martes, 1 de marzo de 2011

Revuelta obrera en Wisconsin despierta los sindicatos en los Estados Unidos

El gobernador republicano del Estado quiere recortar el derecho a la negociación colectiva
En Wisconsin se juega en estos momentos el futuro de los sindicatos (unions, en inglés) en Estados Unidos. Una batalla sin precedentes tiene lugar entre los representantes sindicales de los funcionarios y el gobernador del Estado, el republicano Scott Walker, para mantener los derechos de la negociación colectiva, una batalla con repercusiones en todo el país, especialmente en los otros estados al borde de la quiebra.

Desde hace dos semanas, Madison, la capital de un Wisconsin que normalmente da bastante poco de qué hablar, es el escenario de una auténtica revolución. Los empleados públicos han tomado el Capitolio local, sus 14 congresistas demócratas han huido al vecino Illinois para evitar una votación, las manifestaciones han paralizado la ciudad y las escuelas están cerradas porque no hay profesores. Entre 70.000 y 100.000 personas volvieron a protestar el pasado sábado. Algunos han llegado incluso a comparar Wisconsin con las manifestaciones en Egipto, poniendo a Walker en el papel de Mubarak.

Los funcionarios protestan por una ley del gobernador que recortaría sus salarios, les haría pagar el 12% de su seguro médico y la mitad de su plan de pensiones y, sobre todo, eliminaría su derecho a llevar a cabo cualquier negociación colectiva que no fuera estrictamente salarial. Aseguran que el argumento de Walker paliar el déficit estatal de 360.000 millones de dólares es una excusa para acabar con los sindicatos.

Wisconsin es un estado clave en muchos aspectos. Simbólico por ser el primero en otorgar la negociación colectiva a sus funcionarios en 1959 (una veintena de estados, los llamados right-to-work states, lo siguen prohibiendo); económico porque su déficit ilustra la bancarrota de los estados que se enfrentan a agujeros colosales (California, 254.000 millones de dólares; Texas, 134.000 millones, Illinois 150.000 millones, Nueva York 9.000 millones) y político al ser uno de los estados que apoyó a Barack Obama desde el principio. Los sindicatos siguen siendo uno de los pilares del partido demócrata.

"Lo que pasa en Wisconsin no sólo tiene que ver con el presupuesto", decía recientemente el columnista de The New York Times y premio Nobel de Economía Paul Krugman. "Es una batalla de poder. El señor Walker y sus partidarios quieren convertir Wisconsin y posteriormente Estados Unidos en una oligarquía del tercer mundo".

Richard Trumka, presidente de AFL-CIO, la mayor federación de sindicatos del país, ha denunciado que los argumentos de Walker han ido "cambiando" para justificar su plan y que este "no tiene nada que ver con la crisis de presupuesto".

De momento nadie cede. El gobernador ha amenazado con despidos masivos. El pasado viernes forzó una votación de sus medidas en la Cámara Baja, que no puede seguir aprobando en el senado por falta de quorum. Los sindicatos están pensando, en caso de que Walker se salga con la suya, convocar una huelga general, iniciativa sin precedentes.

Walker se ha convertido en el abanderado de la causa ultra conservadora. The New York Times revelaba hace unos días que los hermanos multimillonarios Charles y David Koch, que financian el movimiento Tea Party desde su plataforma ultra American For Prosperity, contribuyeron a la campaña de Walker. También se ha convertido en el hazmerreír de los progresistas después de que un bloguero se hiciera pasar por uno de los hermanos Koch y ridiculizara al gobernador por teléfono, sobre todo cuando reconoció que no tenía ninguna intención de negociar y comparó su lucha a la de Ronald Reagan en 1981 cuando desmanteló los sindicatos de controladores aéreos, "la primera grieta en el muro del comunismo".


Ataque a los sindicatos

En Ohio, Indiana, zonas del antiguo cinturón industrial (Rust Belt), en Iowa y Michigan, estados con nuevas mayorías republicanas, salidas de las legislativas del pasado noviembre, los gobernadores conservadores intentan emular a Walker. En Nueva Jersey, el gobernador Chris Christie, una de las figuras más populares del partido, también dejó entender la semana pasada, al presentar su presupuesto, que podría recortar las pensiones y seguros de los funcionarios en la "nueva normalidad" que ha creado la crisis financiera.

Aunque en Estados Unidos el funcionariado nunca ha gozado de gran popularidad, un reciente sondeo de Gallup aseguraba que el 61% de los estadounidenses estaba a favor de mantener los privilegios de la negociación colectiva.

