades accionarias como para los fondos de inversión libre, o "hedge funds".

De esa manera se pretende evitar que esos actores asuman riesgos excesivos. Sobre las agencias de rating o de calificación de riesgo, se acordó que habrá la obligación de que se registren y de que se sometan a la vigilancia.

Los jefes de Estado y de gobierno arribaron a un consenso en el sentido de fomentar la estabilidad del sistema de los mercados financieros, entre otras cosas a través de la obligación de los bancos de aportar más capital propio en los buenos tiempos económicos.

Para ello solicitaron a instituciones financieras internacionales como el Comité de Bancos de Basilea, la Comisión Europea y el Fondo de Estabilidad Financiera que hagan propuestas.

Hubo asimismo acuerdo en proceder en forma "decidida" en contra de los oasis financieros y de las "jurisdicciones no cooperativas".

En Berlín se propuso para ello que se elabore un registro de jurisdicciones no cooperativas así como un instrumental de sanciones.

"Las sanciones abarcarían el comportamiento no cooperativo respecto al intercambio de información con las instituciones encargadas de la vigilancia o con las autoridades relacionadas con la persecución de los fugitivos fiscales", señala el documento.

Para ello se solicitó a los grupos de trabajo contra la evasión fiscal de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Foro Financiero de Estabilidad (FFE) presentar sus propuestas a la reunión de marzo de Ministros de Finanzas del G-20, con el fin de abordarlas durante la cumbre de abril en Londres.

Las propuestas se deberán referir a la creación de un sistema de alarma temprana para detectar los desequilibrios peligrosos en la economía y los mercados financieros mundiales.

A ello se agregará el establecimiento de principios para los bonos y pagos que reciben altos ejecutivos en el sistema financiero.

"Hacemos patente nuestro malestar por los actuales sistemas de remuneración y estamos de acuerdo en que las instituciones financieras creen sistemas adecuados de estímulo, transparentes y orientados a los resultados de negocios que logren esos altos ejecutivos.

Merkel subrayó también que los participantes estuvieron de acuerdo en plantar en Londres en abril la creación de una Carta de Economía Sustentable, y como parte de ésta, una Carta de Fundamentos para la Regulación Financiera.
En el documento que emitió el gobierno alemán en su calidad de anfitrión del encuentro de Berlín se destacó asimismo que los programas actuales para la superación de la crisis no deben conducir a distorsiones en la libre competencia.

Se instó a que, para ello, el G-20 elabore medidas para que economías individuales no obtengan ventajas inadecuadas de los paquetes de estímulos económicos.

Se reconoció que la confianza no ha retornado todavía a los mercados y que es necesario continuar haciendo todo lo posible para que prosiga el otorgamiento de créditos de bancos a empresas y a clientes individuales.

Se puso también de relieve la importancia de garantizar una política económica sustentable. "Lo mas pronto posible", los países deberán regresar a una política presupuestaria sustentable ya que las finanzas públicas deben ser sólidas a largo plazo.

Se indicó que para un desarrollo estable en lo económico y lo social se requiere un marco sostenido por los Estados y las organizaciones multilaterales que apueste por la economía de libre mercado, pero que impida excesos y conduzca a un marco global.

En el documento que hoy dio a conocer Alemania sobre los acuerdos en el marco de la reunión de Berlín se apuntó que el éxito de la Ronda de Doha, que se lleva a cabo en el contexto de la Organización Mundial de Comercio, "tiene la mayor prioridad" a fin de alejar a la economía internacional del proteccionismo.

"Los jefes de Estado y de gobierno deben emitir en Londres una poderosa señal en ese sentido" y que todos los países están obligados a resistirse en contra de las tendencias proteccionistas en el contexto de la crisis actual.

Se destacó que la crisis financiera y las consecuencias de la recesión mundial han afectado a los países subdesarrollados, de forma que es de gran importancia que la comunidad internacional aplique las Metas del Milenio. Así lo reiterarán los países europeos del G-20 en Londres.

Otro acuerdo durante la reunión de este día en Berlín fue el reforzamiento de las instituciones multilaterales a las que deberá dotarse de suficientes recursos financieros.

De esa manera contarán con recursos para otorgar créditos suficientes a los países subdesarrollados y emergentes, en especial para los proyectos de infraestructura y contribuir a que sus sectores financieros no caigan en crisis.

Las instituciones que se mencionaron para ello son el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Fondo Financiero de Estabilidad.

El documento de Berlín incluye una invitación a esas instituciones a calendarizar el proceso para reformarse de manera que puedan responder mejor a las condiciones cambiantes de la economía mundial.

Los países europeos miembros del G-20 son Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia.

España pidió ser invitada y la Canciller Federal invitó a su vez a Holanda, Luxemburgo y a la República Checa. Esta última tiene este semestre la presidencia rotatoria de la Unión Europea.

Fuente: El Universal / Notimex

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