Obama ha denunciado el "ataque contra los sindicatos" del gobernador de Wisconsin pero, enzarzado en su propia batalla con los republicanos para que voten una ampliación del presupuesto federal antes del 4 de marzo, ha preferido no inmiscuirse demasiado.




Fuente: Publico.es / Wisconsin provoca una revuelta obrera en EEUU
Fotografía: Imagen de ayer del Capitolio de Madison, ocupado desde hace 14 días por los manifestantes / AFP



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viernes, 25 de febrero de 2011

El Gobierno federal de EE UU apoya por primera vez la validez del matrimonio homosexual

La Casa Blanca deja de considerar válida una ley de 1996 que no reconoce las uniones de parejas del mismo sexo

La Casa Blanca ha dejado de defender y considerar válida una ley de 1996 que considera que en Estados Unidos, a nivel federal, no son válidas ni reconocibles las uniones matrimoniales entre personas del mismo sexo. Esa norma, aprobada por el Congreso y ratificada por el entonces presidente Bill Clinton, hace que los matrimonios gais que son válidos en ocho Estados (Connecticut, Iowa, Massachusetts, New Hampshire, Vermont, Rhode Island, Maryland y Nueva York) y la capital federal no tengan validez alguna a nivel federal, siendo nulos para la tramitación de asuntos como visados de reunificación familiar o derechos a visita médica o sucesión.

El presidente Obama, que tradicionalmente se ha opuesto al matrimonio gay, admitió en una conferencia de prensa en diciembre que su opinión al respecto ha cambiado en los últimos meses. Su portavoz, Jay Garner, dijo este miércoles, sin embargo, que sus opiniones personales no han influido en esta decisión. Esta semana, en reunión con el fiscal general (ministro de Justicia) Eric Holder, Obama decidió que la norma federal contra las uniones gais, conocida como Ley de Defensa del Matrimonio, es inconstitucional. Por eso, a partir de ahora, el Gobierno nacional dejará de defenderla en los tribunales.

"El presidente ha concluido que hay un número de factores, incluida toda una historia documentada de casos de discriminación y distinciones basadas en la orientación sexual, que deberían someterse a un mayor grado de nivel de escrutinio", dijo este martes el fiscal general Holder en un comunicado oficial. "El presidente también ha concluido que la Sección 3 de la Ley de Defensa del Matrimonio, aplicada por la vía legal a las parejas del mismo sexo, no cumple esos niveles y que es, por lo tanto, inconstitucional".

Se trata de una decisión de crucial importancia, dado que es la primera vez en que el gobierno federal de EE UU avala la validez a nivel federal de los matrimonios homosexuales, en contra de una ley aprobada por el Congreso. Ahora, el Departamento de Justicia puede o bien tratar de obtener una revocación de la norma en el Congreso o bien llevarla a los tribunales para que éstos decidan sobre su constitucionalidad y abrir el camino para su derogación por la vía judicial.




Fuente: ElPais.com / El Gobierno federal de EE UU apoya por primera vez la validez del matrimonio gay
Autor: David Alandete / Washington
Fotografía: Manifestación gay en las proximidades del Capitolio, en 2009 / Reuters


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lunes, 14 de febrero de 2011

Adiós a la comida barata. Por Claudi Pérez

El empuje chino e indio, las malas cosechas y el pánico comprador de varios Gobiernos provocan la segunda crisis alimentaria en tres años y las algaradas en países pobresAdnan Nevic (Sarajevo, 1999) está a punto de entrar en una edad complicada. Naciones Unidas le escogió en su día como el habitante número 6.000 millones del planeta. En apenas 12 años, ese niño bosnio ha sido testigo de una especie de montaña rusa económica; una fenomenal expansión al inicio, coronada con la mayor crisis desde la Gran Depresión. A punto de cumplirse el cuarto aniversario de la crisis, cuando ya parecía que ese relato se aproximaba al final, empieza a escribirse un nuevo capítulo: explota la segunda crisis alimentaria de los tres últimos años, combinada con las primeras algaradas sociales en el Norte de África. Hay múltiples causas que explican esa coda de la Gran Recesión. Los precios dan siempre señales de que algo sucede, y los máximos que han alcanzado los precios alimentarios hablan de sequías e inundaciones, de especulación, de barreras comerciales, de subsidios en el mundo rico, de biocombustibles, de encarecimiento del petróleo; de montones de cosas importantes.

Todo eso está detrás de los espectaculares picos en la cotización de los alimentos, pero la tendencia de fondo se explica por dos causas fundamentales, de largo aliento: China, India y en general los emergentes asiáticos crecen a toda velocidad y eso, a la hora de cenar, significa que chinos e indios comen más (y mejor) que nunca. La segunda razón es la que le va a quitar protagonismo a nuestro Adnan Nevic: Naciones Unidas elegirá al habitante número 7.000 millones del planeta antes de que acabe 2011. Su efímera fama habrá durado apenas 12 años. La economía gestiona recursos escasos; a esa velocidad, cada vez más escasos.

Los precios de los alimentos llevaban varias décadas en un suave declive, hasta principios del siglo XXI. A partir de entonces empezaron a subir de forma persistente, alcanzando niveles máximos a mediados de 2008. Ya en ese momento hubo convulsiones sociales en una veintena de países, pero la Gran Recesión enmascaró esos problemas por un tiempo. Los precios cayeron rápidamente por el descenso de la demanda en todo el mundo, pero todo gran terremoto tiene su réplica: apenas dos años después los alimentos vuelven a estar muy caros y son una de las razones de las protestas que desencadenaron la crisis en Túnez y el efecto contagio en las calles de Yemen, Argelia, Jordania y Egipto.

Hay numerosas variables que explican ese fenómeno desde un punto de vista coyuntural: "Se trata de una serie de acontecimientos dispares que se han reforzado mutuamente y han alcanzado el punto crítico al mismo tiempo", resume Federico Steinberg, del Instituto Elcano. En condiciones normales, los mercados se acercarían al límite actual para luego tranquilizarse. Pero estas no son condiciones normales, y el mercado alimentario tiene características muy peculiares como para no prestar atención a lo que está sucediendo, a todo ese ramillete de causas que vienen a unirse a la tendencia de fondo: la emergencia de China e India, la imparable pujanza de la población mundial, las dificultades para dar de comer más y mejor a cada vez más gente sin que la productividad de la agricultura mejore sustancialmente desde hace tiempo. "Todo eso lleva a los expertos a considerar que la era de los alimentos baratos (y de otras materias primas) toca a su fin", resume Gonzalo Fanjul, de Intermón Oxfam.

En la crisis actual se repite la secuencia de 2008: una pieza en dos actos. Durante un tiempo, incrementos de precios por el tradicional juego de oferta y demanda: malas cosechas por sequías o inundaciones cada vez más frecuentes a causa del cambio climático; reducción del nivel de existencias; cultivos que dejan de dedicarse a la alimentación para producir biocombustibles, ese tipo de cosas. Y a partir de ahí un segundo acto marcado por decisiones políticas cuestionables como las restricciones a la exportación, esta vez en Rusia y Ucrania, países productores en los que ha habido malas cosechas y que quieren controlar los precios. Y ante las primeras algaradas sociales en los países más vulnerables, los Gobiernos reaccionan con algo parecido al pánico comprador: Argelia, Arabia Saudí, Bangladesh, Indonesia, Afganistán e India han anunciado que llenarán sus graneros de maíz, arroz o trigo para evitar que se repitan protestas. Paradójicamente, esa política contribuye decisivamente a las alzas de precios. "Eso es lo verdaderamente preocupante. Y ese tipo de anuncios atraen además a los especuladores", explica Vicente Pallardó, de la Universidad de Valencia.

Los costes de algunos alimentos se acercan o sobrepasan ya los picos de 2008. Hace unos días, la FAO (el organismo de Naciones Unidas encargado de la agricultura) anunció que el índice de precios que agrupa a los principales productos básicos superó todos los récords en diciembre, y batió de nuevo esas marcas en enero. El encarecimiento fue de un 30% en 2010, y el Banco Mundial prevé que los precios elevados -unidos a una gran volatilidad- se mantengan al menos hasta 2015. Los egipcios gastan casi la mitad de su renta en alimentos: en los países más pobres ese gasto se lleva hasta dos tercios de los ingresos de una familia media. En esos lugares, las alzas de precios "son una amenaza para el crecimiento y para la estabilidad social", según Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, que ha reclamado al G-20 que dé prioridad a la crisis alimentaria. Razones no faltan: hay casi mil millones de personas que sufren hambre en todo el mundo; más del 60% son mujeres. Y un tercio de la mortalidad infantil en todo el mundo se atribuye a la malnutrición.

El alud de informaciones para entender la magnitud del problema es sensacional. El precio del trigo en los mercados de Reino Unido alcanzó en enero un máximo histórico. En Argelia ha habido disturbios por la escasez de alimentos. La inflación en India se encarama hasta rozar el 20% a causa de los alimentos, lo que ha llevado a su Gobierno a amasar existencias. China busca en el extranjero grandes cantidades de trigo y maíz, y México empieza a hacer lo mismo para evitar una reedición de la crisis de las tortillas. "En general, los accidentes climáticos explicaban buena parte de los picos en los precios hace unos años. En 2008 fueron los fondos especulativos los culpables de las subidas. La buena noticia es que ahora la principal razón es que el mundo emergente ha salido de la crisis a toda velocidad y eso explica ese encarecimiento repentino, por la mayor demanda. Se trata de algo positivo: las gentes comen ahora más y mejor en esos países. Desde luego eso provoca dificultades en otros países de bajos ingresos, pero la otra cara de la moneda son los productores de alimentos: en Argentina o Brasil no puede hablarse de malas noticias", afirma Rolf Campos, profesor de la escuela de negocios IESE en Madrid. Aunque buena parte de los márgenes no se lo lleven los pequeños productores, sino las grandes multinacionales del sector agroalimentario.

"Los altos precios probablemente persistan durante meses. La agricultura no es como otras industrias: transcurre tiempo para que las inversiones permitan que la oferta crezca", explica Abdolreza Abbassian, economista de la FAO, que en las últimas semanas ha puesto el acento en las dificultades que añade la volatilidad extrema de las cotizaciones. No va a ser fácil reducir esos vaivenes. Hace unos días, en Davos, el presidente francés Nicolas Sarkozy se preguntaba si es de recibo que un solo especulador pueda adquirir de una tacada un 15% de la producción mundial de cacao en una operación "sin pagar un solo céntimo" para después revenderla. "¿Eso es lo que hace el mercado? ¿Eso es lo normal?", decía.

"La seguridad alimentaria ha entrado en la agenda del G-20 y eso es positivo", afirma Máximo Torero, del think tank estadounidense IFPRI, que apunta posibles soluciones: "Hay que crear una unidad de inteligencia alimentaria para conseguir más transparencia sobre las reservas y evitar situaciones de pánico, con un mecanismo de alerta para no llegar a situaciones límite, y hay que regular el mercado de futuros para limitar la especulación". "Hay que hacer todo eso y sin embargo los tres últimos años demuestran que el desgobierno es completo en el mercado alimentario: ni siquiera con la banca se hacen menos cosas", añade Fanjul.

La lucha contra ese problema nunca ha sido fácil. A mediados del siglo pasado, el hambre asolaba India tras una grave sequía: un tipo llamado Norman Borlaug consiguió nuevas variedades de semillas de trigo y obró el milagro, la productividad mejoró y millones de personas dejaron de pasar hambre. Borlaug ganó el Nobel en 1970 y lo que hizo se conoce como revolución verde (aunque el uso de plaguicidas ha contaminado los acuíferos de las regiones en las que se aplicó su idea, según algunas fuentes). "Necesitamos una segunda revolución verde, y rápido", reivindica Pallardó, "porque la productividad agrícola se ha estancado y en cambio la población alcanzará los 9.000 millones en 2050". Para entonces, probablemente el mundo habrá olvidado a Adnan Nevic, el ciudadano 6.000 millones. Aunque nunca se sabe. Un tal Thomas Malthus, un apacible clérigo y matemático que vivió a caballo del siglo XVIIII y el XIX, dejó escrito hace más de 200 años lo que se conoce como maldición malthusiana: "La capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la de la tierra para producir alimento para la humanidad". El capitalismo industrial tendió un puente por encima del abismo demográfico malthusiano: ese peligro se ha evitado durante dos siglos y Malthus ha sido perfectamente olvidado durante años. En el tiempo que usted emplea en leer este artículo nacerán unas 900 bocas que alimentar: es posible que los genetistas y la tecnología consigan esa segunda revolución verde, pero de momento Malthus está siendo reivindicado. El economista John Keynes, también semiolvidado durante años, atribuía a Malthus "una profunda intuición económica". Y conviene fiarse de Keynes.



Fuente: ElPais.com
Autor: Claudi Pérez es periodista en la sección de economía del diario El País.
Fotografía: AFP



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jueves, 20 de enero de 2011

El triunfo de la ciberguerra en Túnez. Por Carlos Salas

El 5 de enero, la mayor parte de la prensa mundial recogió en sus versiones digitales una ciberguerra: los activistas de Anonymous estaban boicoteando y dejando sin servicio a las webs del gobierno de Túnez. Era el ataque final que acabaría con la presidencia de Ben Alí diez días después, haciéndolo huir del país.

Hasta entonces, los conflictos del Túnez habían sido recogidos con mayor o menor fortuna en la prensa. El 17 de diciembre un joven universitario, que sobrevivía vendiendo verduras en la calle con un carrito, se inmoló públicamente en Sidi Bouzid, una ciudad de 35.000 habitantes en el centro del país.

El joven Mohamed Bouazizi fue interceptado por la policía, que le exigió el permiso correspondiente para vender verduras. Al no tenerlo, le confiscaron las materias. Unos testigos no confirmados dicen que los policías le golpearon y que le amenazaron. El chico respondió comprando una lata con gasolina y prendiéndose fuego frente a un edificio público ese mismo día. Inmediatamente fue llevado a un hospital donde permanecía en cuidados intensivos. Tenía quemaduras por todo el cuerpo. Comenzaron protestas en todo el país.

Pero el conflicto de Túnez no despertaba mucho interés en el mundo porque era uno más. Todos los conflictos son iguales. Manifestaciones en las calles, disparos de la policía, heridos o muertos, más manifestaciones en protesta por los muertos, declaraciones del gobierno, comunicados internacionales llamando al orden, más manifestaciones…

Nunca se saben cuándo o cómo van a acabar.

El conflicto de Túnez parecía igual. El 28 de diciembre, el presidente del país Ben Ali, se acercó a visitar al joven Bouazizi al hospital. La prensa recogió el hecho en fotos así como las palabras del presidente, quien deseó la pronta recuperación.

Pero ya entonces, el grupo de activistas Anonymous, que había organizado ataques organizados contra webs de varios países del mundo, estaba planeando un ataque masivo a las páginas digitales del gobierno tunecino.

Estos ataques consisten en una concentración de peticiones de cientos o miles de ordenadores del mundo al mismo tiempo, con lo cual, los ordenadores que alojan las páginas atacadas no pueden servir tantas peticiones y “se caen” o se colapsan. Es la forma de hacer la guerra mundial del siglo XXI. La ciberguerra.

Los activistas de Anonymous ya tenían el ojo puesto en Túnez desde principios de diciembre. Según un post publicado el 7 de diciembre por The Next Web Middle East, los activistas tunecinos habían creado una página web llamada Tunileaks (por decirlo así, filtraciones tunecinas), para recoger los cables y las informaciones que se estaban filtrando al mundo sobre la corrupción de Ben Ali y su familia.

¿De dónde procedía esa información que estaba dañando tanto al gobierno de Túnez? Nada menos que de Wikileaks. Desde finales de noviembre, a través de esta página web de Julian Assange se estaban filtrando los famosos cables de las embajadas de EEUU en el planeta.

Las filtraciones correspondientes a la embajada de EEUU en Túnez ponían en evidencia al presidente Ben Ali. En un cable (fechado en 2009) y publicado por El País hace poco, se decía lo siguiente: “El presidente Ben Ali está envejecido, su régimen sufre de esclerosis y no hay un claro sucesor. Muchos tunecinos están frustrados por la falta de libertad política y sienten rabia por la corrupción de la familia del presidente, por las elevadas tasas de desempleo y por las desigualdades regionales. El extremismo es una amenaza continúa. Además de estos problemas, el gobierno tunecino no acepta consejos ni críticas nacionales o internacionales. En lugar de ello, intenta imponer un control todavía mayor, echando a menudo mano de la policía. Resultado: Túnez está agitada y nuestras relaciones también”. “Túnez es un estado policial, con escasa libertad de expresión o asociación, y con serios problemas de derechos humanos”.

Enfurecido por estas filtraciones, el gobierno de Ben Ali había apretado los alicates sobre los accesos de internet especialmente a Wikileaks, y a las páginas webs de los ciberactivistas tunecinos.

De este modo, la url de Tunileaks, que había sido creada por una organización árabe cuya página web es Nawaat.org, fue bloqueada por el gobierno de Ben Alí. Al día siguiente, según GlobalVoices Online, el gobierno cerró la dirección IP 209.85.229.141, de modo que era imposible acceder a Tuneleaks desde Túnez.

Los jóvenes tunecinos comenzaron a informarse a través de la página web libanesa del diario Al-Akhbar, que estaba publicando los cables de Wikileaks sobre Túnez. El gobierno de Ben Alí también la bloqueó.

“El gobierno de Túnez había levantado una inmensa cibermuralla china para que sus ciudadanos no tuvieran acceso al mundo, y para que no se conocieran sus manejos sucios”, afirma Ahmad Al-Shagra, director de The Nex Web Middle East.

Si se pudiera resumir con lenguaje de internet la torpeza de Ben Ali, habría que echar mano de un juego de palabras puesto por un internauta llamado @kurioso en Twitter: “Parece que a Ben Ali tampoco le gustan los Términos y Condiciones legales de iTunez” (por iTunes).

Fue entonces, cuando los activistas de Anonymous empezaron a darse cuenta de que Túnez debía ser su próximo objetivo. Primero, a principios de diciembre, emitieron un comunicado diciendo que “no vamos a quedarnos callados ante lo que está pasando”. Por fin, según informaba gawker.com, el 2 de enero comenzaron a reclutar a través de internet soldados para su causa, que no era otra cosa que personas que pusieran sus ordenadores en serie formando lo que algunos llaman el “cañón de iones”: apuntar a una dirección de internet y dejarla KO, con la misma eficacia que La estrella de la Muerte de la película “La Guerra de las Galaxias”. Los ordenadores entraban en una canal especial de internet (IRC o Internet Relay Chat), se inscribían en el chat #optunisia (operación Túnez/ foto) y disparaban a la vez hasta liquidar las webs oficiales. El “cañón de iones” es un programa llamado Low Orbit Ion Cannon” (LOIC) que se usa para probar la resistencia de un sistema informático.

Anonymous tenía experiencia en estos ataques pues ya había atacado las páginas web de la SGAE española, el ministerio de Cultura a causa de la ley Sinde; y luego de PayPal, Visa y Mastercard en diciembre (operación Payback o “venganza”), porque estas empresas, haciendo caso al gobierno de EEUU, habían cortado las cuentas a Wikileaks.

La inmolación del joven tunecino Bouazizi (que seguía en el hospital) prendió aún más la ira de Anonymous, que ya el 3 de enero tenía todo listo para atacar. Entonces, el 4 de enero, Bouazizi murió. Sus heridas eran muy graves.

#optunisia se puso en marcha. Miles de ordenadores anónimos en todo el mundo se organizaron en masa para disparar al mismo tiempo a las webs oficiales de Túnez y las echaron abajo. Al mismo tiempo, Anonymous colgó un video en YouTube, con el comunicado donde afirmaba que el gobierno de Túnez estaba “restringiendo la libertad de su pueblo”.

Fue entonces cuando los diarios digitales y luego la prensa de todo el mundo, dieron más importancia a lo que estaba pasando en este país norteafricano. O mejor dicho, los lectores concentraron su atención en este país porque había un nuevo protagonista: la ciberguerra.

En las portadas emergió Túnez, no sólo como un conflicto más, sino como el país que estaba siendo atacado por activistas de todo el mundo desde sus salones, sus dormitorios o sus puestos de trabajo, que querían solidarizarse con sus camaradas jóvenes en Túnez.

A su vez, la muerte del joven Bouazizi creó más rabia entre los estudiantes o licenciados en paro (el mal de nuestro tiempo), que siguieron manifestándose contra el gobierno de Ben Alí. Hubo más inmolaciones, la lista de muertos creció y la prensa mundial siguió con más interés y preocupación los acontecimientos de Túnez.

Presionado por la calle, al final el presidente Ben Alí y su familia, huyeron el 14 de enero del país, buscando refugio en Arabia Saudí. El ejército tomó las calles, se nombró un nuevo presidente y dentro de dos meses habrá elecciones en las que Ben Ali está excluido. Se la denominó la rebelión de los jazmines (por la flor que impregna con su olor a los oasis del país), pero en realidad, fue la rebelión de los ciberjazmines.

Era el final a una ciberguerra iniciada con la publicación de Wikileaks en noviembre, recogida por los internautas tunecinos en diciembre, agitada por los activistas de Anonymous en enero y en la cual se inmoló un joven universitario que trataba de sobrevivir vendiendo verduras en la calle, y que ya ha sido inmortalizado en Wikipedia.




Fuente: LaInformacion.com / blog Zoomboomcrash
Autor: Carlos Salas (Colombia, 1056-) Periodista y escritor. Ex director de la revista "Capital", de "El Economista" y del diario "Metro" de España. También redactor jefe de Economía e Internacional en "El Mundo". Y actualmente director de "LaInformacion.com'.




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jueves, 13 de enero de 2011

¿Ataque en Tucson augura un EEUU más violento? Por Frank Bajak

En países afligidos rutinariamente por la violencia política, el intento de asesinato de una congresista en el inestable estado fronterizo de Arizona fue visto ampliamente el lunes como una señal de que la política podría volverse más peligrosa en un Estados Unidos con problemas económicos y cada vez más polarizado.

Aunque reconocieron la respuesta sobria e institucional al ataque, políticos, intelectuales y columnistas -incluida gente personalmente marcada por la violencia política- tendieron a mirar más allá de la evidencia de que el acusado, un hombre de 22 años y marginado social, estaba mentalmente perturbado y actuó solo.

Expresaron alarma por lo que ven como una creciente intolerancia política en Estados Unidos, considerándola como un fertilizante para la inestabilidad con tendencia a alentar más derramamiento de sangre.

En el violento frenesí del sábado, en el que resultó gravemente herida la legisladora federal Gabrielle Giffords y murieron seis personas, "yo veo que hay una relación con todo lo que esta pasando allí y que ha puesto en evidencia lo peligroso que se está volviendo hacer política y hacer política de verdad, es decir con cambios, en Estados Unidos en general y en Arizona en particular", dijo la columnista colombiana María Jimena Duzán.

"Es como un especie de gran alarma para saber qué está pasando en esta sociedad, una sociedad donde la política está siendo desplazada cada vez más por la violencia; y esto es lo que a nosotros nos pasó, y es lo que hay que impedir", señaló Duzán, cuya hermana reportera Sylvia fue víctima en 1990 de un asesinato político. "Es lo que nos sucedió a nosotros (en Colombia). Y debe impedirse".

En Colombia, paramilitares empleados por traficantes de drogas y terratenientes acaudalados, y frecuentemente respaldados por oficiales militares, han matado a miles de personas desde la década de 1980 en una guerra sucia que no ha podido erradicar la violencia rebelde de izquierda.

Para Duzán, Arizona es un caldero de paranoia política y temor en ebullición, rebosante de armas de fuego contrabandeadas con regularidad al vecino México e infectado por una frontera plagada de violencia ejercida por los cárteles de las drogas. Duzán sólo quiere saber qué tan violenta es capaz de volverse la extrema derecha en Estados Unidos.



En Managua, el presidente Daniel Ortega condenó el lunes el atentado a Giffords y a las otras víctimas.

"Asesinato abominable. Nosotros condenamos estos crímenes", afirmó el mandatario, que lo atribuyó a las fuerzas mas retrogradas de Estados Unidos al tiempo que expresaba su solidaridad con las familias de todos los afectados. "Fueron víctimas de una barbarie", señaló.

Giffords, una demócrata cuyo distrito es fronterizo con México, es una franca impulsora de una reforma de inmigración y se ha opuesto enérgicamente a la ley de Arizona sobre la materia que permitiría a la policía exigir documentos de identificación a cualquier persona que sospeche que está ilegalmente en el país.

Sigue sin aclararse si el agresor, quien utilizó una pistola Glock calibre nueve milímetros que según la policía adquirió en noviembre en una tienda de armas, atacó a Giffords debido a las posiciones políticas de ésta.

Lorena Escudero, principal funcionaria de inmigración de Ecuador, dice que cree que las ideas políticas de Giffords la hacen vulnerable. Consideró el ataque como "producto de esta enorme polarización que existe en Estados Unidos con respecto al tema de los derechos humanos, y fundamentalmente de los derechos de los migrantes".

"Yo creo que este tema por un lado esta siendo muy seguido en America Latina porque nosotros también en America Latina tenemos este mal. Tenemos el mal de la intolerancia", dijo Sergio Dahbar, un escritor venezolano y director de una revista.

Cecilia Soto, en una columna en el diario mexicano Excélsior, calificó el ataque de Arizona como "una señal alarmante" no sólo de la complicada agenda Estados Unidos-México en una frontera que los funcionarios estadounidenses han fortificado con tropas de la Guardia Nacional, "sino también por la salud de la democracia en Estados Unidos".

Notó la ironía de que Giffords es defensora de los derechos a portar armas en un país que suministra a México rutinariamente el armamento utilizado para matar a políticos, policías y periodistas.

Duzán cree que ahora deberá reforzarse la seguridad de los legisladores estadounidenses.

Eso fue precisamente lo que ocurrió en Holanda después de dos asesinatos políticos muy publicitados: el de Pim Fortuyn, opositor a la inmigración, en el 2002, y dos años después el del director de cine Theo van Gogh a manos de un extremista islámico.

Una nación donde el ataque a Giffords atrajo poca atención de la prensa fue Pakistán. Los asesinatos políticos son comunes allí, y la violencia política se ha incrementado en los últimos cinco años con el fortalecimiento del extremismo islámico.

El baño de sangre en Arizona ocurrió menos de una semana después del asesinato de un gobernador provincial liberal paquistaní, Salman Taseer, por uno de sus guardaespaldas.

El ex presidente colombiano Andrés Pastrana, quien también fue embajador de su país ante Washington en el período 2002-2006, dijo que estaba preocupado por la intolerancia política en Estados Unidos, pero también impresionado por la condena universal al ataque a Giffords, y por la forma en que los estadounidenses están afectados por ello.




Fuente: ElNuevoHerald.com / AP The Associated Press
Autor: Frank Bajak (http://twitter.com/fbajak), Jefe de noticias andinas de Associated Press, con base en Bogóta, Colombia. Los periodistas de la AP Libardo Cardona en Colombia, Mike Corder en Holanda, Mark Stevenson en México, Ian James en Venezuela, Filadelfo Alemán en Managua y Gonzalo Solano en Ecuador contribuyeron a este reporte.
Video: BBC / El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo un llamado a una nueva era política de un tono "más civilizado" y a que los estadounidenses no se vuelvan los "unos contra los otros", durante el discurso que ofreció en la ceremonia en recuerdo de las víctimas del tiroteo del pasado sábado en Tucson.


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miércoles, 5 de enero de 2011

El matrimonio homosexual es “inevitable”

► El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, señaló hoy que la posición del país está evolucionando sobre los matrimonios homosexuales y el consenso nacional será "inevitable".En una entrevista en el programa "Good Morning America" del canal ABC, Biden consideró que lo mismo que ha sucedido con la aprobación de la inclusión de los homosexuales en las Fuerzas Armadas sucederá con el matrimonio gay.

"Creo que el país está evolucionando. Es inevitable que haya un consenso nacional sobre el matrimonio gay", señaló a la pregunta del periodista George Stephanopoulos.

El Congreso estadounidense aprobó esta semana la derogación de la ley "Don't Ask, Don't Tell" (No preguntes, no lo digas), que desde 1993 prohibía a los homosexuales declarados servir en las Fuerzas Armadas.

El presidente Barack Obama firmó la ley cumpliendo así una de sus promesas de la campaña presidencial de 2008, tras lo que han surgido peticiones que reclaman que vaya más allá en su compromiso con la comunidad homosexual y apruebe los matrimonios gays.

El matrimonio entre personas del mismo sexo todavía es ilegal en la mayoría de estados del país. Entre los pioneros están Vermont, Massachusetts, Connecticut, Iowa y el Distrito de Columbia, mientras que California está inmerso en una larga batalla legal.

Obama reconoció esta semana que sus sentimientos sobre este asunto "evolucionan constantemente".

En una rueda de prensa convocada para evaluar el año político antes de comenzar sus vacaciones navideñas, el mandatario señaló que tiene amigos y colaboradores homosexuales para los que la aprobación de los matrimonios del mismo sexo "significaría mucho".

Pero "en estos momentos me inclino por una unión civil muy fuerte que proporcione todas las protecciones legales que proporciona un matrimonio", dijo.

No obstante, reconoció que desde el punto de vista de las parejas homosexuales esa opción "no es suficiente" y hará falta un debate en la sociedad estadounidense.**


► El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que la actitud de las personas frente a los homosexuales evoluciona con el tiempo.

Según el vicepresidente Joe Biden, las actitudes frente a los homosexuales están evolucionando en Estados Unidos y es "inevitable" que se produzca un consenso nacional sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Con el asunto del matrimonio está sucediendo lo mismo que con el de los homosexuales y el servicio militar, dijo Biden en declaraciones a un noticiero matutino de la cadena ABC.

Los cambios de mentalidad en los jefes militares, la tropa y el público dieron lugar a la derogación de una ley que sólo permitía a los homosexuales revistar en las fuerzas armadas si ocultaban su orientación sexual.

El matrimonio gay no es legal en la mayoría de los estados. El presidente Barack Obama dijo recientemente que su pensamiento al respecto está cambiando, pero que es partidario de uniones civiles para otorgar ciertas protecciones y derechos propios del matrimonio.**



* Fuente: ChicagoTribune.com -EFE / El vicepresidente de EE.UU. cree que el consenso sobre el matrimonio gay será "inevitable"
**Fuente: VOANews.com / El matrimonio gay es “inevitable”



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